Hay días que no tengo ganas de ponerme los ojos. Las familias pobres representan más de la mitad de la población y son las que tienen el mayor número de hijos. El amor es un hallazgo y lo multiplican antes que el dolor comience a mancharlo todo. Hechos como el hambre en la Argentina, tan extendida, tan paradojal, tan inexplicable es lo que nos hace dudar que nuestro planeta fuera el lugar adecuado para la aparición humana.

Si el hambre es un crimen, el futuro no acepta arrepentimientos y les pegará en la nuca a los que lo inventaron. No obstante, hay algo irreparable en el sufrimiento infligido a los pibes. Caín llevaba la señal en la frente y era el signo exterior de la permanencia de la culpa en la conciencia de quien tuvo la posibilidad de evitarlo y no lo hizo. Porque si todo prescribe, si todo se olvida, ¿qué impide que el crimen se repita? Expulsado del paraíso Caín se dirige a la Tierra de Nod -al oriente de Puerto Madero- donde ha de habitar eternamente esa dura cartografía de los condenados de la tierra .

(*) Nota publicada por la Agencia Pelota de Trapo (http://www.pelotadetrapo.org.ar/)