La ingerenCIA de los EE.UU. y sus tentáculos en los asuntos internos de los países de Latinoamérica, cada vez se hace más evidente, a través del financiamiento de ONGs, que con el pretexto de contribuir a la construcción de la libertad y la democracia, compran conciencias, instituciones y actores sociales, para consolidar el eje de dominación capitalista.

Empecemos este rastreo de la intromisión imperialista de Washington con la denuncia publicada en el Nuevo Diario de Nicaragua, sobre la inaceptable penetración en el Consejo Supremo Electoral de ese país, por parte del Instituto Republicano Internacional (IRI), ONG gringa creada por los EE.UU. para dar supuesta capacitación al personal del CSE, desarrollar y financiar partidos políticos de derecha, a fin de neutralizar a los movimientos de izquierda. Tanto así, el IRI ha apoyado a candidatos del ALN, en clara violación a la soberanía de Nicaragua, cometiendo según sus denunciantes un grave delito electoral, razón suficiente para expulsar a dicha ONG de suelo nicaragüense.

Asimismo, en Venezuela, en una nota elaborada por Eva Gonlinger, titulada “USAID en Bolivia y Venezuela, la subversión silenciosa”, se cuestiona el financiamiento a sectores de la oposición a través de la Nacional Endowment for Democracy (NED), la oficina de transición (OTI), células de la Agencia de Desarrollo de los EE.UU. (USAID). En el artículo se menciona cómo la Embajada americana en Caracas abrió consulados satélite en cinco estados del país –sin autorización del ministerio de Relaciones Exteriores, para instalar centros de propaganda y conspiración en contra del gobierno de Hugo Chávez.

Afirma la nota que el modus operandi es astuto pues operan otorgando becas a organizaciones sociales, partidos políticos, comunidades, a través de la contratista de la USAID, Development Alternatives (DAI). Son 360 grupos y proyectos que han recibido más de 11 millones de dólares bajo el programa “Venezuela: Iniciativas para la Construcción de Confianza” (VICC). Con ello buscan fomentar el diálogo político, la participación ciudadana, y el entrenamiento de líderes democráticos, afines al modelo capitalista dominante.

De esta manera, aparecen instituciones como Projusticia, Súmate, Transparencia Internacional, Queremos Elegir, que funcionan como ejes de la infiltración imperialista, alineada en la oposición de derecha, en Venezuela. Asimismo, partidos políticos pro yanquis, como Primero Justicia, COPEI (Socialcristiano), o el AD (UDC, en Ecuador), reciben millonarios fondos de la USAID y del Instituto Democrático Nacional (NDI).

Otra contratista de la USAID es Freedom House, la cual bajo el lema de ser los “defensores de los derechos humanos” en Venezuela, auspician eventos para defender la libertad de expresión, conforme al interés de los grupos monopólicos de la comunicación, como es el caso de Marcel Granier, Presidente del canal de televisión golpista RCTV.

El objetivo claro de la CIA y la USAID es fortalecer la democracia a través de los partidos políticos, promover la descentralización y aupar el separatismo de los municipios y/o regiones de nuestros países para facilitar la presencia de las multinacionales, en su intención de controlar y usufructuar nuestros recursos naturales; acaparar los mercados y manipular a los gobiernos seccionales, al vaivén de sus designios imperialistas.

La nota revela cómo la USAID en Bolivia ha inoculado decenas de millones de dólares en más de 379 organizaciones, partidos políticos de derecha, con el fin de desacreditar la Asamblea Constituyente , promover el separatismo –al igual que en el caso de Guayaquil- de ricas regiones en recursos naturales como Santa Cruz, Cochabamba, Tarija, Beni y el Pando. Intentos desestabilizadores financiados por USAID - NED, que ya fueron denunciados por el presidente Evo Morales, requiriendo en su momento la salida de las ONGs estadounidenses, conspiradoras a sueldo de la democracia en Bolivia.

Iniciativas como la de Chávez al plantear una reforma constitucional, en materia de la defensa de la soberanía, que prohíban todo financiamiento extranjero de ONGs con fines políticos, a entidades públicas o privadas, debe ser acogido por la Asamblea Constituyente de Ecuador, pues los planes subversivos de la ISAID y la CIA, también operan en nuestro país, a través de ONGs, como Participación Ciudadana, institución rectora de la democracia pro imperialista, en el Ecuador.

Finalmente, casa adentro, a juicio de connotados dirigentes internacionalistas como es Narcizo Iza Conde, de República Dominicana, la construcción de la nueva Mega Embajada de los EE.UU. en Quito, apunta a intensificar el plan de espionaje, contrainsurgencia y desestabilización de los gobiernos de izquierda. La nueva sede imperialista apuntala la fortificación de las ONGs patrocinadas por la CIA , la USAID , la NED , FED, Fundación Esquel, etc., en clara amenaza a la ya frágil soberanía del Ecuador.