Ayer jueves, en el Establo, dijo el tristemente célebre canciller José García Belaunde, amante de las familias en Madrid y Lima, que Perú apoya a Antonio Cancado Trindade, brasilero, para ocupar el próximo asiento vacante en la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Dice el diplomático, especialista en absolutamente nada, que Latinoamérica necesita tener a alguien propio en esa institución. Importa poco que Cancado haya emitido un fallo contra Perú, elogiado al terrorismo y castigado a la nación con “indemnizaciones” que sólo débiles mentales o cómplices metidos en cobros de comisiones, pueden cacarear como justas y provenientes de un proceso plagado de aberrantes torpezas jurídicas.

Es de suponer que la solicitud de reinterpretación pedida ante la Corte de San José, ¡precisamente por el caso Castro Castro!, nos sea adverso. Y no por acción de adversarios del Perú, país que respalda, en extraña contradicción cuasi fronteriza, al fautor de semejante esperpento: Antonio Cancado Trindade.

¿Sentirán los diplomáticos decentes, hay algunos, “orgullo” de su alma máter? Son excepcionales los momentos constructivos en la historia-prontuario de esta vieja y anacrónica fábrica de traiciones contra el pueblo que les paga viajes de turismo, inspecciones de lujo para no hacer nada o rutinas de catadores de alcohol que escriben sus experiencias desopilantes en libros sobre globalización y demás monsergas.

Lo que se viene es la crónica de un fracaso anunciado. La pasividad y silencio de los clubes electorales es ¡impresionante y censurable! La ignorancia preside la mesa cotidiana. La estupidez bullanguera sustituye el planeamiento de horizonte y la visión del porvenir. Nunca como hoy la imbecilidad nacional, acrítica, chata, miope, présbita incurable, da manifestaciones tan cancerosas como inocultables.

Intelectuales mudos y venales que sólo escriben lo que los dólares sucios pagan, serían capaces, hoy mismo, de justificar ¡cualquier cosa! Escribas ignominiosamente brutos no diferencian un límite de un piano. “Líderes políticos” que sólo aprendieron a mentir bien y empresarios que viven mamando de la ubre del Estado y adoradores de sus estabilidades jurídicas vendepatria, constituyen máculas notorias e indelebles del espíritu culposo y pusilánime del Perú contemporáneo.

Frente a ellos, sólo hay que seguir combatiendo, cada quien en su puesto o trinchera.

Y, con modestia incurablemente optimista, reitero algunos textos que hasta hoy aguardan la factura de otros mejores o réplicas de calidad y dinámico amor por el Perú. Amén.

Cancado: ¿nueva traición de Torre Tagle? 18-2-2008

Fiel a su estirpe congénita, impuesta por el traidor Torre Tagle, impávida ante la posible indignación nacional, cohonestadora de ciertos manejos al alimón muy sospechosos y que dan cuenta de orquestaciones coincidentes rarísimas (un barco pesquero peruano multado por Chile con una cifra desopilante, declaraciones muy inexactas de van Klaveren y rapidísimos “internacionalistas” diciendo cualquier cosa), Cancillería del Perú se apresta a brindar su apoyo para el puesto de juez ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya al brasilero Antonio Cancado Trindade, para quien los terroristas son personajes, cuasi héroes, y no criminales y que, por tanto, en el caso Castro Castro, expidió sentencia contra Perú.

¿Es cierto, entonces, como dicen fuentes de muy alto nivel, también, que la demanda peruana fue concordada para promover un arreglo extra-judicial con evidente perjuicio para la nación y crematístico premio a bandidos que siempre fueron parte de la quinta columna chilenófila? O, para que se entienda claramente: ¿en el sur ya conocían la demanda y que todo el teatro actual obedece a un montaje mediático del cual son cómplices nuestros criollos “internacionalistas” que comentan hasta el vuelo de una libélula con tal de salir en los medios de comunicación?

Note, compatriota, quién es quién en este intríngulis en que la amenaza contra la integridad territorial y soberana del país, está por caer herida por puñal avieso y para regalarlo por pesetas en el peor estilo en que siempre incurren los traidores. Aguce la mirada y anote los nombres de los periodistas disimuladores y panegiristas, en los próximos días de la miserable acción. Apunte el dedo acusador contra quienes guardan silencio y señale por calles y plazas a esos políticos, embajadores, militares, mermeleros y podridos que protagonizan, una vez más, un capítulo de absoluta verguenza para el Perú.

