Hace 41 años se constituyó el grupo musical chileno Inti-Illimani, cuyo nombre proviene del idioma aimara y significa "Sol del Illimani" ( un volcán ubicado en los Andes bolivianos que se ve imponente desde La Paz).

Su producción musical se encuentra vinculada a los intereses democráticos, por lo que en los años 60 y 70 del siglo pasado apoyó el proyecto socialista de la Unidad Popular, liderado por Salvador Allende.Al producirse el golpe de Estado en Chile, la agrupación, consecuente su filosofía de justicia social, fustigó a la dictadura de Augusto Pinochet; en la actualidad sus cantos apoyan los procesos democráticos y patrióticos que se producen en América Latina.

- ¿Cómo ven ustedes el desarrollo de los procesos de liberación que se están viviendo en América Latina?
- Creo que si la izquierda actúa inteligentemente, sin duda estamos en un momento privilegiado en la historia de América Latina; nunca hemos tenido el movimiento de voluntad popular hacia un cambio serio, hacia una trasformación profunda.

Este escenario me parece muy importante y debe ser aprovechado para conquistar a la población de nuestro continente hacia las ideas de izquierda, progresistas, de justicia social, paz e igualdad.

- ¿Eso significa que el imperialismo en América Latina ya no tiene nada que hacer?
- Pensar en eso es un poco ilusorio, pero desde luego es una prueba de que los latinoamericanos perfectamente podemos encarar nuestros problemas y nuestras diferencias entre nosotros sin necesidad de un padrino.

- ¿Cómo liberarnos de las ataduras del imperialismo?
- El presidente de Bolivia, Evo Morales, fue muy gráfico y genial cuando dijo que “puede ser que nosotros necesitemos socios, pero no necesitamos de patrones”. No tenemos porqué estar siendo súbditos o lacayos de ninguna potencia, ya que somos capaces dignamente de pararnos frente a quien sea y negociar a nuestra conveniencia, pero de ninguna manera someternos.
- ¿Cómo ve el futuro de la revolución en el contienente?

- La revolución es también un proceso cultural muy profundo; los procesos culturales son lentos: cuando se trata de acelerar el paso a los procesos culturales, se vuelven en contra de uno y entonces se producen las contrarrevoluciones, lo que genera períodos dolorosos para el pueblo.

Hay que trabajar mucho por la conciencia de la gente, porque la revolución se hace en la conciencia antes que en la estructura, son las personas concientes las que cambian los países y las sociedades.

- Los procesos democráticos en América están arribando a un buen puerto y la cultura es parte de este desarrollo, ¿cómo entender estos elementos?
- Nosotros, los chilenos, podríamos ser pesimistas al respecto, ya que sufrimos una experiencia muy violenta y trágica como fue el fin del gobierno de la Unidad Popular.

Pero depende mucho de nosotros, ya que nada está escrito, ni lo bueno ni lo malo; o sea que no es fatal que las cosas terminen mal, pero tampoco está escrito en ninguna parte que las cosas terminen bien. Depende de nosotros, de las cosas que hagamos, todo lo que suceda dependerá de cuán inteligentes y capaces seamos nosotros para jugar las cartas.

- ¿Qué opinión tiene sobre el gobierno ecuatoriano?
- Nosotros tenemos grandes esperanzas en el gobierno ecuatoriano, tenemos muchas expectativas con el presidente Rafael Correa, aunque personalmente no soy muy amigo de creer en la gente sino en los procesos, en el pueblo movilizado y no en los héroes.

Pero Correa es una persona con todas las características como para liderar un proceso regional con propiedades nuevas, que no son la repetición de una oración que nos aprendimos en la iglesia, sino que traza cosas nuevas e interesantes. La situación que se generó con la invasión de las tropas colombianas transformó a Correa en un líder de la región.

- ¿Qué piensan sobre la agresión que se realizó contra nuestro país?
- El criterio nuestro es el mismo que se ha manifestado unánimemente en toda América Latina: por ningún motivo y bajo ninguna circunstancia un país latinoamericano puede penetrar en territorio de una nación vecina. Esto es un principio básico de cualquier tipo de convivencia.

La reacción del Ecuador y de toda América Latina fue muy fuerte y clara, no creo que queden ganas de repetir una experiencia de ese tipo, pero de todas maneras toca estar atentos.

- Volviendo al tema artístico, ¿cuál es la labor del artista en la acción revolucionaria?
- El artista no tiene que creerse el profeta, ni el depositario de ninguna verdad, lo que tiene que hacer el artista es arte y alimentarse de la gente, de lo que pasa.

Un músico tiene que ser bueno, ya que ningún texto por revolucionario que sea va a hacer que la canción sea buena si la música es mala.

- Ustedes participaron en el concierto artístico “JaimeHurtado, Hermano Pueblo”, ¿qué conoce sobre Jaime?
- Desgraciadamente, supimos de él a raíz de que fue asesinado; sabemos que realizó una importante labor; tenemos conocimiento de su fe por vivir, de que era una persona viva y militante de su gente y de su país.

Creo que hay que empezar a vivir por nuestros muertos, es justo que sea así, eso quiere decir que propongamos vida, alegría. Un movimiento que no proponga felicidad no sirve, lo que tenemos que aspirar es a la alegría y no al martirio.

Lo quiero ver a Jaime Hurtado como lo veo a Víctor Jara, quiero trabajar por lo que él fue, por su vida y porque él estaría feliz de vernos alegres.

- ¿Qué opina sobre el pensamiento de Jaime Hurtado?
- Los propósitos de Jaime son las aspiraciones de todos nosotros, no existen dudas que estamos escribiendo un gran libro de la lucha Latinoamericana y cada uno con sus matices, pero todos buscando una sociedad en la medida de los seres humanos y no del dinero.

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