por Javier Lajo; [email protected] 25-8-2008

El premier peruano Jorge Del Castillo en una declaración sobre la ‘Cumbre de los Pueblos’, haciendo gala de una lucidez insospechada dijo algo muy cierto e incontrovertible: “Esa Cumbre es la Cumbre los perdedores”. Aunque tal vez, destacaba la derrota de Ollanta Humala en las últimas elecciones presidenciales, habría que situar esta declaración y su significado en su real y verdadera dimensión temporal: En la Cumbre de los Pueblos, estaban presentes los pueblos indígenas, que fueron los derrotados y colonizados por los países europeos, hace poco más de 500 años. Y como contraparte, la Cumbre ALC-UE reunió a “los ganadores”, es decir a los países europeos y a sus socios “internos”, los llamados criollos, sus descendientes, que hoy como lo hemos presenciado en esta “cumbre”, ejercen en forma simple, llana y cruenta el fenómeno llamado de “colonialismo interno” (salvo la presencia de Evo Morales, que es la excepción que confirma la regla).

La llamada “inclusión” o la flamante “Declaración ONU sobre Derechos Indígenas”, y otros temas relacionados fueron simplemente obviados o minimizados. A pesar de la presencia del eje radical Morales-Chávez, gano el pragmatismo ‘socialista’ light de Alan, Lula, Bachelet, y otros. El juego que pretendió García fue ser el fiel de la balanza que en un lado tenia al solitario Uribe y en el otro a todos los demás; por eso García declaró que él es de “izquierda”, pero “de la izquierda inteligente”, aunque todo el Perú sabe que su gobierno es el tercer piso del fujimorismo.

Los presidentes europeos y sus “críos”, capearon en el mas depurado estilo castizo el tema de los ‘pueblos indígenas’. Salvo algunos que abrieron la boca para defenderse. Así lo hizo Rafael Correa, (que habría que decirle “Correíta” por su “sutil e inocente” método político hábilmente fingido frente a los indígenas y demás sectores populares), presidente que se está convirtiendo en pieza de recambio o “segundo piso” del defenestrado Lucio Gutiérrez. “Correíta” declaró desde Lima a la prensa internacional: "No vamos a permitir que un grupo (sic), por postergado que haya sido, quiera imponer una agenda a las grandes mayorías". Negando así lo incontrovertible: Los movimientos indígenas de LAC quieren que las nuevas Constituciones de nuestros países reestablezcan o reparen los derechos de propiedad que fueron usurpados a los pueblos originarios, primero por el colonialismo europeo y luego por el colonialismo criollo de los “independentistas” y sus Estados “libres y soberanos” que solo tienen unos 200 años en el continente. El resultado de esta usurpación original de territorios y RRNN de los indígenas, son ahora los “derechos de la usurpación” en que se parapeta “Correíta” para decir que los indígenas no deberían tener poder de aprobación de proyectos de explotación de recursos energéticos en los territorios “que habitan”. Se le cayó la careta de izquierdista y se le borro la sonrisa indulgente a favor de ciertos indígenas-campesinos. Pero los indígenas tenemos la culpa por ceder frente a los cantos de sirena de estos criollos izquierdistas. De alguna manera esto mismo pasa en Bolivia con el avance de los cambas-criollos de Sta. Cruz y su pataleo para que la flamante constitución no asiente su legitimidad innegable. Aquí es mas difícil decirles minorías a los indígenas; aunque las debilidades ideológicas de la nueva constitución delaten las innecesarias concesiones que ha hecho el MAS y su gobierno a las minorías criollas, dizque por el carácter incluyente de la cultura indígena, pero que contradictoriamente han abandonado las banderas indígenas de las autonomías, para abrazar el centralismo democrático del Estado criollo. Ante tal abandono la derecha fascista, ha levantado estas banderas cual si fueran los campeones de las “autonomías”. ¿Será acaso un error de los sectores socialistas del gobierno del MAS?.

