Aunque situando el contenido de la conferencia en un marco bien diferente a la conferenciante antecesora, la diputada italiana del PD Amalia Schirru –con la que coincidía en la relación del poder político y su dominio sobre los Medios-, Álex Contreras, defendió que “definitivamente a la filosofía, a los objetivos y al espíritu de los medios de comunicación y a los intereses de la sociedad se están anteponiendo intereses particulares o de grupo empresarial mediático”. Tanto en radio, televisión y prensa escrita ocurre la misma situación: la acción política controla los medios de comunicación”.

Un control que genera autocensura en los periodistas

“Este control político también es contra los periodistas que deben soportar la censura comunicacional o recurrir a la autocensura”, afirmó el periodista y escritor boliviano, defendiendo que “debemos recuperar el verdadero rol de los medios de comunicación desechando la acción política y su influencia en ellos”.

Sin embargo, reconoce el cambio que estamos viviendo actualmente, en el que la pesar de que los medios de comunicación juegan un papel protagónico convirtiéndose en portavoces del poder económico y en los principales opositores a los cambios ejerciendo lo que denominó “terrorismo mediático”, también nacen iniciativas de comunicación transformadora, populares, alternativas, comunitarias, educativas y otras.

Contreras trajo consigo el mensaje de conclusión del Llamamiento para Democratizar la Comunicación, elaborado en el III Foro Social de las Américas, celebrado hace unos días en Guatemala, que afirmó que “La Comunicación es un Derecho de todas las personas. El Derecho a la comunicación implica garantizar diversidad y pluralidad. No nos conformamos con las proclamas empresarias que reducen la libertad de expresión a la libertad de empresa. No se trata solamente de que los Estados no censuren a la prensa, entendemos necesaria la implementación por parte de los Estados de políticas públicas, con participación ciudadana, para garantizar a todas y todos, el ejercicio, en igualdad, de los derechos a la libre expresión, a la información y a la comunicación. De esa forma se posibilitará la expresión a pueblos y sectores silenciados”. Es decir, que la comunicación debe ser democrática y horizontal, no elitista y monopólica; debe ser un derecho y no una simple mercancía, indicó.

La constitución que se votará en Bolivia garantiza la libertad de prensa

Mientras en EEUU o México se están realizando debates abiertos para reformar la legislación en materia de comunicación, así como en otros países del mundo –a consecuencia de la injerencia de la política-, en Bolivia –afirma Álex Contreras, “la nueva Constitución Política del Estado que será aprobada a través de un referéndum el 25 de enero de 2009, respeta y garantiza la libertad de prensa, expresión e información a favor de la sociedad”.

Una cruzada para democratizar la comunicación

“Cuando la acción política se impone en los medios de comunicación comerciales, quienes pretendemos rescatar los principios universales del periodismo debemos continuar una cruzada para democratizar la comunicación”, una declaración-llamamiento que Contreras no dudó en lanzar. Se basó para ello en la máxima de que “el arte de servir al pueblo” y los medios de comunicación son “el instrumento de estar al servicio del pueblo”, nos encontraríamos ante una acción indisoluble, “ante una acción inseparable, ante una acción a favor de la sociedad; sin embargo, en la realidad ocurre todo lo contrario”.

Los ejemplos de Contreras: de la liberación de Betancourt a las mentiras sobre Evo Morales

Los ejemplos que expuso Álex Contreras fueron, cuando menos, meridianamente claros y resultado del análisis realizado: por ejemplo, la liberación de Ingrid Betancourt por parte de las FARC.

“Esta es una cita textual difundida hace pocos días en el periódico El Nuevo Herald: "Apenas se conoció la liberación (de Ingrid Betancourt) comenzaron a llamarnos amigos del FBI, de la policía y de la fiscalía para felicitarnos. Hay quienes no quieren creer que nosotros no pudimos llegar hasta el final de lo que salió calcado a lo que planeamos desde mayo’’, afirmó el abogado colombiano Carlos Toro López. ¿Cómo se puede recibir felicitaciones del Buró Federal de Investigaciones (FBI), la agencia policíaca de los Estados Unidos que se ha convertido en la más fuerte y poderosa del mundo, si no se tiene conexiones al más alto nivel? Simplemente no es posible”.

El 2 de julio de 2008 -dos meses después de todo lo planificado y negociado- la noticia que dio vueltas al mundo sobre la liberación de la ex congresista francesa Ingrid Betancourt y tres estadounidenses de manos de las Fuerzas Armadas de Colombia (FARC) causó gran impacto. La noticia además fue sinónimo de una movilización social y solidaridad mundial. Pero, “a los pocos meses se empieza a desnudar que, en realidad esa acción se trató de un show mediático, caracterizada por una intervención camuflada, y, sobretodo financiada desde las esferas más altas de los Estados Unidos y también del gobierno de Álvaro Uribe de Colombia”.

Hizo referencia al periodista español Pascual Serrano, en un artículo en Rebelión, los dos abogados colombianos que negociaron el rescate millonario por Betancourt, se habla aproximadamente de medio millón de dólares, “fueron luego engañados por Uribe”.

