Sencilla, de ideales firmes, así es Carmen Ponce, una maestra procedente de Jipijapa, provincia de Manabí. Es la penúltima hija de una numerosa y unida familia; desde su adolescencia, transcurrida en las aulas del Colegio Alejo Lascano (el colegio fiscal de mayor renombre en Jipijapa), se vinculó a la lucha popular, justamente cuando sonaban las voces de condena ante el asesinato del dirigente estudiantil Milton Reyes. Este anhelo de terminar con las injusticias mediante un cambio profundo en el país y su inclinación por la docencia desde su niñez, influyeron para que, una vez culminados sus estudios secundarios, decida viajar a Quito a formarse como maestra en las aulas de la Facultad de Filosofía de la Universidad Central del Ecuador.

Cumpliendo su rol de esposa, madre, estudiante y posteriormente como profesional, se vincula con más fuerza en la organización popular, obteniendo satisfacciones morales y profesionales, pues, al querer contribuir a la educación, Carmen ha realizado varios cursos y ha logrado significativos títulos, como Profesora de Educación Básica, Licenciada en Matemática y Física, Magíster en Desarrollo Educativo, Diplomado en Liderazgo Educativo y otro Diplomado en Docencia Universitaria: méritos que le permitieron aplicar a una beca de Capacitación para la enseñanza de la matemática en escuela primaria en Japón; Carmen, actual rectora de la Institución Universitaria Odilo Aguilar, fue la afortunada representante de nuestro país, la única, en el Japón.

Con ella conversamos acerca de su vida como profesional y de su experiencia en el continente asiático:

- ¿Qué le inspiró a ser docente?
- Siempre me inspiró ser orientadora de las generaciones futuras; desde niña, cuando jugábamos a la escuela, yo era la maestra. También me motivó mucho cuando en el colegio tuvimos la posibilidad de alfabetizar; luego en la universidad me vinculé como facilitadora a los cursos de nivelación de suspensos y aplazados, que otorgaba la Facultad de Filosofía a la sociedad en general; así, cuando me gradué y empecé el ejercicio de mi profesión con adolescentes, ya era algo muy familiar para mí… Creo que ha sido un proceso muy natural por la inclinación que siempre tuve.

- ¿Cuál cree usted que es el aporte de los maestros? - Es indudable que nosotros, los maestros, contribuimos a la formación del ser humano que queremos para este mundo y, particularmente, para el Ecuador de hoy. En mi caso,la vida ha sido generosa conmigo y tengo la posibilidad de estar involucrada en el campo educativo con todos los niveles de educación: con niños tanto de la zona urbana como de la zona rural; el mismo día tengo la posibilidad de estar con los adolescentes en la institución universitaria yo dirijo y también con los futuros docentes de nivel secundario, los estudiantes universitarios de la facultad de Filosofía; esa es una situación que, en lo personal, me satisface: siento que estoy contribuyendo con la orientación y la educación, que es parte fundamental para que una sociedad se fortalezca, dependiendo de cómo los maestros trabajemos con esos niños y esos jóvenes.

- Sabemos que usted obtuvo una beca para viajar a un curso en Japón, ¿cómo fue esa experiencia?
- Esta fue otra de las generosidades que me ha brindado la vida. Efectivamente, hace unos pocos meses tuve la posibilidad de estar en Japón, un país que ha alcanzado niveles muy altos en cuanto al rendimiento de sus estudiantes en el campo educativo, particularmente en las ciencias y en matemática. Por esta razón, mediante la JICA, que es la Agencia de Cooperación Internacional (organismo oficial que tiene ese país para la ayuda internacional), decide aportar con su experiencia para que nosotros podamos aplicarla en nuestros países, realizando una Capacitación para la enseñanza de la matemática en escuela primaria, dirigida a Sudamérica; en esta oportunidad participamos cuatro países: Perú, Paraguay, Bolivia y Ecuador. Fue una gran experiencia, nosotros tuvimos la posibilidad de estar en tres campus universitarios y apreciar lo que ellos hacen en las escuelas de práctica; nosotros observamos, reconstruimos las clases, planificábamos, inclusive tuvimos la oportunidad de dictar clase a los niños japoneses, pues ellos tienen un sistema de capacitación, a mí modo de ver, muy efectivo: los maestros dictan clase a sus niños frente a otros maestros, y luego de esto se hacen reuniones donde se discuten todos los aspectos buenos y los que hay que mejorar; son realmente verdaderas sesiones de aprendizaje conjunto. Por otro lado, ellos ejecutan una planificación minuciosa respecto a la interiorización de los conceptos básicos, de tal manera que el maestro prevé con mucho detalle todo lo que ocurrirá en el aula, incluso el material didáctico que se utiliza, así mismo tiene un estudio pormenorizado, en detalle, de tal forma que cuando se dan las clases y las personas observan, lo que realmente se evalúa es ¿cómo están pensando los niños que aprenden?, ¿cómo planificó el maestro que podían darse esos aprendizajes? y ¿cómo en realidad están aprendiendo los niños? Todo este análisis, hace que los niños sean protagonistas del aprendizaje en clase, donde discuten , razonan, concluyen, proponen, etc.; el maestro cumple un papel de guía, que interviene solo en determinados momentos.

- ¿Hubo más participantes de Ecuador?
- Japón tuvo en sus manos la elección de los participantes y yo me encontré con la sorpresa de que era la única que viajaba en representación del país, lo cual fue para mí una pena, porque me hubiera gustado que otras personas del Ecuador estén presentes en este curso, que fue realmente muy significativo, que en lo personal me dejó mucha motivación: pienso que podemos emprender algunas acciones de mejoramiento educativo, que son muy posibles de aplicarlas, si es que los maestros nos predisponemos a profundizar en nuestro trabajo.

-¿Cómo piensa aplicar el conocimiento que adquirió en su curso?
- Nosotros aquí en el país, hemos debatido mucho sobre hacia donde camina la educación; se discutió el planteamiento de la Educación para la Emancipación, que busca formar una persona crítica, razonadora, capaz de resolver problemas, y pienso que lo que vi en el curso contribuye, puesto que el manejo de aula hace que esos niños sean realmente confiados, razonadores, que sustenten sus propios pensamientos; eso me parece que es una parte que puede contribuir a la concreción de la educación emancipadora.