Preguntado el canciller José García Belaunde por expresiones vertidas por el embajador Manuel Rodríguez Cuadros y con la precisión fina, dilecta, cuasi de albañal que se aprende en Torre Tagle, aquél cantó aparentes sinverguencerías, inconductas y demás temas que tendrá que aclarar el cusqueño. ¿Y qué dijo García sobre los temas de fondo, acerca de la complicidad silenciosa, la falta de idoneidad frente a maniobras clarísimas como aquella que convirtió a Javier Velásquez, presidente del Establo en el nuevo Fabián Novak condecorado por los del sur y siempre engriendo a los frívolos y veleidosos que se dejan premiar?: ¡nada de nada!

¿Es a este individuo a quien toca liderar la política exterior del Perú frente a un país que nos considera sus naturales adversarios y sobre el que han perpetrado hasta dos guerras, 1836-39; 1879-1883, la segunda de ellas el compendio de la barbarie y el crimen al que siguió la captura de Tacna y Arica y que desde el Tratado de 1929 sólo se ha encargado con resolución de incumplirlo? Como se ve hay razones de fondo y forma como para entender que el contencioso planteado por Perú ante la Corte Internacional de Justicia y por delimitación marítima a Chile, transita caminos inciertos.

Adviértase que el único canciller peruano que logró ¡nada menos que torcerle el cuello a un presidente chileno y en La Moneda! ha sido la acción habilosa en que incurrió Manuel Rodríguez Cuadros y con el mandatario sureño de entonces Ricardo Lagos. ¿Cuándo conoció que existía Chile el señor García Belaunde?: es muy posible que haya sido cuando a su compadre, otro inepto y chilenófilo, lo cosieron a balazos en un incidente de cuyo registro ha desaparecido cualquier rastro.

Honor al mérito y hay que practicarlo. El canciller García Belaunde es un hombre de acendrados conceptos geopolíticos. Refiriéndose al triángulo que en el mar de Tacna usurpan desde hace años los chilenos, lo minimizó haciendo parangón con una de sus propiedades campestres en el sur chico. Obviamente cuanto se refiera a límites o a la defensa de la patria, para un embajador cuyo único mérito ha sido vivir del erario nacional la mayor parte de su vida, es un asunto misterioso, de contornos procelosos, y ajenos a su cerebro guardián de cómo vivir al ritmo de la marea diciendo sí a todo y promoviendo la complicidad claudicante y añeja de esa casita llamada Relaciones Exteriores.

Es decir para el diario que publicó las respuestas del descerebrado es más importante resaltar los líos de callejón que hay, como de costumbre, en la Cancillería, que aclarar cómo Relaciones Exteriores, en la semana del 79avo Aniversario del Retorno de Tacna a la heredad nacional, permite la inoportuna y claudicante premiación del presidente del Establo, Javier Velásquez, el nuevo Fabián Novak y con vistas a la trifulca jurídica que gobernará el 2009. ¿Para quiénes trabajan ciertos grupos o con qué orientación? ¿quintacolumnas o qué ocurre? No hay casualidades en política dijo alguna vez un personaje político.

Un observador atento, de inmediato, con la cáustica visión que da el examen riguroso de las pruebas, habría dicho que en Perú gobierna en la Cancillería una tribu de caníbales que se despedaza en dimes y diretes frente a batallones y escuadras muy bien armadas en sus puertas y costas. ¿Qué ocurrió en 1881? En esas fechas aciagas en esta capital infecta de descerebrados y cobardes, los funcionales se creyeron militares y dirigieron la defensa colocando cañones en el Cerro San Cristóbal e inauguraron con fanfarria y pisco la Ciudadela Piérola. Las batallas sangrientas del 13 y 15 de enero de ese año, en San Juan y Miraflores, dan testimonio vívido de la traición, la falta de aprestos y la eterna y hasta hoy muy vigente orfandad de patriotismo de que hacen gala las castas políticas, diplomáticas que se heredan endogámicamente las llaves episódicas de los diferentes gobiernos.

¿Se dará cuenta el presidente García qué está haciendo? Se habla de las derrotas peruanas en el fútbol como un hecho que, siendo aberrante, ya parece común. ¿Y por causa de qué no estudiamos del porqué Torre Tagle, desde hace 187 años, tiene un historial claudicante, pleno en derrotas, fracasos, pero muy lleno de convites, saraos y de descerebrados que creen que la geopolítica es un asunto ajeno a ellos aunque cobran por ese supuesto ejercicio? ¡Qué asco integral y no hay perdón que valga! ¡Salvo el paredón!

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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