Nuestro primer hogar o albergue es la Tierra, debemos cuidar y proteger este planeta, gracias al cual disfrutamos de todo aquello que necesitamos para vivir: agua, aire, alimento. Nuestras culturas ancestrales la llaman MADRE y la respetan y aman como tal, pues tienen toda la razón. La tierra nos acoge y facilita los medios para que crezcamos y nos desarrollemos.

A este hogar grande y maravilloso nos pertenecemos en primera instancia, lo que hagamos con ella nos afecta; así que defenderemos con nuestros pensamientos, actos y palabras la CASA DE TODOS y TODAS.

Dentro de esta casa grande todos los seres tienen su espacio digno, así debería ser, en armonía: las personas, los animales, las plantas, los ríos, las aves.

Pertenecemos a la Tierra; pero muchas culturas, especies y más seres se han quedado sin un lugar, sin un espacio y hasta han tenido que desaparecer, siguen desapareciendo.

Muchas familias claman por una vivienda digna, tantas personas sueñan con un hogar que los acoja y los abrigue. Hay niños y niñas viviendo bajo los puentes o en las alcantarillas.

Niño a Niño, con sus actividades, hace conciencia sobre un aspecto de la salud y los derechos que puede mejorar si se trabaja con un sentido de pertenencia, de solidaridad, de creatividad y de esperanza.

Ciclones, inundaciones, sequías, olas de frío, olas de calor, la casa grande está enferma. El clima del mundo está alterado. Y la capa de ozono, más perforada que nunca. Un agujero sobre la Antártida de 28 millones de kilómetros cuadrados, más grande que todo el territorio de América Latina.

La vida es una rueda

La vida es un círculo, una rueda donde se equilibran todos los elementos; El bosque sostiene al aire, El aire al río, El río al bosque, Todo depende de todo.

También los desastres “naturales” están interconectados.

Los aerosoles y refrigerantes destruyen la capa de ozono que nos protege de los rayos ultravioleta. Estos rayos arrasan con el plancton de los mares que comen los peces. Y así, la cadena alimenticia se rompe. Los gases del petróleo y el carbón provocan el efecto invernadero.

La tierra se recalienta

Más contaminación significa menos agua, Más sequía, Menos bosques, Más desiertos, Menos vida.

Todos debemos colaborar; sin embargo, los que más daño causan, los países industrializados se niegan a tomar medidas urgentes para enfrentar la catástrofe.

Estados Unidos, el mayor contaminador del planeta, ni siquiera está dispuesto a firmar el Protocolo de Kyoto para reducir un poco los gases que provocan el efecto invernadero.

Una destrucción del clima, del agua, del aire y de la tierra que no ocurrirá mañana, pues ya la estamos viendo y padeciendo hoy. Porque todo depende de todo. Porque, nos guste o no, los seres humanos y todos los seres tenemos nuestras vidas entrelazadas como en una rueda.

Movimiento de la Salud de los Pueblos – Latinoamérica

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