El guión de los medios de información está establecido: incentivar un conflicto entre transportistas, estudiantes y el gobierno. Los noticieros de televisión han mantenido un discurso de confrontación aduciendo que la movilización estudiantil, por ejemplo, se realiza contra el gobierno y no porque piden el cumplimiento de sus derechos establecidos en la nueva Carta Magna.

Una de las nuevas estrategias de los medios de información empresarial, que apoyaron firmemente la campaña por el NO en el referéndum, es aprovechar de las movilizaciones para generar un conflicto, y si es posible, una crisis política. Estos medios, que representan a la rancia oligarquía ecuatoriana, cuando existían gobiernos neoliberales insistían en que las manifestaciones atentaban contra la estabilidad y la democracia del país. Ahora las ‘apoyan’, e incluso exigen al gobierno que los jóvenes y los transportistas sean escuchados y no recriminados. Invocan, convocan, incentivan a las diversas organizaciones sociales a la movilización que antes condenaban.

Para el estudioso de la comunicación Ignacio Ramonet, “el sistema en el que evolucionamos funciona de la siguiente manera: si todos los medios de comunicación afirman que algo es cierto, entonces ¡es cierto! Si la prensa, la radio o la televisión dicen que algo es cierto, pues es cierto, aunque sea falso. Evidentemente, los conceptos de verdad y mentira han variado. El receptor no tiene más criterios de apreciación, ya que sólo puede orientarse al comparar las informaciones de los diferentes medios de comunicación. Y si todos dicen lo mismo, está obligado a admitir que es verdad.” En estos tiempos, algunas verdades como ésta que plantea Ramonet han variado en el Ecuador, pues los medios de comunicación han sido desenmascarados como parte de las elites económicas empresariales y políticas opuestas al cambio.

Sin embargo, pese a que los medios han sido desenmascarados en este gobierno con mayor profundidad, éstos tienen la posibilidad de continuar manipulando y tratando de imponer su verdad, se apoyan en personajes cobijados bajo el membrete de “ciudadanos”, como Martha Roldós y Mae Montaño, y otro grupo de opositores al cambio.

Por otro lado, con un burdo oportunismo y menosprecio al público pretenden mostrase partidarios de las movilizaciones, realizan entrevistas a los dirigentes estudiantiles sugiriéndoles que ‘asuman’ el derecho y la obligación de estar en las calles. Esa fue la actitud de Jorge Ortiz en su programa denominado Hora 7, en la entrevista que realizó a Marcelo Rivera, presidente de la FEUE- Quito y al dirigente de la empresa de Transportes Translatinos, Edison Yánez, sobre el incremento de pasajes.

La entrevista, luego de desarrollarse con el afán de enfrentamiento entre dirigentes, terminó con una interrogante de Ortiz: “Si el gobierno no decide subsidiar los pasajes, ¿qué harán…? ¿Terminarán por desarrollar una paralización del transporte?” Yánez, como era de esperarse, terminó por confirmar lo dicho por Ortiz. La misma dosis de enredo periodístico pretendió aplicar con el dirigente estudiantil, pero, a diferencia del anterior, Rivera aclaró que las movilizaciones no aparecen ahora, han sido fruto de una actitud permanente de lucha de la juventud para que se respeten sus derechos, y que la nueva Constitución ahora les ampara. Que no están contra el gobierno, sino que “es el momento de pedir, inmediatamente, la gratuidad total de la educación superior”.

Si bien los medios de información cumplirán una agenda de complot contra el gobierno, no está demás indicar que los asesores del presidente de la República, Rafael Correa, cumplen equivocadamente su papel, y si lo hacen bien, entonces el problema es del Jefe de Estado. Si los medios buscan generar conflictos contra el gobierno, el Primer Mandatario acelera el enfrentamiento, le hace el juego a la derecha. Llamarles a los jóvenes “infantilistas de izquierda”, jóvenes que apoyan su gobierno por demostrar una gestión apegada a los intereses de los más necesitados y que ahora se movilizan con la seguridad de contar con su respaldo, no pueden ser infantilistas. Que pida la expulsión de los planteles educativos de cerca de 23 estudiantes secundarios que con justa razón reclamaron en las afueras del Consejo Nacional de Tránsito (CNT) en rechazo del pretendido y abusivo incremento de los pasajes, no es una actitud correcta. Si así fuera, me pregunto: ¿Hay algún detenido luego de los enfrentamientos que realizaron los estudiantes ‘pelucones’ de la Universidad de Guayaquil cuando el Jefe de Estado salió apedreado de esta institución? Los jóvenes secundarios lo único que rompieron fueron vidrios y no atentaron contra persona alguna, peor aún contra el Presidente de la República, que forma parte de la corriente democrática, patriótica, progresista y de izquierda, con la cual ha obtenido sus últimas victorias. El conflicto es con la derecha, no con la izquierda, señor Presidente.

Los medios de comunicación buscan el enfrentamiento y la división de la tendencia, cosa que no ocurrirá si el pueblo se mantiene firme y consecuente con el cambio. Hay que pedir que se cumpla la Constitución sin caer en el juego de palabras que ofrecen en la mañana los supuestos expertos de la comunicación. Aquellos que estuvieron contra el pueblo y que siempre lo estarán porque serán por siempre los asalariados de la oligarquía ecuatoriana.