Ese día, con profundo sentido de pertenencia, portando los emblemas y las tonadas de toda la República, llegarán al encuentro las mujeres y los hombres que le dan vida a nuestro movimiento y son su razón de ser. Recorrerán enormes distancias con esfuerzo y convicción. Vendrán con la ansiedad de disfrutar ese instante de alegría, de estrecharse en un motón de abrazos fraternales con infinidad de amigos y compañeros. Tendremos lágrimas en los ojos y la satisfacción del deber cumplido. Hasta el Himno Nacional sonará mejor.

Volveremos a llenar las instalaciones de este lugar simbólico, como lo hicimos en otros momentos clave; sin ir más lejos, en 1983, con el retorno a la democracia y en 1992, por el Quinto Centenario de la Conquista de América. Los cooperativistas veteranos revivirán instantes memorables de su militancia y las nuevas generaciones podrán nutrirse con la energía concentrada en ese ámbito emblemático de Buenos Aires.

Era tiempo de que regresáramos al Luna Park, para demostrar la vitalidad de un movimiento que ha logrado atravesar dos dictaduras, planes de ajuste, sobredosis de neoliberalismo, concentración económica y exclusión social, manteniendo vigentes los principios y valores fundacionales. La mística del IMFC estará presente en cada uno de nosotros y en la evocación de los compañeros y compañeras que nos precedieron. Así, con todo el fervor propio de las grandes gestas, saldremos tonificados para trabajar con alegría y perseverancia en el segundo medio siglo de nuestro Instituto Movilizador.

- Nota publicada en http://www.imfc.coop/modules/home/
- Gerente General del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos