Mientras que el reloj del Torreón en el Parque Central marcaba apenas las dos de la tarde, la aglomeración de gente en los exteriores del Teatro Gran Colombia de la ciudad de Ibarra iba en aumento. El público, que había esperado casi tres años para volver a disfrutar de la presentación del grupo artístico Yarina, vivía en las afueras la emoción de admirar a una de las agrupaciones culturales más representativas de nuestro país.

Yarina es un conjunto de música y danza constituido por una familia otavaleña, que se ha caracterizado por ser gestora cultural y militante de las causas indígenas y reivindicativas de su pueblo. El anhelo de los hermanos Cachimuel Amaguaña por difundir la música y el sentimiento de la población indígena, se tradujo para el año 1984 en la formación del grupo inicialmente denominado Yahuar Wauky (en lengua quichua “Hermanos de Sangre”), dándose inicio a la búsqueda de una identidad que se hallaba perdida, in visibilizada y oculta.

La función empieza a la hora programada, y su presentación está a cargo de Juan Ruales, Director de Cultura del Gobierno Provincial de Imbabura, quien después de una breve introducción da paso a los artistas, que, apasionados con cada uno de sus acordes, inundan el escenario de energía hasta hacer vibrar a cada uno de los asistentes, y poco a poco el despliegue de colores y sonidos se va apoderando del lugar.

Yarina se caracteriza por una condición: son compositores a partir de su propia identidad, es así que, manteniendo como esencia musical el Sanjuan, han ido incorporando de una manera crítica ritmos modernos e internacionales como el Jazz, los Blues, el Reggae, el Rap, el Hip-hop, hasta llegar al Reggaetón. La cultura que este grupo de otavaleños busca fomentar, es de carácter holístico y se ha ido construyendo con elementos de la modernidad. Sin perder identidad, Yarina ha mantenido una renovación continua, demostrando en la práctica cómo se puede ser contemporáneo sin renunciar a ser originario.

Yarina busca promover un legado ancestral por medio de las manifestaciones artísticas, sin embargo su participación va más allá, su compromiso es político, ideológico y cultural con miras al mejoramiento integral de la sociedad.

Mientras en el escenario, las mujeres del grupo deslizan sus cuerpos al ritmo de las melodías, los hermanos Cachimuel entonan bandolines, quenas y violines con un sentimiento que contagia de emoción al público; es allí donde radica uno de los dotes de Yarina, que está conformado por artistas de formación académica, cualidad que sin lugar a dudas a sido reconocida internacionalmente, alcanzando la oportunidad de presentarse en escenarios que ningún otro grupo ecuatoriano a accedido, como en el Museo Smithsoniano, el Teatro Millenium o el Kennedy Center de New York, consolidándose como los embajadores más importantes en el plano musical identitario, labor que ha sido galardonada con el Premio NAMMYS de música originaria del mundo.

Para Juan Ruales, es importante poner de relieve el rol que cumple Yarina, en vista de su significativa labor encaminada a la edificación de la cultura nacional. En su opinión, son los otavaleños los que han logrado vender la imagen de un Ecuador con culturas originarias bien cimentadas. “El estilo de Yarina es único, casi incomparable, por la cualidad que han tenido de incorporar los ritmos e influencias a la propia identidad musical”.

El espectáculo continúa, y uno de los integrantes pone a consideración de su público la creación musical de los más jóvenes del grupo; esta intervención inicia con un video en el que interviene el subcomandante Marcos, el Che Guevara, en una amalgama de diversos sonidos, el originario Sanjuan y el contemporáneo Reggaetón se fusionan para dar lugar al ‘Hombre nuevo’, una propuesta de contenido puramente político, promoviendo la unidad y la lucha, cantada en lengua quichua, y acompañada por el singular estilo al bailar de las mujeres de Yarina.

El espectáculo se da por terminado. Yarina cuenta a su público que retornará en pocos días a su exilio voluntario en Boston, Estados Unidos, pero no olvida recordar que continuará militando con el objetivo de ‘aunar esfuerzos para conquistar la liberación de nuestros pueblos’.

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