A Ecuador no lo ultraja un presidentón que cuando fue secretario del Ministerio de Trabajo con Alfonso López Michelsen, y director del Departamento de Aeronáutica Civil con Julio César Turbay Ayala concedió licencias de vuelo a pilotos que traficaban drogas del cartel de Medellín. A Ecuador no se lo ultraja un presidentón narcomafioso que según un informe del Departamento de Estado Norteamericano (1991) era “estrecho amigo personal de Pablo Escobar”. A Ecuador no lo ultraja un presidentón paraco que propugnó la creación de aparatajes paramilitares para que combatan a la insurgencia en las denominadas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y que con su proyecto de “Estado comunitario”, defendió una estrategia de rearme e implicación de los civiles en la lucha antisubversiva, y que promovió las asociaciones privadas de seguridad, agrupadas en el programa Convivir, y que bajo su tutela cometieron innumerables violaciones de los derechos humanos. A Ecuador no lo ultraja un presidentón esbirro de la CIA y del imperialismo yankee que cual lora repite el discurso del genocida Georges W. Bush: “El que no está conmigo está contra mi”, un discurso antiterrorista fraguado con monumentales mentiras (como la existencia de armas de destrucción masiva en Irak) para proteger y defender los intereses de las transnacionales gringas. A Ecuador no lo ultraja un presidentón, representante de la más recalcitrante oligarquía colombiana que apoya la implantación de bases militares yankees en su territorio con el parapeto de combatir el narcotráfico. A Ecuador no lo ultraja un presidentón títere de Washington que continua con el plan multimillonario acordado entre Andres Pastrana y Bill Clinton y que luego bajo la administración Bush trata de implementar e implantar el Plan Colombia, so pretexto de frenar el narcotráfico, y la destrucción de los cultivos de coca, fumiga con glifosato sin importar las consecuencias en el medio ambiente ni las enfermedades registradas en los cuerpos de los campesinos colombo-ecuatorianos. A Ecuador no lo ultraja un presidentón hijo putativo de la oligarquía colombiana cuya ineptitud no han podido resolver políticamente un conflicto que data de hace cuarenta años tras el asesinato de Jorge Salvador Gaitán y que hoy pretende resolverlo por la vía militar. A Ecuador no lo ultraja un presidentón traidor de los acuerdos bilaterales, de los tratados internacionales y enemigo de la integración latinoamericana. A Ecuador no lo ultraja un presidentón desagradecido que no valora que el Ecuador ha asistido humanitariamente a cantidad de desplazados y refugiados colombianos a los que hemos recibido con los brazos abiertos. A Ecuador no lo ultraja un presidentón irrespetuoso del derecho internacional y de la política internacional humanitaria. A Ecuador no lo ultraja un presidentón cobarde que arteramente bombardea la casa del hermano y muerde la mano de quien cual buen samaritano lo ha asistido humanitariamente. A Ecuador no lo ultraja un presidentón canalla que sabiendo que los militares ecuatorianos estaban asistiendo humanitariamente a los afectados por las inundaciones de la costa ecuatoriana y que la frontera estaba desprotegida ordena bombardear sin importar la soberanía territorial y con el vil propósito de internacionalizar el conflicto colombiano. A Ecuador no lo ultraja un presidentón que miente descaradamente a Rafael Correa presidente de los ecuatorianos y que al ver una respuesta firme y digna fragua supuestas pruebas de relaciones entre las FARC y funcionarios del gobierno ecuatoriano. A Ecuador no lo ultraja un presidentón paraconarcomafioso como Alvaro Uribe Vélez ¡No Señor! En respuesta tendrá un Ecuador amante de la paz.