Crece la presión sobre el agua

Vivimos una era de enorme presión sobre el agua. El consumo per cápita sube en todos los países del mundo, aunque con mayor intensidad en los llamados países desarrollados. Los procesos de urbanización provocan un mayor consumo per cápita, la producción de alimentos demanda de más agua para el riego, los procesos de industrialización exigen el uso de más caudal. El mundo pasó de un consumo de 1.400 km3 en 1950 a 3.830 km3 en la actualidad.

Estamos envueltos en formas de producción y en ritmos de expansión económica que provocan una contaminación descomunal del agua, que es permitida abiertamente para favorecer los procesos de acumulación del capital.

Avanza el uso intensivo del agua en la agricultura

En el Ecuador, como en otros países del Tercer Mundo, el mayor volumen del agua de uso consuntivo va a la agricultura para la producción de alimentos y materias primas, aproximadamente el 80%.

A diferencia de lo que ocurrió en la mayor parte de la historia de la agricultura mundial, ahora la producción bajo riego llega a tener una importancia inusitada y trascendental. Genera nada menos que el 40% de los alimentos que consume la humanidad. Y seguirá creciendo.

En el Ecuador presenciamos dos fenómenos que avanzan de manera simultánea: la intensificación en el uso del agua para la agricultura y la masificación de la producción bajo riego, en ciertas regiones y particularmente en los cultivos donde domina la empresa.

En bienes de exportación como banano, flores, brócoli, papaya, mango y piña de exportación prácticamente todo se cultiva con riego, lo propio ocurre con la caña para producción de azúcar. En contraste, en la producción orientada al consumo nacional solo una pequeña proporción se hace bajo riego, como en el caso de maíz duro, maíz suave, arveja, papa, entre otros, que son producidos principalmente por la mediana unidad campesina y por los minifundistas. Lo propio ocurre con el café y el cacao, que también son generados en este tipo de unidades productivas.

Despojo del agua y acumulación

La acumulación de capital en el sector rural se cimenta en la concentración del agua y de la tierra. Estamos en la era del despojo del agua. El capital está apropiado de este elemento vital y le dejó al pueblo lo indispensable para que reproduzca la fuerza de trabajo necesaria para favorecer la acumulación y la concentración. El despojo del agua se da de dos maneras: una formalizada es decir, a través de concesiones o autorizaciones entregadas por el Estado, y otra mediante el uso al margen de la ley.

Según las concesiones de agua dadas por el Estado al 2005, el 1% de los “beneficiarios” concentra el 64% del caudal utilizado para riego, mientras que el 99% de los usuarios apenas capta el 36%.

Para revelar el tema de la concentración vale la pena citar pocos ejemplos. En las parroquias Salinas, Ucinquí y San Blas de la provincia de Imbabura, en promedio, el 91% va a los hacendados y el 9% a los pequeños y medianos productores. El Foro de los Recursos Hídricos estudió el tema del uso del agua en la parte baja de la cuenca del Guayas, en los ríos Chilintomo y Chanchán, Chimbo y Bulubulu, Cañar y Jahua. Se constata que de 45.724 litros/segundo utilizados el 76% litros/segundo/hacienda/ del caudal va a solo 61 empresas, con un volumen promedio de nada menos que 566.

Los cultivos que más consumen agua en el Ecuador son banano y caña para producción de azúcar. En estos dos rubros es donde se observa una gigantesca concentración del agua, que se da de manera formalizada y también a través de un robo descarado de este recurso.

En el caso del grupo REYBANPAC, de 47 haciendas bananeras inscritas en el MAGAP, con una superficie de 9.176 ha. en el 2005, solo se registra que 20 de ellas tienen autorizaciones para uso de agua, por 3.319 litros/segundo, para regar 4.148 ha. Esto significa que el 55% del área regada se hace al margen de la ley.

El Grupo Noboa, el más fuerte productor y exportador de banano del Ecuador, supera con creces al área cultivada por REYBANPAC y otros grupos. Si solo se consideran dos haciendas emblemáticas de ese grupo, La Julia y Los Álamos, en el 2005, estas registran 3.358 ha. de banano, pero el CNRH otorgó un caudal para regar únicamente el 57% del área. En otras palabras, el 43% de la superficie se riega al margen de la ley.

En el caso de la caña para producción de azúcar, el ingenios San Carlos tiene concesiones por 8.250 litros/segundo que capta agua de los ríos Chimbo, Chanchán, Chambo y otros y paga una tarifa de aproximadamente US $1.84/litro/segundo/año, es decir aproximadamente $15.200/año. Es decir, presenciamos un acaparamiento a un costo infamemente irrisorio. Con un caudal como el que tiene este ingenio se podría regar fácilmente entre 8.000 a 15.000 fincas campesinas.

