Moscas, roedores y olores nauseabundos, son algunos de los factores que los moradores de la urbanización Eloy Alfaro han tenido que aguantar obligadamente, pues, en las cercanías del lugar del municipio de Sangolquí se ha ubicado el botadero de basura, que, a pesar de tener equipos con tecnología de punta, no procesa los desechos de una forma adecuada, ni siquiera son clasificados, sino que son envueltos en un solo paquete la basura doméstica con los desechos de camal y los desechos hospitalarios...

La preocupación de los habitantes crece al mirar que además de estar cerca de la zona poblada, también lo está de algunas empresas, por ejemplo Supermaxi, que, como todos sabemos, es una cadena de venta de alimentos de consumo masivo. Además de ser un foco infeccioso que ha traído alergias y demás enfermedades a los moradores, especialmente a los niños, no se ha medido el impacto ambiental que genera la ubicación del botadero, al contaminar el río San Pedro, que es el que abastece de agua a los agricultores y ganaderos del cantón.

Ante esto, los moradores del sector han realizado varias peticiones a las autoridades municipales, sin conseguir ningún apoyo; al realizar la denuncia correspondiente en el Ministerio de Salud Pública, las autoridades de esta entidad, el 17 de mayo, decidieron la clausura y ordenaron el inmediato traslado de este botadero a otro lugar, alejado de los sectores poblados.

Al saber del dictamen del ministerio, los habitantes decidieron cuidar los sellos de clausura puestos en la entrada del botadero, pero, lamentablemente, el alcalde de Sangolquí no acató la orden y con ayuda de la fuerza pública rompieron los sellos de clausura, sin importarles agredir a toda persona que trataba de hacer respetar la ley, incluyendo a mujeres y ancianos.

En fechas posteriores a este incidente, los estudiantes que participaron en la defensa de la clausura del botadero han sido reprimidos con la suspensión del grado, por el hecho de defender a la comunidad, mientras que ninguna instancia de salud se ha hecho cargo, lo cual en lugar de hacer desistir a la población ha alimentado el valor de ella para seguir defendiendo su derecho a la salud. (JTC)

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