Parece que a estas alturas del colonialismo interno, al movimiento indígena ecuatoriano le temblara la mano cuando lanza la propuesta plurinacional para la nueva constitución. Esta débil señal, puede conducirlos al fracaso, pues al parecer algunas organizaciones y líderes, hasta han renunciado a la reivindicación de la propiedad del subsuelo de sus territorios. Parece que se hubieran olvidado que el Estado Ecuatoriano sigue siendo un estado mono-nacional criollo y centralista y que la constituyente ecuatoriana no es ni parecida a la boliviana, y que “Correíta” es un criollo educado en los EEUU. ¿Desde cuando el Estado permite que la nación Quichua ecuatoriana participe plena y equitativamente?, ¿Acaso han tenido participación las demás naciones indígenas en las formulas hegemónicas y centralistas del Estado criollo del Ecuador?. Que algunos –como los campesinos del FENOCIN- quieran ser ahora mas “ecuatorianistas” que los criollos, es otro tema. Los hermanos del sur del continente lo tienen más claro, cuando dicen: Los Mapuches no somos chilenos, a ellos nadie nunca les consultó para incorporarlos, los metieron a punta de bala y exterminio al Mono-Estado criollo-chileno y ninguna conciencia religiosa ni de DDHH, dijo nada. Mapuexpress dice en un artículo reciente: El Pueblo mapuche es anterior al estado de Chile, que invadió su territorio a fines del siglo XIX. Al Igual que el Tibet, el Wallmapu es un territorio invadido. Al Igual que China, el estado de Chile es un estado usurpador. Gran verdad. Mas claro no canta ningún “gallo” Quichua, ni en Ecuador, ni en Perú…todavía. Si algún indígena piensa que decir esto signifique una declaratoria de guerra, no lo creo, ni el Dalai Lama tampoco, la verdad no ofende ni vulnera a nadie, salvo a la mentira, debemos hablar la verdad, nuestra verdad y así poder conquistar una verdadera democracia y un verdadero Estado, esta vez “plurinacionales”, y no los falsos estados y democracias mono-nacionales centralistas y hegemónicos, que usan su pretendido carácter unitario para someter a los otros pueblos.

Lo que pasa, es que la categoría de lo PLURINACIONAL contiene dos conceptos indígenas que van a ser muy difíciles de ser tragados por los criollos mono-estatales occidentales: Uno es el criterio FEDERAL y CONFEDERACIONISTA y el otro es el criterio PARITARIO (paritario de género y ‘paritario’ entre los pueblos confederados). Estos dos conceptos rompen con el hegemonismo criollo, que tantos “beneficios” y botines mercantilistas y despóticos en lo político, les han dado a unas pocas familias criollas, que hasta hace poco se les llamaba “oligarquías” y que hoy siguen depredando y saqueando “nuestras patrias”. Y es que el destino más consecuente a donde deben llegar los Estados Plurinacionales son las Confederaciones de Pueblos o lo que es lo mismo: Estados confederados (no-unitarios, pero si de ‘unión en la diversidad’), es decir una confederación con varios Estados, tantos como pueblos existan adentro de su territorio. Y es que apuntar, a la manera de la flamante constitución boliviana, a un ‘Estado Unitario y Plurinacional’ es como pedir una “rueda cuadrada”, aunque el movimiento indígena boliviano sabe que esta constitución solamente es un paso adelante, habrá que “hacer rodar” a ese cuadrado.

Y es que el Estado como una de las expresiones de la política y de la cultura occidental se consagra como copia fiel del “Dios individuo” (Kant), es un tipo de maquinaria “unitaria”, consustancial o funcional a un tipo de “ciudadano” individualista, a un tipo de religión monomaniaca y a una cultura “homogeneizante” de sus pueblos, conceptos que incluso se contradicen con los principios del liberalismo europeo. En este Estado, el campesino, el indígena, y por tanto la diversidad o heterogeneidad, deben de ser lenta o rápidamente exterminados, desaparecidos, “domesticados”, igualados, moldeados, “democratizados”. Si pues: democratizados. Esta democracia occidental, es homogeneizante, supone y demanda “homogeneidad cultural”, no soporta heterogeneidades, por algo fue concebida en Grecia en tiempo de Solón, solo para “ciudadanos”, los esclavos no son parte del pueblo, para el pueblo y por el pueblo; los indígenas menos. Esta misma democracia inspiró y fecundó a las constituciones criollas republicanas en los años de 1800 que consagran libertad, igualdad y fraternidad, pero solo para los ciudadanos y ser ‘ciudadano’ es ser occidental o convertirse en occidental, o como se decía hasta hace poco: “ser cristiano” (y hasta católico), fue un artículo principal de las primeras constituciones. Así de “monomaniaca” es su filosofía, Con el tiempo han ido retirando estas monstruosidades de las constituciones para no delatar su despotismo “democrático”. Pero esto mismo propone ahora “Correíta”: “Una revolución ciudadana”. En esta propuesta, no hay lugar para los indígenas, o mejor, hay lugar solo en el cuarto de los sirvientes. Es decir, fortalecer el Estado de la sociedad y de la cultura occidental, avanzar a una sociedad homogénea de ciudadanos, endurecer un Estado genéticamente singular, centralista y excluyente. En Ecuador no necesitan una Sta. Cruz separatista que defienda los intereses del colonialismo interno, puesto que para eso esta el presidente.

