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«Hegemonía e Imperio» de Alfredo Toro Ardí, Villegas Editores.

Además, su excelente y documentada revisión sobre la situación energética mundial, el cambio climático global y los agro combustibles - con información actual sobre producción, consumo, tendencias de consumo energético, y empresas y estados claves en este sector vital de la economía planetaria – constituye un aporte de inmenso valor para conocer algunas coordenadas decisivas en este momento de extrema volatilidad del caótico orden imperial.

Por otra parte, el conocimiento vivencial de Toro Hardí sobre los objetivos y métodos políticos utilizados en los centros de poder global, derivado de su trabajo en Washington y Londres, le permite al autor abordar, sin sombra de apasionamiento, los temas principales y las herramientas de la agenda exterior de los Estados Unidos en este periodo en el que se opera la erosión inexorable de su supremacía mundial, hasta hace muy poco indiscutida.

La administración neocon es examinada con implacable lucidez en toda las dimensiones catastróficas que significaron la perdida de la hegemonía estadounidense y la irrupción del nudo imperio. En el análisis de Toro Hardy la Hegemonía tiene elementos de legitimidad y consentimiento que hacen que el control que se ejerce no necesariamente se traduzca en una orientación adversa de los devenires de los pueblos, mientras que el Imperio esta fundado en el expediente de la fuerza, y en la hora actual significa no solamente la imposición violenta de los intereses dominantes en contravia de los derechos elementales de los pueblos , sino el atentado directo contra las bases mismas de la vida en la tiera.

De especial interés en nuestro contexto son su juiciosos exámenes de los Estados Unidos y de las fases de la relación entre ellos y América Latina. El predominio de los estereotipos sobre los Estados Unidos y sus relaciones con lo que Martí llamo nuestra América, ha causado mucho daño al momento de construir y emprender una acción colectiva de los pueblos capaz de cesar las nefastas ingerencias e influencias ejercidas en la región desde mediados del siglo XIX hasta nuestros días, privilegiando la cooptación de las elites nacionales.

El análisis agudo de Toro Hardy tiene, en este sentido, el inmenso valor de aportar información y enfoques que pueden enriquecer la crucial “batalla de ideas” en la que hoy se definen no solo las soberanías de los pueblos, sino la continuidad de la aventura de la vida en el planeta azul.

Ya el 30 de enero de 1891 la mirada visionaria de Martí nos alertaba sobre este territorio decisivo: “Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras.”

Sobre los Estados Unidos, Toro Hardy, formula una idea capital: “Nunca antes en la historia una potencia dominante había evidenciado un provincialismo y un desconocimiento del ambiente internacional tan mayúsculo.” Esta fatal ignorancia ha conducido a su actual liderazgo a intentar un dominio del mundo basado cada vez más en su apabullante presupuesto de guerra y su inaudita potencia militar ; pero esta vía, como la historia ha demostrado una y otra vez, solo conduce al fracaso. Por eso el “fiasco catastrófico” de Irak y - podríamos agregar - el hasta ahora invisibilizado pero innegable desastre de la intervención en Colombia que ha encendido las alarmas regionales por el conocimiento creciente de los objetivos y métodos impresentables utilizados en Colombia para asegurar una cabeza de playa frente a la marea de transformación política que estremece no solo la región andina, sino todo el sur del hemisferio.

Las múltiples herramientas de intervención que combinan el acento en el poder de las armas, la manipulación mediática dirigida a fanatizar la población e inocular el veneno del odio, y el direccionamiento de buena parte de la llamada cooperación internacional hacia el control territorial, no han significado la afectación del narcotráfico que fue el argumento principal utilizado para alcanzar el pacto bipartidista frente a Colombia.

La Seguridad Democrática, nombre que se utilizo para la venta del proyecto dirigido a asegurar a las corporaciones la expoliación a que han sometido al país, tampoco ha significado el fin del desplazamiento de cuatro millones de seres humanos integrantes de pueblos indígenas, afros y campesinos y la posibilidad cierta del retorno a sus territorios unido a la garantía de no repetición del horror. Los crímenes y las desapariciones de sindicalistas no han cesado. Tampoco se ha producido el fin del paramilitarismo que ahora resurge con nuevos nombres.La impunidad vinculada a la repetición del horror no cesa. No se han acabado las guerrillas , ni la confrontación. Pero sí continúa un boyante narcotráfico capaz de surtir la creciente demanda europea y estadounidense, y la maduración de una situación social y política cada vez más incontrolable. En este sentido, la indagación del autor sobre el origen de los neocon, los think thank que utilizan, y sus vínculos con los sectores más conservadores de Israel, tiene también enorme fuerza esclarecedora para comprender su forma de proyección en la región andina.

Con relación a las relaciones entre Estados Unidos y América Latina el autor examina las diversas fases que explican los vínculos: la Doctrina Monroe , el Destino Manifiesto, la fase Imperial, el Buen Vecino , la Guerra Fría, el Consenso de Washington y el Imperialismo Democrático de los neocon. Este cuidadoso recorrido permite comprender con claridad , lo que la mayor parte de los medios de comunicaron, y un sector considerable de los académicos e investigadores en nuestro país , insisten en soslayar o restarle importancia : el enorme, decisivo y cotidiano poder que tienen las diversas ramas de la administración estadounidense sobre los diferentes componentes del estado colombiano y sobre un territorio calificado como estratégico por la alianza atlántica por su vecindad con el Canal de Panamá , por poseer parte de la Amazonía y por convertirse en un reducto crucial en una región andina con vitales yacimientos energéticos y estremecida por acontecimientos políticos que la arrojan fuera del control imperial.

Hemos ingresado en una fase en la que se suceden, en forma creciente, los sismos geológicos, los desastres naturales y los cataclismos sociales y políticos. Desde hace tiempo, y en la obra de Toro Hardí se señalan , se conocen con claridad algunas de las claves para revertir el proceso de autodestrucción desatado por la ciega dinámica de la sumatoria de egoísmos: el transito a una economía planetaria del decrecimiento, el abandono de definitivo de ideas sobre la propiedad y el orden político global que no están en consonancia con las necesidades vitales de la humanidad, el fin de una forma de alimentación y de movilidad demenciales por estar basadas en el despilfarro energético, el privilegio del perfeccionamiento cultural como espacio creador de avance infinito, apoyándose en las posibilidades inimaginadas de los medios de comunicación, en lugar del confrontativo acento en la codicia territorial , de recursos materiales y de nuevos mercados; y el transito de la competencia a la cooperación con la adopción de nuevos valores y prácticas de reracionamiento en el escenario internacional, son algunas de las claves.