¿Cuantas formas de expresión en un mismo idioma podremos contar en la actualidad? Desde el punto de vista del periodista – comunicador, pareciera que según en el medio que nos expresemos lo hacemos en distintos formatos de mensaje. Teniendo en cuenta que desde nuestra función social somos el emisor de los mensajes, siempre tendremos un receptor. Alguien se preguntó alguna vez, si ese receptor ¿nos entiende? No sería importante darle algunas explicaciones básicas para que pueda comprendernos, o como dirían los lingüistas, ¿que puedan decodificar ese mensaje?

Si partimos de la premisa básica y fundamental que el periodista trabaja con información, noticias o notas de opinión, es importante separar en cuatro grandes grupos lo que ocurre hoy con nuestro lenguaje.

El lenguaje –si hablamos del mismo idioma- sería la herramienta que utilizamos para enviar esa información: y aquí las grandes diferencias. Los profesionales que trabajan en televisión, se expresan de una forma, que a veces suele no ser entendible por el que está mirando un noticiero. Pareciera que la globalización los hace expresarse en “neutro”, o un español entendible para un mexicano, un colombiano, pero que resulta “extraño” para un uruguayo o argentino. “La televisión y su negocio atentan directamente contra la palabra” asegura el periodista deportivo Alejandro Apo.

Diferente es la sensación para los oyentes de radio, ya que pareciera que los productores cuidan un poco más el lenguaje, ayudados muchas veces por el apoyo de diarios, información de Internet e informes que suelen tener al alcance de la mano. Otra explicación dice que el ritmo radial, aunque parezca más raudo, permite pensar a los comunicadores, que muchas veces imaginan las escenas con una forma de expresión verbal que nos hacen vivir esas situaciones como si las viéramos. Cuantas veces escuchamos alguna discusión semántica sobre un tema sosteniendo la contundente frase “lo dijeron por radio”.

A los que provenimos de la gráfica, se nos hace más fácil expresarnos de distintas maneras, ya que contamos con apoyo electrónico para corregir, diccionarios de gramática o de sinónimos. Además de no contar con la urgencia y saber antes que nada que lo que quedará escrito podrá ser utilizado por colegas de radio y TV, o podrá ser releído varias veces por distintos receptores.

Con la explosión de Internet, aparece un nuevo lenguaje que –influenciado por nuestros jóvenes, los grandes comunicadores de la Red- donde se inventan neologismos, verbos o palabras que para los que peinan canas son –a veces- difícil de decodificar. Googlear, fotologear, chatear, son palabras comunes a estos nuevos comunicadores.

Tantas veces escuchamos ¡qué buen luckeo! (¿Se escribirá así?), imaginando que lo que se quiere decir es: que bien empilchado que estás. Serán estas expresiones una nueva forma de un idioma canyengue, como lo fue la aparición del lunfardo.

Ma, k hora la R? Son frases producto de un nuevo e invasivo lenguaje, el de los celulares y sus msm. El mismo método de conexión que realizan nuestros jóvenes –y a veces no tan jóvenes- para comunicarse vía chat.

No soy un purista del idioma, soy una persona que debido a la actividad en medios de comunicación está abierta a los cambios, pero tengo algunas dudas con este tema de la incomunicación. Esta proliferación de códigos del lenguaje ¿no será producto del sectarismo social y la desintegración de la sociedad?; pareciera que desde alguna usina se impulsan nuevos códigos de comunicación, donde algunos quedaremos afuera del sistema, quedando incomunicados a pesar de tener acceso a los últimos avances tecnológicos.

“En general, muchos creen comunicar ideas, pero en realidad hablamos lenguas diferentes. Así desorganizados el mensaje se convierte en un palabrerío sin sentido, es anarquía, es caos” sostiene la periodista Gabriela Sharpe, a lo que podríamos agregar que los comunicadores tienen la cuasi obligación de liderar esta lucha por el debate de ideas, por la comunicación libre –más allá del lenguaje- y ofrecer un lenguaje entendible, más allá de las ideologías, el medio en donde nos desarrollemos, o el ingreso económico.

Hablando de lenguaje, quiero dejar un mensaje escrito a quien quiera recibirlo: Que la vorágine de las grandes redes, los espacios virtuales de relaciones sociales (MySpace, Facebook y tantos otros) no nos provoquen una aggiornada Torre de Babel, en donde por querer comunicarnos con mucha velocidad, no nos entendamos entre los mortales iniciando una guerra inusual, la de la incomunicación. Sin palabras!

Nota publicada por la Agencia 144 (http://www.agencia144.com.ar/blog/)