Hoy se cumplen cinco años que estoy en este infiernillo. Recuerdo que Mr. Danger Bush, President of the United States nos dijo: “La intervención militar (en Irak) durará menos de 18 meses”.

La radio informa que son ya 4.000 marines muertos, que cerca de 27.000 están lisiados o baldados, que nuestra presencia en Irak cuesta (según el Congreso de EEUU) más de USD 602 000 millones. ¡Imagino lo que se podría hacer con tanto dinero! Tal vez se podría resolver la falta de vivienda en toda Latinoamérica.

Me alisté en la U.S ARMY para conseguir la nacionalidad norteamericana, cansado de ser un espalda mojada sin papeles. ¡ Hoy sé que todo arrepentimiento es tardío!

Aquí en la línea de fuego ya nadie sabe para quien mata (como no lo sabía Bob, ni Louis, ni el Sargento Arthur que ayer nomás murieron en una emboscada). Lo único que hacemos cada minuto, cada segundo, cada hora, cada amanecer, cada anochecer, cada día es cumplir nuestra tarea. ¡Mataaar!

Matar irakíes a diestra y siniestra es como ir a comer una hamburguesa en el Mc Donalds, sostienen nuestros mandos superiores; al mismo tiempo, nos prometen que pronto regresaremos a casa, que el pueblo americano nos apoya moralmente, que moriremos por la gloria de una Norteamérica todopoderosa.

A veces me pregunto: ¿Cómo es que un ejército dotado de ultra tecnología militar no puede derrotar a un enemigo que casi anda descalzo y en andrajos? La respuesta es que, con su guerra de guerrillas, los irakíes sí defienden una causa.

He oído por radio también que Mr. Danger Bush ha declarado: “Esta guerra es noble, justa y necesaria”.

¿La guerra en sí misma es noble? ¿Ser genocida es ser noble? ¿Es generoso mentir y matar en nombre de Dios y la Democracia?

¿Esta guerra es justa para que, al costo de tantas muertes, las transnacionales norteamericanas se apoderen del petróleo de Irak y levanten sus emporios con la reconstrucción de Irak? Sus contratos, según revelan datos de prensa de medios alternativos, ya están negociados con los amiguetes de George W. Bush.

¿Esta guerra es necesaria? Sí, para amamantar al obeso y decadente capitalismo y mantener la hegemonía bélica del imperialismo gringo.

Leo en el New York Times las declaraciones del candidato Republicano John McCain: “El retiro de las tropas no es urgente, de ser necesario nos quedaremos en Irak 10.000 años”, lo que quiere decir que a pesar de que sólo el 35% de los norteamericanos apoyan la invasión de Mr. Danger W. Bush, de aquí sólo saldremos muertos.

De ganar Barak Obama o Hilary Clinton, ¡qué esperanza!, bien sabemos que Republicanos y Demócratas defenderán a ultranza lo que ellos llaman el “orgullo americano”.

Hoy, muchos marines en Irak sabemos que el Danger mintió como un puerco, creemos que ésta guerra está perdida, que será otra afrenta para los norteamericanos, peor que la de Vietnam.

De seguro sé que un día volveré en una bolsa, o si tengo suerte retornaré cuadripléjico con brazos y piernas cercenados, con mi cerebro atestado por los fantasmas de la guerra producto de estos cinco años que he permanecido en este infiernillo torturando a civiles en la cárcel de Amu Grahib, haciendo estallar bombas sobre las casas de inocentes iraquíes, so pretexto de que son terroristas, amigos de Osama Ben Laden y que tienen armas de destrucción masiva (lo que hasta ahora nunca se ha podido constatar)De seguro, no volveré a dormir en paz abrazado a una mujer y lo más probable es que no vuelva a hacer el amor, ni a disfrutar un desayuno hecho en casa o simplemente pasear por el puente de Madison. ¡Estoy manchado de sangre hasta el último poro!

Matar, matar, es nuestra tarea aquí. No tenemos perdón de Dios, no lo tendremos, como no tendremos el perdón de la humanidad.

Lamento desilusionarlos a quienes creen en la guerra preventiva, a los seguidores de la política guerrerista del Danger Georges W. Bush, no habrá un soldado caído con honor en el campo de batalla, ni siquiera un héroe americano, a lo más una carne de cañón del imperialismo yankee.

Matar, matar, es nuestra tarea aquí. Estamos manchados de sangre hasta el último poro. No tenemos perdón de Dios, no lo tendremos, como no tendremos el perdón de la humanidad.