El socialismo debe destruir el estado burgués

PCR Brasil

Al permitir el debate de la teoría revolucionaria y promover la solidaridad entre las organizaciones revolucionarias de nuestro continente, el Seminario Internacional “Problemas de la Revolución en América Latina” constituye sin duda un importante instrumento de unidad de la izquierda revolucionaria.

Tal debate se torna mucho más urgente cuando vemos el creciente interés de las masas trabajadoras por el socialismo, al par que un número importante de líderes políticos hoy se autotitulan socialistas, sin embargo poco o casi nada hacen por defender la ciencia fundada por Marx, Engels, Lenin y Stalin.

Un aspecto importante a considerar en este debate es la función principal del Estado, que es servir a la clase dominante y, en particular, reprimir a las clases explotadas.

En otras palabras, la clase burguesa (los capitalistas) tiene la necesidad del dominio político para defender sus intereses egoístas y sus privilegios. Por eso, toda vez que la clase obrera se lanza contra sus explotadores, el Estado lanza a la policía o al ejército contra los trabajadores.

Luego, un socialismo que no destruye el estado burgués, no consigue acabar con la propiedad privada de los medios de producción, ni con la explotación del hombre por el hombre y, por eso mismo, no puede ser llamado socialismo.

Conquistar el poder político por medio de la revolución, establecer la dictadura del proletariado en sustitución de la dictadura de la burguesía, es una condición esencial para la construcción de la sociedad socialista.

La izquierda tiene un papel decisivo

Oswaldo Palacios, PCMLE

Bien podemos decir que hay un nuevo momento y una nueva realidad en lo que respecta a la conciencia de los trabajadores, la juventud y los pueblos, y eso tiene que ver, como uno de los principales factores, con los grandes levantamientos y convulsiones sociales que han ocurrido en nuestro Continente y que enfrentaron, en las últimas décadas, los efectos devastadores de las políticas neoliberales.

Un factor decisivo en las luchas sociales y en el avance de la conciencia de los pueblos, tiene la izquierda en sus diversas tendencias. La izquierda revolucionaria, los partidos y organizaciones que sostenemos y luchamos por proyectos emancipadores, que planteamos con claridad la necesidad de superar el sistema capitalista, para terminar con los efectos devastadores de la opresión y la explotación, hemos dado nuestro aporte para generar, suscitar, o en otros casos, apoyar, acompañar y contribuir al avance de esas luchas sociales, reivindicativas y políticas.

En el centro de la concepción científica del socialismo se encuentra la cuestión de la propiedad de los medios de producción, con los cuales se genera la riqueza que, históricamente y hoy con más claridad que antes, es el cimiento de la diferenciación de la sociedad en clases y lo que permite a las clases dominantes el aprovechamiento de los frutos del trabajo, la opresión sobre los trabajadores y los pueblos, la explotación del hombre por el hombre.

El socialismo es la sociedad de los trabajadores

Andrés Quishpe, JRE.

En esta lucha la juventud cumple un significativo papel, somos un pilar fundamental para el triunfo de la revolución y la construcción de la sociedad de los trabajadores; no olvidemos el rol que cumplieron los jóvenes en hechos históricos y trascendentales para la clase obrera como la revolución de Octubre de 1917 y la revolución albanesa.

Pero es necesario ubicar qué es el socialismo: “…es la sociedad de los trabajadores, en la que estos tienen el poder en sus manos para construir una sociedad sin clases sociales, sin propiedad privada sobre las fábricas, haciendas y empresas, en la que no hablaremos de pobres y ricos, de burgueses y proletarios, sino de trabajadores de la ciudad y el campo” ...

El papel de las organizaciones juveniles revolucionarias es fundamental, fortaleciendo y generando conciencia de la necesidad de hacer la revolución, en la difusión del marxismo leninismo, de nuestras tesis y propuestas, en el combate al oportunismo y al reformismo, construyendo el movimiento juvenil revolucionario de masas, siendo parte del ejército revolucionario y fortaleciendo con énfasis y entrega el partido de la clase obrera.

Los pueblos deben unirse en su lucha antiimperialista

Guatemala: ALTERNATIVA NUEVA NACIÓN (ANN)

Este es un esfuerzo que debe de ser conducido de manera responsable, superando prejuicios y pasiones partidarias, por todas las organizaciones revolucionarias del continente; los pueblos de América Latina deben unirse; los pueblos del mundo deben unirse; todos los países del mundo sometidos a las políticas de agresión y control del imperialismo deben unirse para enfrentar al imperialismo que encabeza los Estados Unidos de América.