“Entonces, la presunta liberación no fue una acción heroica del ejército ni del gobierno colombiano –como mostraron la mayoría de los medios de comunicación del mundo- sino un negocio y traición de dos guerrilleros que, precisamente, sucumbieron ante el poder de la acción política y los medios de comunicación”. Sin embargo, dijo, “por esa acción de “liberación”, Betancourt hace pocos días, acá en el mismísimo suelo de España recibió el Premio Príncipe de Asturias”.

La acción de los monopolios en América Latina

Continuó con el ejemplo de Bolivia. “Recurriremos a algunos titulares de los últimos meses del periódico de mayor tiraje e influencia en Bolivia, La Razón: “ Evo Morales coloca a Bolivia al borde de la guerra civil”, “El totalitarismo de Morales ahuyenta la inversión extranjera”, “La Bolivia indígena de Morales se enfrenta a las cinco regiones autonomistas”, entre otros. Esas son las informaciones, por ejemplo en La Razón que –bajo la acción política- son transmitidas a nivel nacional e internacional, pero debemos señalar que en la mayoría de los casos se tratan de medias verdades o sencillamente son informaciones falsas e incompletas, además manipuladas”.

La Razón, -continuó- tiene como principal accionista al grupo español Prisa y, como este medio, existen cientos y miles en el mundo que dependen de los consorcios de la comunicación.

Simple mercancía

Contreras también analizó lo que ya es un grito a voces en buena parte de la sociedad latinoamericana: “los grupos económicos que tienen fuerte influencia política y partidaria en la sociedad, también controlan gran parte de los medios de difusión a nivel mundial. Eso sucede en España como en Bolivia, en Japón como en Brasil o en Estados Unidos como en Venezuela”.

Reforzando su intervención y para profundizar en la acción política y los medios, analizó el caso Prisa, “precisamente porque es español, edita el periódico madrileño El País y los periódicos Cinco Días (económico) y AS (deportivo). Pero, además el grupo Prisa tiene una veintena de otros diarios locales, la Cadena Ser y a través de Unión Radio, la mayor red de emisoras de lengua española en Estados Unidos, México, Colombia, Costa Rica, Panamá, Argentina y Chile. En América Latina, Prisa controla casi medio millar de emisoras, entre propias y asociadas. En Argentina compró AM Radio Continental (se dice que por más de 12 millones de dólares), una de las emisoras de mayor potencia de Buenos Aires”.

Habló también de otros medios de importancia que pertenecen al grupo Prisa, como: La Razón, el principal diario de Bolivia; El Nuevo Día, el segundo diario de Santa Cruz; Extra, el periódico sensacionalista; la red nacional de televisión ATB y también un portal de Internet. La red de radio Caracol de Colombia, además opera a través del Grupo Latino de Radiodifusión en Bolivia, Panamá, Costa Rica, Estados Unidos, Francia y México.

“Además, los planes radiofónicos de Prisa involucran una expansión en toda América Latina y en el mundo hispano de Estados Unidos, a través de una nueva empresa llamada Unión Radio que también controla el 50 por ciento de la compañía mexicana Televisa”, afirmó.

Terrorismo mediático

A pesar de que los medios de comunicación “tienen en su filosofía, en sus principios, como pilares fundamentales “la objetividad”, “la veracidad” o “la imparcialidad”, cada vez más, están ligados precisamente a intereses políticos que defienden. La mayoría de estos medios de comunicación, con el objetivo de adquirir mayor poder –cual si se tratara de pulpos mediáticos- conformaron grandes monopolios. Y, a título de ser los paladines de la libertad de prensa y jugando con la gran tecnología controlan la información a favor de intereses político-empresariales”.

En este mundo globalizado, “la realidad no es como la pintan sino otra diferente: gran cantidad de los medios de comunicación comerciales se convierten cada día más en una simple mercancía porque están sujetos a la libre oferta y la demanda”.

“Ellos –afirmó- ya no venden la noticia sino que venden al consumidor y, además, la mayoría de estos medios de comunicación comerciales pretenden imponer un terrorismo mediático. Estos medios no cumplen con los objetivos sagrados que deben tener al servicio de la comunidad para el cual fueron creados sino que responden estrictamente a los intereses de clase de sus propietarios que, en general, influyen con acciones políticas”.

Anteponen las acciones políticas a las comunicacionales

Álex Contreras fue tajante al afirmar que “las empresas monopólicas –con intereses empresariales y acciones políticas antes que comunicacionales- son dueñas de casi todos los medios de comunicación en diferentes países. En la Argentina, Brasil Colombia, Paraguay, Venezuela, como en Bolivia, son dos o tres las empresas monopólicas que controlan a decenas y centenas de medios escritos, televisivos y radiales. Y, en otros países la situación es exactamente la misma. En ese sentido, la acción política y medios van ahora de la mano, unas a favor de los gobiernos, otras con una oposición mediática no sólo contraria a una gestión gubernamental sino a la propia población. Ambas están en contra de los derechos de la sociedad”.

Concluyó su conferencia reafirmando que “en algunos países, ya no son los partidos políticos los opositores a un determinado gobierno, sino que los medios de comunicación se convirtieron “en la mejor oposición”. Por ejemplo, en mi país: Bolivia, la mejor oposición no es político-partidaria sino mediática-empresarial”.

Nota publicada en el portal Rebelión (http://www.rebelion.org/)