Es ilustrativo lo que pasa en Medio Oriente: En Israel existe un millón de ciudadanos árabe-israelíes y el Estado unitario de Israel es un Estado Judío-israelí, que está en guerra abierta contra los árabes, incluidos los árabe-israelíes y sus parlamentarios, no hay término medio, ni “democrático”, y los judíos gobernantes aun se preguntan ¿Puede un ‘Estado democrático’ soportar esta guerra interna?. La respuesta es que sí, un Estado democrático mono-nacional legitima esta guerra interna, es mas, en Israel la santifica; pero esa guerra interna sería fácilmente resuelta por un Estado de democracia plurinacional. Ahora, una guerra interna así esté encapsulada (democrática, pacífica o de baja intensidad…) dentro de un “Estado unitario” como el israelí o el de Ecuador o el de Bolivia, es una guerra que tiene como objetivo desaparecer a “El Otro”, y que en lenguaje religioso se conoce como “conquistar las almas” y en lenguaje militar extremo: “limpieza étnica”.

Esto es lo que confronta la ‘cultura incluyente’ de los indígenas, en toda América, desde la llegada de los europeos. ¿Cómo vencer “democráticamente” y sin guerra abierta o violenta, al Estado criollo monomaniático?, ¿Seguiremos haciendo “anti-cumbres” los “perdedores”, como bien dice Del Castillo?. La historia nos enseña que la fórmula para derrotar a los mono-estatales la lanzó el mismo Inka Yupanqui hace 560 años aproximadamente, lo que le valió el sagrado nombre de Pachakuti y su formula lleva el nombre de Tawantinsuyu que significa mas o menos “confederacionismo”. Pero ¿Qué es un Estado confederado Andino-Amazónico? y ¿Cuáles las diferencias con el Estado Unitario criollo? Es un tema muy difícil y extenso que debemos abordarlo con mucha seriedad.

Lo primero que debemos desechar es la absurda consigna de “unidad en la diversidad”, y hablar de unión en la diversidad; porque acá el error tal vez se derive de ese principio marxista de “unidad y lucha de contrarios” (¿Cuándo no, la dialéctica occidental?). En ‘la unidad’ es imposible que haya ‘contrarios’. Si hay “unidad” no puede haber “diversidad”. El verbo aquí ha sido cambiado por el sustantivo ‘unidad’. En cambio, si hay unión –verbo- es porque hay diversidad. Esto nos pasa por seguir dependiendo de los “izquierdosos”, marxistas o cristianos y de sus ONGs, como cuando decimos “descolonialidad” y no descolonización del poder, y esto es grave tratándose de la consigna principal de la “Cumbre de los Pueblos”, pues se reduce o se rebaja el verbo transitivo y pronominal “descolonización” al sustantivo “des-colonialidad”; imaginemos que los bolivianos hubieran planteado no la “nacionalización”, sino la “nacionalidad de los hidrocarburos”; es desaparecer el verbo-consigna con un sustantivo estéril, es castrar la lucha anti-colonialista. De esta forma siempre se ha manipulado la mente de los indígenas.

Y el otro criterio importante en esta lucha por Estados verdaderamente democráticos y plurales, es el concepto de Estado Paritario, que esta referido a varios planos: paritario entre varones y mujeres, paritario entre pueblos, paritario entre gobernantes y gobernados, etc. A saber, un Estado paritario debería tener un gobierno de varones y otro de mujeres, ambos inter-actuantes, tal como era el Estado confederado del Tahuantinsuyu. Pero esto al parecer es algo muy complicado y aun temprano para ser abordado en la práctica, ya que principalmente a las mujeres les toca su realización, por algo que ahora llaman graciosamente “equilibrio de poderes”. La “pluralidad” de múltiples Estados en unión, no implica necesariamente la equidad de derechos, pero la “paridad” si obliga a los Estados participantes en una confederación plurinacional, a ser equitativos en cuanto a deberes y derechos. En las bases políticas del MAS boliviano fue planteado el principio del equilibrio del Derecho Materno y el Derecho Paterno, lástima que estos no tuvieron desarrollo en la misma Constitución. Es un gran desafío contemporáneo para los indígenas y no-indígenas, pero sobre todo para las mujeres, el comenzar a desarrollar las bases teóricas y prácticas del Derecho, del Estado y de la Democracia, plurinacionales, confederativos, y paritarios.