La inseguridad en Quito es un problema nuevo para quienes han pensado todo este tiempo que viven en el paraíso, y algo explicable (no justificable) para quienes comprenden que la delincuencia es un problema social estructural. La política aplicada por Paco Moncayo en el Municipio de Quito no ha logrado evitar el incremento de los asaltos a locales comerciales, viviendas y transeúntes en la ciudad. La explicación: manejo alegre de los recursos de los ciudadanos, y ausencia de un proyecto que mire el problema de manera integral, como acción en varias áreas y no solo en la represión. Aunque parezca mentira, hay expertos que plantean que en la delincuencia, así como en la sociedad en general, existen diversos estratos: delincuente de levita: que serían los de la clase superior; delincuente habitual: que lo hace con mucha frecuencia; delincuente nato: aquel que nació para delincuente (lo cual, por supuesto, es absurdo); y delincuente “racional”. Dentro de estos tipos de delincuencia también se encuentran el delincuente pasional, aquel que actúa movido por un "huracán psíquico", anula su voluntad. Delincuente político: aquel que calla el ordenamiento político y social de un país. Delincuente primario: aquel que lo hace por primera vez. Delincuente profesional: aquel que hace del delito su profesión habitual. Finalmente, delincuente sexual: aquel que ataca la libertad sexual ajena. Delito de menor: es el cometido por niños o jóvenes; y delincuentes de cuello blanco: son aquellos corruptos que sirven al Estado con el fin de hacerse ricos. Análisis como éstos, evidentemente, buscan las razones en la periferia, pues si se quiere ir a la raíz del problema es obvio que la delincuencia tiene una explicación estructural: un sistema social, económico y político que excluye de las oportunidades a las grandes mayorías, y asegura bienestar a un reducido número de familias, las cuales precisamente acumulan riqueza por la explotación del trabajo ajeno. Una sociedad que, incluso desde el punto de vista moral, se sustenta en un principio delincuencial: el patrono, para acumular capital, tiene que, necesariamente, robarle al trabajador su fuerza creadora, pagándole únicamente por una pequeña parte de ella. En Quito, la política aplicada por el burgomaestre de la Izquierda Democrática (ID), en esta materia, obedece a dos factores importantes: pensar que la delincuencia se elimina con más violencia, al poner cientos de patrulleros, personal, equipos de espionaje y armas; e incrementar los impuestos a los pobladores pobres para entregar, mediante concesiones, a sus mismos militantes políticos la administración de la seguridad de la ciudad. En este sentido, CORPOSEGURIDAD, empresa de seguridad creada en el 2002 por el Municipio, recaudó y administró, en los años 2003, 2004 y 2005, cerca de 15 millones de dólares provenientes de la Tasa de Seguridad que todos los habitantes cancelan en el impuesto predial. Con esto se adquirió, según la misma Web del cabildo, un helicóptero para vigilancia aérea, 100 vehículos y 317 motocicletas para patrullaje policial, cinco ambulancias para el 911 y bicicletas para la seguridad en parques. Además, se entregó a la Policía caballos y perros para la vigilancia en zonas turísticas del Distrito y se dota de combustible y mantenimiento permanente a este parque automotor. Es decir, 14 millones de dólares para comprar equipos de “seguridad”, incrementar la burocracia naranja y absolutamente nada para la recuperación, rehabilitación, ayuda social para los denominados “delincuentes”. Más bien tienen que cancelar más impuestos, nos les permiten trabajar informalmente en las calles, pues si lo hacen se les arranchan sus productos, y para ello existe la policía metropolitana, políticas inadecuadas para los microempresarios y para engordar más los bolsillos de sus amigos. Según el Observatorio Metropolitano de Seguridad, en el presente año se desarrollan acciones orientadas a la sostenibilidad del Sistema Metropolitano de Seguridad, a mejorar los niveles de participación ciudadana, lograr la aprobación de la Ley de Seguridad y Convivencia Ciudadana, y el Fortalecimiento de las relaciones Municipio-Policía-Comunidad, paulatinamente se realiza la implementación de nuevas tecnologías en la Central Metropolitana de Atención Ciudadana; dotación de nuevos vehículos y equipos para la Policía Nacional, incremento de alarmas comunitarias, actualización. Mientras el alcalde de Quito niega que el problema de la delincuencia es algo que no ha contribuido a resolver, y más bien, con la ayuda de los medios de información, busca protagonismo para `curarse en sano’ y generar en la opinión pública la impresión de que su trabajo ha sido transparente.

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