Los Estados centroamericanos deben abordar, de forma responsable e inmediata, su protagonismo en la conducción del desarrollo socioeconómico de los países del área y cerrar los espacios para que la concepción del “rentable negocio” no envuelva todas las esferas de las políticas públicas. El Estado debe enfrentar, de manera directa, el problema del régimen de tenencia y distribución de la tierra, que afecta a la mayoría campesina que vive en condiciones de pobreza y extrema pobreza. El Estado está llamado a efectuar transformaciones en la agricultura, a liquidar los restos del feudalismo, a impulsar programas estatales de industrialización estratégica, a acabar con el analfabetismo, a elevar el nivel de vida material y cultural del pueblo y a invertir en programas productivos y de calificación masiva de la fuerza de trabajo.

El socialismo es uno

Juan Dionisio Rodríguez, PCT/ Miuca República Dominicana.

Desde la desaparición del comunismo primitivo, para dar paso a otra forma de organización social, obviamente más avanzada pero atravesada por la explotación de unos seres humanos por otros, existe la lucha de clases.

Desde entonces este es el hecho que ha atravesado todos los estadios de la historia y se expresa en el campo filosófico, el económico y el político. La propiedad o no propiedad de los medios de producción determina el lugar en esa lucha de clases.

Asumimos que esta es una cuestión vigente hoy día. Confirmamos el criterio de Marx y Engels señalado en el Manifiesto Comunista, según el cual el capitalismo no ha abolido la lucha de clases, sino que la ha reducido a dos clases principales, la clase obrera y la burguesa. Esto como cuestión general, independientemente de que en muchos países hayan vestigios de formas de producción y de que existan estamentos intermedios, etc.

En nuestro partido hemos iniciado la discusión en torno al tema del socialismo, especialmente del llamado Socialismo del siglo XXI, que se promueve a lomo de la popularidad del Comandante Chávez y la Revolución Bolivariana en Venezuela.

El socialismo demostró ser superior al capitalismo

Argentina, Carlos Echagüe

En el segundo aniversario de la Revolución de Octubre, Lenin escribió un artículo con el fin de plantear para la discusión de los comunistas de diversos países el problema de la economía y la política en la época de la dictadura del proletariado. Respecto del tema que estamos considerando, sostuvo: “Teóricamente no cabe duda de que entre el capitalismo y el comunismo media cierto período de transición. Este período no puede por menos de aunar los rasgos o las propiedades de estos dos sistemas de economía social. Por fuerza tiene que ser un período de lucha entre el capitalismo agonizante y el comunismo naciente, o dicho en otras palabras ,entre el capitalismo derrotado, pero no aniquilado, y el comunismo ya nacido, pero todavía débil.”

El debate actual sobre el socialismo requiere restablecer la verdad histórica. En el siglo XX, en pocas décadas, el socialismo demostró ser superior al capitalismo. Esta es una cuestión fundamental que está en lucha. La burguesía y los revisionistas omiten los hechos sustanciales y tergiversan groseramente la historia. Su objetivo es hacer creer que el socialismo fracasó, que el capitalismo no será muy bueno pero es lo único y lo mejor que puede haber. Los trotskistas resultan funcionales a esto.

Nacimos con el objetivo del socialismo

Stalin Vargas, MPD

En respuesta al anhelo de cambio, han surgido varias propuestas, unas que buscan darle un rostro más humano al capitalismo y otras que pretenden mejorar dentro de normas de este sistema; todas ellas coinciden en una tesis: dejar intacta la sacrosanta propiedad privada sobre los medios de producción, continuar con la explotación de la clase dominante sobre los trabajadores y pueblos, no terminar la dependencia de nuestros países al imperialismo.

Desde el nacimiento de nuestra organización política, el 17 de marzo de 1978, nos propusimos promover la más amplia unidad de los trabajadores y los pueblos del Ecuador, para luchar por un gobierno con propuestas revolucionarias, patrióticas, democráticas y antiimperialistas, que respete y afirme los valores nacionales y que cree las condiciones para profundizar el proceso revolucionario y avanzar al Socialismo.

Planteamos que no hay Socialismo sin que exista el poder popular, esto es, la dictadura de los trabajadores y los pueblos, de las mayorías sobre las clases dominantes minoritarias que hicieron lo que quisieron durante la vigencia del capitalismo. En otras palabras, el poder popular representa el ejercicio del poder por parte de la clase obrera y las capas trabajadoras de la sociedad sobre la oligarquía para emprender la construcción de la sociedad socialista.