¿Vinieron sólo por eso? ¿O es que quisieron borrar el poema de amor escrito por una multitud en las largas arterias de Rosario el 6 de marzo, invicto en nuestros latidos? ¿O fue porque oímos el llanto del hambre y el pasado 18 de abril, en la Parroquia de la Santa Cruz, dibujamos un sueño de cristal, y nos dimos cuenta -miles- de que no éramos una solitaria columna de rocío, sino un “relámpago perpetuo”? Les pedimos a todos, antes de que “envejezcan los carteros”, que multipliquen esta denuncia y estas palabras urgentes, a la salida de las iglesias o entre los vecinos que se regalan palabras a distancia de mate, o a la hora del jazmín, entre todos los que preparamos, por ejemplo, en Mar del Plata, un tercer grito que no se vende, que no se negocia, que no se subsidia: el hambre es un crimen. Sí. Están pasando cosas raras. Pero con ternura los venceremos.

Alberto Morlachetti Coordinador Nacional