¿Cómo explicar, sin pasar por estúpidos suma cum laude, que Perú –el del oficialismo proditor- vota por Antonio Cancado Trindade, el mismo que nos echa lodo por toneladas en el caso Castro Castro? Camino de la ilegitimidad, avenida de la verguenza, rumbo consuetudinario de traición, es el que emprende el episódico gobierno actual. Por desgracia, sus acuerdos serán remate con caráter perenne.

¿Callarán los parlamentarios y verdaderos patriotas? No lo sé. Yo no me callo y los llamo por lo que son: ¡traidores!

Leamos la crónica y que no se diga que no fuimos claros y contundentes en la admonición.

Complot rábano caviar contra Perú 13-2-2008

La torpeza se expide institucionalmente desde la secretaría de Asuntos Multilaterales a cargo de Antonio García Revilla, uno de los “escogidos” para ascender por el inepto vicecanciller Gonzalo Gutiérrez Reinel, ese que disfruta poniendo en ridículo al presidente de la república. Sin embargo, estos son soldaditos y embelecos de un juego mucho más grande y perverso contra Perú: el que impulsan el agente en La Haya, Allan Wagner Tizón, su amigote Niño Diego García Sayán íntimo del chileno Claudio Grossman y en favor del brasileño, enemigo por escrito, Antonio Cancado Trindade a quien quisieran ver como parte integrante de la Corte Internacional de Justicia.

El mecanismo de do ut des, sinecuras, diplomas, medallas, felicitaciones, fotos, libros, tesis y homenajes, es una constante que rodea la vida pública de los mencionados a quienes debe agregarse una pléyade de pseudo-intelectuales que rotan en los cargos en las entidades hemisféricas y mundiales, siempre bajo el halo engrandecedor de “luchadores” nobles por los derechos humanos. Nada menos que Antonio Cancado Trindade, alter ego inseparable de Niño Diego, ha escrito sentencias muy recientes condenando al Estado peruano. ¿Quién podría asegurar que estas maromas recurrentes garanticen un comportamiento idóneo en un jurista que ya ha votado contra Perú en el caso Castro Castro?

Si hay algo que no existe, para nada, bajo ninguna óptica, es un desierto fantasmal, es todo lo concerniente a los sagrados intereses supremos del Perú. Hay palabrería cansina, toneladas de basura mediática, que pretende esconder a espías encubiertos, invertidos despreciables y Narcisos de juguete. El lamentable ex canciller del Perú tiene su propio acervo de despropósitos, siempre muy disimulados y que es conveniente recordar para que sus acólitos alquilados sientan la verguenza de ser mercenarios encubridores. En momentos álgidos, mayo-junio del 2002, cuando en Chile pulverizaban a Aerocontinente por el delito de haberse ganado a pulso el 10-15% del mercado local, en Lima, Niño Diego, condecoraba a su par de Relaciones Exteriores, sureña, Soledad Alvear. Es decir, pregunté desde las páginas de Dignidad: ¿la premia por cerrar Aerocontinente? El pobre diablo, jamás contestó.

Dijo el compinche de Niño Diego, Antonio Cancado Trindade, sobre el caso Castro Castro: “de agregar a la presente Sentencia este Voto Razonado, con mis reflexiones personales (...) Todos vivimos en el tiempo, misterio mayor de la existencia humana; pero el implacable tiempo del cosmos, que reduce a la nada el poder y la gloria, no es el tiempo de los humanos, que luego los nutre de esperanza y más tarde de memoria. El tiempo concede a cada uno, de inicio, la inocencia, para más tarde imponer la experiencia. Y ésta abarca a todo, al bien y al mal, propios de la condición humana, correspondiendo a cada uno extraer sus lecciones en la búsqueda sin fin de su propio nirvana. (...) En mi imaginario personal no consigo escapar de la impresión de que muchas de las víctimas bombardeadas en el brutal ataque armado a la Prisión de Castro Castro (pabellón 1A) parecen Juanas de Arco de fines del siglo XX (...) tenían sus ideas para liberar el entorno social, por lo que fueran aprisionadas (...) Hoy, ‘El Ojo que Llora’ desafía el pasar del tiempo, o pretende hacerlo, en señal de arrepentimiento por los ojos que ardieron o fueron perforados en la Prisión de Castro Castro (...)Licence to Kill (...) Punto VIII. Oprimidos y Opresores: La Dominación Insostenible y el Primado del Derecho.(...) Es así como Agamenón, que inmoló a su hija, revive en los capitalistas que, para mantener sus privilegios, aceptan a la ligera guerras que pueden arrebatarles a sus propios hijos.*” ¿Este despreciable rábano caviar, professional beggar, vividor de los odiadísimos dólares, votaría a favor de Perú con este precedente?

