El Instituto de Seguridad Social y Servicios de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) tampoco dio a conocer las modificaciones. A este trabajador, con más de 30 años de servicio, le llegó sólo un cuadernillo con la firma de Miguel Ángel Yunes, que parecía más una promoción del director del organismo que una explicación de los cambios propuestos.

Muestras claras de que se quería tapar el ojo al macho, como se dice en el barrio.

Que la situación era anómala, lo muestra el juicio del togado Mariano Azuela Güitrón. Dijo el magistrado: hay poca claridad en la legislación acerca de lo que tienen o no derecho los trabajadores. Hasta quien ha sido acusado de hacer trabajos de encargo para el gobierno federal se da cuenta que algo está podrido en Dinamarca. La que se llevó nuevamente las palmas, entre los especialistas, fue la señora Margarita Luna. Dijo que el ISSSTE no tenía obligaciones importantes porque no era el patrón de los trabajadores. Si bien en sentido estricto lo es el gobierno, el organismo lo representa. Algo elemental, querida dama.

Desde luego que brincaron de gusto respecto de la resolución los partidos Acción Nacional (PAN) y Revolucionario Institucional (PRI), la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado, el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación y Yunes, quien andaba en Veracruz renunciando al PRI, donde militó por tres décadas, y se afilió al PAN –en el cual ya milita su hijo y es diputado local en ese estado–, con el objeto de competir en las próximas elecciones de aquella entidad.

Por cierto, cuando alguien acude a una clínica de atención para los burócratas, ante cualquier queja, las enfermeras y prestadoras de servicio dicen que no pueden recibir reclamos de los asegurados, ya que lo tienen prohibido. Y eso de que hay mejor atención, más doctores y suficientes medicinas –como se aseguró por Felipe Calderón al mandar el decreto aprobado– es demagogia pura.

El presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Guillermo Ortiz Mayagoitia, impugnó algunos artículos de la ley, entre ellos los que más afectaban los derechos de los agremiados. Pero en su disertación no fue apoyado más que por su compañero Juan Silva Meza. Otro que se pensaba también estaría con dicha posición, Genaro Góngora Pimentel, se encontraba fuera del país.

Resultado: ocho votos por darle la razón a los que elaboraron la impugnada ley y sólo dos en contra.

El ejemplo cunde: el sindicato del Seguro Social firmó un nuevo esquema de retiro para sus trabajadores. Además, ya es común que en bancos y en algunas universidades públicas se contrate a los trabajadores por medio de empresas outsourcing.

Para el nuevo líder senatorial panista, Gustavo Madero, por fin tenemos soluciones viables para el futuro. Quien es funcionario y negociante de empresas privadas a la vez (¡Oh, Diego Fernández, tu ejemplo cunde!), ve absurdo que exista un salario y jubilación dignas pero lógico el enriquecerse al máximo utilizando prebendas, amigos e información privilegiada.

Y en una hoguera (no vayan a quemarse), bailan alegres Joel Ayala y Elba Esther Gordillo, aparentes rivales políticos; a su lado sucede lo mismo con el PRI y PAN, quienes se despedazarán el próximo año en las elecciones federales para enseguida juntarse y seguir arruinando al país.

Los ciudadanos tienen la palabra.

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Revista Contralínea / México Fecha de publicación: 15 de julio de 2008 | Año 7 | No. 106