Hay una clase especial de sanguijuelas, muy distinguidas, finos catadores de los más exquisitos vinos o escalafones de whiskys, asistentes sempiternos de cocteles a los que jamás dejan de ir, previa respuesta confirmatoria S.V.P. (sil vous plais) y que, por rara coincidencia, también son mamones consuetudinarios de la cansada ubre del Estado. Amantes de sí mismos, su vanidad les lleva al paroxismo de creerse prohombres, titanes de alguna imaginaria epopeya y referentes que la historia (la que escriben sus rábulas, parientes, primos, hermanos o empleados) habrá de consagrar en letras de fantasía y servilleta de papel crepé. Esos medran en todos los gobiernos y siempre hacen de las suyas, aquí o acullá.

La fina urdimbre que escoge en Torre Tagle, es decir en la Cancillería del Perú, a los candidatos para ocupar poltronas en organismos internacionales ha demostrado frescura y coherencia. De eso no hay pizca de duda y quien la elucubre o la insinúe comete falta grave de sindéresis e incurre en chismosería barata y ramplona. Por ejemplo, semanas atrás Cancillería impulsó al traidorzuelo Fabián Novak Talavera como postulante a la Comisión Jurídica Interamericana de la OEA. La dinámica anda algo esmirriada porque sólo hay tres o cuatro vacantes y casi el doble de aspirantes.

Desde hace pocas horas, Torre Tagle decidió respaldar al ex ministro de Justicia y de Relaciones Exteriores, Niño Diego García Sayán para una butaca en la Corte Internacional Penal. Es de suponer que su hoja de vida que muestra periodistas encarcelados por su odio cainita, premios a una ministra chilena cuando en ese país pulverizaban a Aerocontinente, una fatuidad más grande que cualquier catedral latinoamericana y su irrespeto por la libertad de prensa (hizo prohibir publicaciones que se referían a él, hasta que la misma justicia le enmendó la plana), son hitos y méritos para este hecho indescriptible.

Nótese la coherencia: Novak y Niño Diego, son chilenófilos; ambos promueven la adhesión claudicante del Perú a la Convención del Mar que cercena soberanía y colisiona directamente con la Constitución y, sin duda alguna, para parecer ecuménica en su abanico ideológico, Cancillería escogió a elementos caviares de supuesta izquierda y franca derecha. Al final de cuentas, tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando. Olvidaba decir que también son amantes de los dólares y euros que gestionan vía sus ONGs privadas y gracias a que vía estas acciones, bobos de otras latitudes lavan sus conciencias plenas en culpas de explotación inmisericorde con poblaciones de este continente.

Por tanto, la frescura, sinónimo también de cuero de chancho blindado, ciertamente, y la coherencia son dos banderas que exhibe irrecusablemente el equipo liderado por José Antonio García Belaunde, autor de la unidad de medida internacional: mi chacra de Cañete. Cuando al titular de Relaciones Exteriores le disparan alguna pregunta, él siempre, con la sabiduría –hecho que todos le reconocen sin ambages- característica, aplica la unidad y otorga sus criterios geopolíticos. Ha tenido que ser el presidente García Pérez quien le enseñara al canciller que las tierras que los chilenos señalan como cuna de la papa, pertenecían al Perú entonces, porque el ministro García Belaunde no dijo sino generalidades que también habría podido expresar un escolar de 5to de primaria y con más frescura, candor y energía.

¿Hasta cuándo Perú discurre como el gato que se persigue la cola, recurriendo a faroles achicharrados en la mediocridad de su grisura y en la nulidad de su aporte intelectual, cívico o de cualquier clase? Hay generaciones que están muriendo y no se dan cuenta, caminan a lo zombie, hablan por mecánica y porque tienen que justificar la pitanza de los días 30. Pero también hay otros vivazos, a quienes la vida muelle y sin hacer nada, apasiona y enloquece. Pero sólo a condición que la pague el pueblo peruano en cuyo nombre dicen actuar. En realidad lo hacen, sólo que regalando un patrimonio que no es cuyo, concediendo de todo y pisando el barro de fracasos, uno tras otro, en la sinfonía trágica que es clásica de la historia del Perú. ¿Hasta cuándo los grilletes?

Compláceme anunciar, como una respuesta fortuita y coetánea, que este sábado, hay un estallido lozano e innovador cuanto que atrevido en el programa Fuego Cruzado pues se analizan las difíciles relaciones con Chile. Con libertad, empuje y enorme entusiasmo, un panel diverso opina, enuncia y discute. Entre ellos están, sólo para mencionar a algunos, Juan Velit, Ricardo Letts, María Pons Muzzo, Juan Carlos Ramírez y otros más. En ese renacer espiritual patriótico, una pizca tocó a nosotros.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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