La adolescencia es una etapa en la que el ser humano continúa con el proceso de reafirmar, a nivel psíquico, su identidad, cuyas bases se sentaron en la infancia mediante una articulación de identidad-identificación a fin de devenir en Sujeto social. La adolescencia es una etapa que se caracteriza por la búsqueda de la reafirmación del Yo, la satisfacción de la necesidad de seguridad y del sentido de pertenencia en la que sin lugar a dudas entra en juego la estructura familiar, el entorno escolar y la relación con sus interpares.

Decimos que hay suicidio, sostiene el sociólogo Emilio Durkheim, cuando la víctima, en el momento de cometer el acto que pondrá fin a su vida, sabe con toda certeza lo que resultará del mismo.

Psicoanalíticamente hablando, el suicido, nos remite al mito de Edipo, rey de Tebas que al saber que se ha desposado con su madre se sacó los ojos quedándose ciego. Al hacerlo comete un suicidio simbólico para no ver la realidad.

Existen factores psíquicos y sociales para el suicidio de los adolescentes escolares.

Factores Psíquicos.

No siempre asociados a cuadros psicopatológicos, aunque las cuatro clases de suicidios: el maníaco, el melancólico, el obsesivo y el impulsivo o automático, pueden estar íntimamente interrelacionados para que un adolescente en edad escolar tome la fatal decisión.

Factores Sociales.

Vivimos en la época de la fastmodernidad, del avance inusitado de la ciencia, la tecnología y las comunicaciones. La paradoja fundamental es que la sociedad en general y más aún los adolescentes viven en el ámbito familiar y social una suerte síndrome de angustia anticipada y de incomunicación en masa.

La pretendida globalización y la fastmodernidad han traído consigo fenómenos- en los que la familia tradicional por problemas sociales, económicos, políticos, migración, etc- se ha desestructurado, siendo más alta la tasa de divorcios.

La emigración debido a la crisis económica que ha atravesado el Ecuador, ha incidido directa y negativamente en el comportamiento del adolescente, que ante la falta de una o las dos cabezas de familia, busca un espacio de reconocimiento social en el ámbito de los compañeros de aula, del barrio, o de la pandilla.

La arquitectura y la urbanización también han contribuido para que los adolescentes se encuentren en un estado de angustia y ansiedad permanente, pues muchos de ellos viven en condominios o urbanizaciones con ambientes cerrados y restringidos; en el adolescente tiene la impresión de estar permanentemente observado, sintiendo frecuentemente la sensación de no ser libre y que todo el tiempo está controlado, por lo que busca formas de expresión para llamar la atención de los adultos.

La llamada regeneración urbana y la falta de políticas sociales y culturales estatales destinadas a los jóvenes, así como y la optimización del tiempo libre, han traído consigo la eliminación de los espacios públicos. Los lugares de encuentro, de convivencia familiar y social son cada vez más escasos. Los parques, las plazas o las esquinas del barrio a donde asistían a reunirse los grupos de amigos han sido desplazados por los malls y los centros comerciales.

Así es lógico que el adolescente trate de encontrar respuestas a lo que le sucede a nivel corporal y psíquico por fuera de la institución de la familia o en el ámbito de la institución escolar, que por su carácter de tal tiene sus propias reglas que el adolescente debe cumplir, por lo que muchas veces trata de desafiar el principio de autoridad.

A su vez la televisión a venido ha ocupar ese espacio vacío familiar y su influencia en muchos de los casos de suicidio de adolescentes escolares no debe ser desdeñada, pues muchos adolescentes imitan modas y comportamientos de los muchachos del primer mundo que muy a menudo observan en los films de Hollywood.

Dejando de lado los contenidos morales, el suicidio de un adolescente escolar, principalmente al terminar el año lectivo, cuestiona la institucionalidad, tanto la familiar como la escolar. Ante un problema de bajo rendimiento persistente y la perdida de año, el adolescente no encuentra otra salida que quitarse la vida, se trata de una especie de suicidio altruista obligatorio, puesto que al hacerlo, está convencido de que de alguna forma repara la culpa y enmienda el fracaso. Evita así el dolor que le produce el fracaso y el dolor que pudiera causar a sus padres.