El Estado peruano está gestionando la extradición de Mónica Feria. ¿No genera una increíble y desopilante contradicción dejando pasar la candidatura de Cancado Trindade que ya ha adelantado juicio sobre Perú en un caso muy cercano a la acción terrorista? Hay una clase especial de idiotas que labora, según ellos, analizando, en Torre Tagle. ¿Su debilidad mental es espontánea o comprada por los australes?

Se dijo hasta la saciedad que los antecedentes chilenófilos, todos nefastos y pro domo sua de Allan Wagner Tizón como agente del Perú en La Haya, eran jirones de una pésima decisión cuyas nefastas consecuencias empiezan a asomar las orejas del lobo hambriento que merodea por la razón o la fuerza. ¿Es esto nuevo? ¡No, de ninguna manera! Vuelto Nicolás de Piérola a Lima, en 1882, se reunía públicamente con el vándalo Patricio Lynch, jefe del ejército invasor y con Jovino Novoa, diplomático chileno entonces aquí. Es decir, la traición es un asunto cotidiano a vista y paciencia de una prensa acrítica, cuasi muda, tapadora de entuertos y miradora de mediocridades antinacionales.

¿Y el resto de diplomáticos está pintado? ¿todos callan para no perder los viajecitos, los dólares de puestos que paga el sufrido pueblo peruano? ¿o es destino, triste como ineluctable, del Perú, ser un esclavo con riquezas que otros se llevan gracias a los traidores nativos? ¡Hay silencios que condenan y señalan a los apóstatas!

¿Serán el amor a la patria, el respeto por sus límites irrenunciables y la soberanía sobre sus riquezas naturales, insuficientes para hacer ver a los periodistas que rentan sus conciencias, que hay fronteras que no se pueden traspasar so pena de convertirse en sucios traidores? ¿a qué se debe el rarísimo concierto de silencio frente a una situación tan grave como el contencioso jurídico del Perú frente a Chile en la CIJ?

El complot rábano caviar internacional a favor de Antonio Cancado Trindade ¡no puede ni debe pasar porque es traición a la patria! Y a los que incurren en esa falta, simplemente se les fusila. Así usen como tapadera, saco y corbata. Y pretendan ser los intelectuales o las figuras que no son. Ni ayer, ni hoy. Ni nunca.

¿Torre Tagle mártir? ¡No, un traidor! 28-9-2006

En Perú, las cosas de puro repetidas se olvidan. Pero también afincan en el imaginario popular y se dan por ciertas aunque sean ¡absolutamente falsas! Por ejemplo, el martes cumplióse aniversario de la muerte de José Bernardo de Tagle y en casi todas las radios nacionales se dijo: “apresado por los españoles en el Real Felipe”. Y la verdad, monda y lironda, sucia y descarnada es ¡muy diferente!

Escribe Jorge Basadre en Historia de la República: “Con fecha 6 de marzo de 1824 firmó en Lima Torre Tagle, usando de nuevo su título de marqués, un manifiesto, que fue escrito por Berindoaga y publicado por orden del general español Monet. Allí narró, desde su punto de vista, lo ocurrido entre él y Bolívar, así como los últimos sucesos de su infortunada administración. Terminó con expresiones contra el “falso brillo de ideas quiméricas que, sorprendiendo a los pueblos ilusos, solo conducen a su destrucción y a hacer la fortuna y saciar la ambición de algunos aventureros”. Por todas partes (agregaba, pasando por alto, en forma censurable, la grandeza de la causa de la libertad a la que había servido y usando argumentos que siempre se esgrimen ante las revoluciones los partidarios de las clases privilegiadas amenazadas y que su enemigo Riva-Agüero también empleara) no se ven sino reuinas y miserias. En el curso de la guerra ¿quiénes sino muchos de los llamados defensores de la patria han acabado con nuestras fortunas, arrasado nuestros campos, relajado nuestras costumbres, oprimido y vejado a los pueblos? ¿Y cuál ha sido el fruto de esta revolución? ¿Cuál el bien positivo que ha resultado al país? No contar con propiedad alguna ni tener seguridad individual. Yo detesto un sistema que termina al bien general y que no concilia los intereses de todos los ciudadanos”.

“En una carta que, desde el Callao, escribió al marino Blanco Encalada (22 de enero de 1825), Torre Tagle le pidió que “en nombre de Chile le entregase un asilo bajo su bandera como el que generosamente me concedieran jefes españoles, distinguiéndose entre ellos en toda clase de consideraciones conmigo, el señor Rodil.

