¿Qué otro “mérito”, aparte de ser concuñado de la viceministra de Comunicaciones, la conocida pro-Lan Chile, Cayetana Aljovín de Dubois, exhibe el contramirante AP Eliseo Salcedo? Básico no olvidar que fue piloto naval, hace decenios que no vuela, la cantidad de horas operativas que tiene son mínimas, carece de cualquier experiencia en aviación civil y ha sido nombrado sin concurso, ascendiéndolo de modestísimo inspector a nada menos que Director de Seguridad ¡el segundo de la DGAC!

Pero sus antecedentes son simplemente aterradores.

Eliseo Salcedo fue jefe del Escuadrón de los Focker F-27 de la Aviación Naval, aparatos adquiridos para hacer guerra anti-submarina y tenía a su cargo dos aeronaves y ¡las dos se cayeron! una de ellas con el equipo de Alianza Lima en 1987. Perdió entonces toda su capacidad efectiva y se quedó sin vehículos lo que refleja una muy mala conducción de las operaciones de sus naves.

Como consecuencia de los accidentes y realizadas las investigaciones del caso, su cabeza colgaba de un hilo y estaba a punto de ser dado de baja pero la afortunada intervención de su suegro, el almirante Dubois Gervassi, ex-comandante general de la Marina le salvó el pellejo. Como se sabe, la viceministra Cayetana Aljovín está casada con el economista Fritz Dubois, hijo del marino, protector amantísimo de su yerno Eliseo Salcedo.

En tiempos del toledismo, el almirante Salcedo ingresó a la DGAC como simple inspector y estuvo al acecho de las oportunidades y como la virgen se le presentó hace poco cuando despidieron con cajas destempladas por el informe Nazca, al capitán Roberto Rodríguez, profesional con 40 años de experiencia; sin concurso, méritos o conocimiento profundo del tema, Eliseo Salcedo fue nombrado, saltándose varias líneas jerárquicas, como Director de Seguridad de la DGAC para todo el Perú.

Entonces, puédese inferir, de manera inequívoca que un inepto de altas calidades, como el almirante Eliseo Salcedo, cuyo diploma más resaltante es estar casado con la hija de Dubois Gervassi, padre de Fritz, consorte de la viceministra Cayetana Aljovín, tiene a su cargo la seguridad aeronáutica del Perú. ¿Y qué más abona en su hoja de vida?: el haber tenido a su cargo aviones que se cayeron y siniestraron, entre ellos el que llevaba al íntegro del equipo deportivo Alianza Lima.

¿Cómo ascendió de inspector, al alto cargo que hoy ocupa Salcedo? No hubo concurso, sino dedo apuntalador. No ha existido selección por línea de carrera porque lo único que han hecho en la DGAC, responsabilidad absoluta del viceministro Carlos Puga Pomareda, es continuar con una práctica nepótica y aberrante en la institución y botar a Roberto Rodríguez, un capitán con larga trayectoria y experiencia. ¡Y sólo por decir la verdad con respecto a las fallas de la DGAC en el accidente de Nazca que costó la vida a cinco turistas franceses, semanas atrás!

En buen romance, el responsable de la seguridad aeronáutica del Perú es un señor, de repente con buenas intenciones, siempre insuficientes, pero huérfano de las cartas académicas, de experiencia, responsabilidad, para un cargo tan delicado cómo el de garantizar que los ¡aviones no se caigan por mala administración, supervisión exhaustiva o plan de operaciones de muy alta eficiencia! En castellano mondo y lirondo: la aviación civil y comercial del país está a cargo de un individuo cuya única carta de presentación es la de ser concuñado de la viceministra Cayetana Aljovín y esposo de una hija del marino Dubois Gervassí que le salvó la cabeza cuando las investigaciones le sindicaban a Eliseo Salcedo como el responsable del accidente del Fokker en que se mataron los futbolistas del Alianza Lima, casi 20 años atrás.

En suma: ¡Un inepto “custodia” seguridad aeronáutica del Perú!

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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