El ingenio Valdez acapara 5.000/litros/segundo del proyecto público de riego Milagro, esto es el 53% del caudal del proyecto en mención. El ingenio ECUDOS-La Troncal riega 13.200 ha. con el agua de sistema público Manuel de J. Calle. Y estos sistemas en los últimos años ya no pagan ni siquiera la tarifa básica que servía para cubrir la depreciación de infraestructura, en virtud de una ley aprobada por el Congreso Nacional y que fuera presentada por los grupos de poder.

En resumen, resulta alarmante constatar en los estudios realizados por el Foro que en banano, a nivel nacional, el 69% del área se riega al margen de la ley y en caña la cifra es no menor al 30%.

En el Ecuador están conformándose verdaderas avenidas de pozos de agua, pocos visibles y muchos ocultos. En las últimas décadas la gran empresa se volcó a perforar cientos de pozos para extraer agua para la producción de exportación como flores y banano, hortalizas y frutas tropicales, así como para bienes de consumo doméstico como el caso de la caña, palma africana, ganadería. Resulta irónico ver que cierto tipo de empresas utilizan el agua de buena calidad extraída de pozos y contaminan las aguas superficiales con los plaguicidas utilizados en la agricultura especializada. El uso de agua de pozos crece de manera significativa y el Estado no está notificado del particular.

La cultura de los derechos sin deberes

Hemos creado una cultura donde buena parte de los usuarios solo reclaman derechos sobre el agua y no asumen los más elementales deberes para el manejo social y sostenible de los recursos hídricos. El agua es un bien nacional de uso público, los usuarios para acceder deben pagar una tarifa de concesión, la cual de paso es absolutamente irrisoria. Del monto total que debe recaudar el ex CNRH, recupera no más del 7% del monto. Vivimos la cultura perversa del derroche y de la contaminación del agua.

Como hemos dicho, las tarifas de concesión son absolutamente modestas si se comparan con respecto a la ganancia y a los costos de producción de los cultivos típicos de la gran empresa. Para los bananeros que tienen concesión directa de agua, la tarifa no representa sino entre el 0.02% al 0.07% del costo de producción y el 0.05% con respecto a la ganancia, en la cuenca del Guayas. Pero los campesinos que producen para el consumo nacional tienen costos por acceso de agua mucho mayores. En el sistema público las tarifas volumétricas representan hasta el 30% de la ganancia de la producción de arroz en el Plan América, el 8 % de la ganancia de la producción de papa en Licto, el 9.6% de la ganancia en la producción de papa en Toacazo-Cotopaxi.

En el país la sobreconcesión de agua es cosa común, esto es que los caudales dados por el CNRH superan a los disponibles. Se debe entre otras razones a que el Ecuador no cuenta con un inventario básico de disponibilidades de agua, a la reducción de los caudales por mal manejo de las fuentes y a la ampliación de la frontera agrícola hacia ecosistemas frágiles y de protección. Muchas organizaciones de usuarios del agua asocian también a fenómenos la sobreconcesión de corrupción.

El mandato del agua

El Foro de los Recursos Hídricos ha hecho propuestas de texto constitucional y de un mandato o disposiciones transitorias sobre el tema del agua, que entre otros aspectos contempla la necesidad de expedir una nueva Ley Orgánica de recursos hídricos y usos del agua; crear las condiciones para poner fin a la concentración del agua en pocas manos; resolver los conflictos de procesos contenciosos de agua represados por años en el CNRH; reestructurar el régimen institucional de las aguas; establecer mecanismos concretos para luchar contra la contaminación del agua; crear el “Fondo agua para la vida”; declarar la nulidad de los contratos suscritos entre la Corporación Reguladora del Manejo de Recursos Hídricos de Manabí y MANAGENERACIÓN.

En estos últimos años es halagador constatar que va consolidándose un nuevo sujeto social en el campo. Crecen las organizaciones de usuarios del agua y muchas se fortalecen, adquieren mayor fuerza. No se podría esperar un manejo social y planificado del agua, orientado al manejo sostenible del recurso y a una distribución equitativa, sin una auténtica participación de los usuarios y del campesinado ecuatoriano. Cualquier Gobierno democrático no puede prescindir de estos sectores para formular y ejecutar políticas relacionadas con los recursos hídricos.

El contenido de la investigación del foro se puede encontrar en la siguiente dirección. www.camaren.org