¿Fue, en realidad, un asilado entre los españoles o un aliado de ellos? La segunda de estas posibilidades parece afirmada en un papel al redactor de su manifiesto, Juan de Berindoaga (cuya reproducción fotográfica ha publicado Luis Alayza y Paz Soldán). Allí dice, con palabras que lo acusan, que ansía evitar la desconfianza de los españoles ante él y busca, más bien, que estén contentos, “mucho más –agregaba- cuando yo, convencido de la canalla que constituye la patria, he resuelto en mi corazón ser tan español como D. Fernando”. Con este comprobante no parecen insinceras las frases insertas en el último párrafo del manifiesto de 1824 en la parte que, después de solicitarle al Perú que no tolerase que en su recinto se levantasen templos a la tiranía bajo la sombra de la libertad, concluye afirmando que “de la unión sincera y franca de peruanos y españoles todo bien debe esperarse; de Bolívar, la desolación y la muerte”. Y para no dejar la menor duda, el párrafo anterior había empezado con esta frase: “Unido ya el ejército nacional mi suerte será siempre la suya”. Frase que recibe lúgubre significado con la muerte de Torre Tagle, su esposa y un hijo menor, en las circunstancias más espantosas, en el Callao, en los últimos días de la resistencia española. Con ella parecen coincidir, por otra parte, una hoja suelta con un ataque feroz a Bolívar, que apareció bajo su firma y que circuló además por haber sido reproducida en el Boletín del ejército realista, así como una carta, fechada en Lima el 17 de abril de 1824, dirigida al general José Canterac y más tarde incorporada al proceso de Berindoaga, en la que se pide que se permita al guerrillero Ninavilca unirse a los españoles. Berindoaga, en el suplemento de su manifiesto, lo presentó como gozando de favor entre los jefes del Callao. Pero en su comunicación a Blanco Encalada, mencionada anteriormente, afirmó Torre Tagle ser solo un asilado. No ocupó ningún cargo político, administrativo o militar a las órdenes del virrey o de sus generales y la versión de sus descendientes es que murió en el Callao el 26 de setiembre de 1825, estando preso con su familia.”

Basadre, galano al fin y al cabo, sereno formal y rigurosamente frío, no cruza el Rubicón para llamar al pan, pan y al traidor, traidor con todas sus letras. Como no somos Basadre y no tenemos porqué seguir aquellas conductas tan moderadas, declinamos tales comportamientos. Y a este miserable que fue José Bernardo de Torre Tagle hay que llamarlo por su nombre: ¡traidor a secas! Se solidarizó con los ibéricos, siempre invasores e intrusos, estuvo con ellos de corazón e ideas, afincó en el Real Felipe arrastrando a su familia en la acción proditora.

Y la diplomacia peruana tiene el baldón inexcusable de llamar a su edificio principal Torre Tagle como sinónimo de su think tank, usina de ideas y estrategias. Ni ideas ni estrategias, sólo claudicaciones vergonzosas y elusivas de una real integración con el Perú profundo y con el hombre y mujer de abajo, aquel que se levanta al amanecer y duerme los sueños de una justicia que jamás verá porque así lo consagraron delincuentes y pillos que son, básicamente, los que han regido los destinos de este país. ¿Hará un referéndum interno y sincero el grupo sano de diplomáticos talentosos que aún persiste con su presencia en Cancillería para cambiar de nombre y borrar de su fachada la simbólica convocatoria al alma de un traidor como Torre Tagle? ¿Será posible semejante revolución?

La historia del Perú, con excepciones, es básicamente gesta maquillada y cosmética de poderosos que han impedido a toda costa que el pueblo se entere cómo durante las guerras sus ancestros alineaban siempre con las tropas invasoras y pasadas las belicosidades, presentaban, casi de inmediato, como hoy, sus saludos al vencedor insolente. Holgazanes y cobardes, los poderosos no supieron sino vivir del guano y las consignaciones, del timo y del cohecho culpable contra los sagrados intereses de las mayorías nacionales. Hoy viven de la minería, de la contaminación del medio ambiente, del asesinato del proyecto de vida de 28 millones de peruanos; proclaman la seguridad cooperativa y la gerencia por objetivos, impulsan homologaciones en gastos de armas cuando los vecinos ya nos llevan 100 años de ventaja y entonces seremos como dice el patriota Alfonso Benavides Correa: “una presa apetecible”. Contra esa falsificación masiva y abyecta, furiosa en su plagio y cicatera en sus luces, insurgen las nuevas juventudes con el propósito fundamental, nacional y nacionalista de la revolución peruana.

¡Atentos a la historia; las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder; el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Hay que romper el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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