Las naciones más ricas del planeta coinciden en responsabilizar a los Estados Unidos por dejar el campo abierto a la especulación a gran escala, que incluye, en su anárquica lógica de compra y venta de papeles, a la casi totalidad de los países industrializados.

Dentro del G-20, un grupo fuerte lo constituye el BRICH (Brasil, Rusia, la India y China), que según el economista Patricio Ruiz, tiene 3,3 billones de dólares en bonos del Tesoro de los Estados Unidos, lo cual implica un gran poder de presión contra el gobierno yanqui.

A criterio de Ruiz, las medidas parches que puedan sugerir los líderes reunidos en Brasil no son lo trascendente de este encuentro, sino la decisión que se cuece en el fondo: ir desplazando paulatinamente al billete verde del escenario económico mundial. La decisión vendría en el marco de una verdadera guerra económica de naciones como la China, que tenía en su poder antes de que estalle la crisis, alrededor de 400 mil millones de dólares invertidos en Freddy Mac y Fanny Mae (ambas acaparaban el 40% de las hipotecas de los Estados Unidos), que quebraron y tuvieron que ser absorbidas por la Reserva Federal de los Estados Unidos, valor que prácticamente se habría evaporado según Ruiz (por ello hasta quedan dudas respecto de si fue intencional o no esta crisis), lo cual implica necesariamente, una respuesta de la nación oriental. Se trata de una guerra que tiene como propósito cambiar las reservas que aún existen en dólares en el mundo, a euros, yenes, oro o cualquier otra moneda o patrón que permita estabilidad y una nueva relación de poder monetario.

Se cree, incluso, que a mediados del próximo año, los Estados Unidos podrían entrar en cesación de pagos, es decir, dejarán de cumplir sus obligaciones de deuda externa e interna que, en montos, es similar a todo el Producto Interno Bruto del mundo, es decir, 50 trillones de dólares.

La crisis en los Estados Unidos ha pasado del plano financiero especulativo al plano de la economía real. La industria de la construcción está prácticamente paralizada, los precios de las propiedades han caído en un 35%, las ventas de los vehículos han caído en un 45%, las pérdidas de la General Motors superan los 10.000 millones de dólares en lo que va de este año; las pérdidas de la FORD superan los 200 millones. La economía de ese país ha entrado en una franca recesión, se están perdiendo, por ejemplo, más de 20.000 empleos diarios, la tasa de desempleo es del 6,6%, la más alta en los últimos 20 años. Y estos síntomas se reproducen, con características similares en Europa. Por ejemplo, en España se pierden 6.500 empleos diarios, 200 mil mensuales, y se estima que la tasa de desempleo para el 2009 va a ser del 17%, es decir una cifra astronómica para una economía desarrollada.

Con razón, dice Ruiz, dos premios Nobel de la economía, como Joseph Stiglitz y Paul Crugman, han parangonado a esta crisis con lo que significó la caída del Muro de Berlín. Crugman ha dicho: “nos hemos convertido en una república bananera con armas nucleares”.

Algunos tips para entender la crisis La famosa crisis subprime que estalló en agosto pasado tiene que ver con el baratillo de créditos que los bancos estadounidenses dirigieron hacia clientes no tan solventes, debido a que tenían una gran liquidez producto de la lógica de acumulación capitalista que venía en ascenso después de la gran crisis de 1929.

La tasa de interés para esos créditos llegó a situarse entre el 1 y el 2%: “usted podía endeudarse por teléfono, solo investigaban si usted tenía tarjeta de crédito, trabajo, etc., y le concedían el crédito de 200 o 300 mil dólares”, dice Ruiz.

Una vez que la sobreoferta llegó a desacelerar la tasa de acumulación, los bancos comenzaron a incrementar los intereses de las hipotecas, con la consecuencia obvia de la cesación de pagos por parte de los deudores, que tuvieron que devolver las viviendas y quedaron con obligaciones impagables, que al final tuvo que asumir el gobierno de los Estados Unidos.

Para agravar la situación, los bancos prestamistas, para crecer las ganancias, negociaron las hipotecas en el mercado bursátil, generando productos financieros derivados y una burbuja de dimensiones impresionantes, puesto que apareciendo como un buen negocio, bancos y hasta gobiernos de Europa y Asia adquirieron esas deudas y esos productos, y cuando estalló la crisis vieron evaporarse miles de millones de dólares. “Esos productos derivados representan nada más y nada menos que un cuatrillón de dólares”, dice Ruiz.

"Salir de la dolarización es la solución”

Aunque en primera instancia el presidente de la República, Rafael Correa, haya indicado que la crisis económica mundial no afectará al Ecuador, no es del todo cierto. El analista económico Patricio Ruiz advierte que sí ocurrirá y que la salida inmediata de la dolarización es inminente.

Eco. Patricio Ruiz

-¿Cómo se expresará la crisis general del capitalismo en Ecuador?

Primero, la caída del precio del petróleo. Hay una contracción de la demanda, una desaceleración de la economía mundial y por tanto se empieza a consumir menos petróleo, la gente empieza a utilizar menos su automóvil, etc. Si las ventas de la General Motors han caído en esas magnitudes, entonces el consumo de combustibles también debe caer. El otro elemento es que los norteamericanos, por su manejo monopólico de este negocio, hicieron un incremento ficticio del precio del hidrocarburo, que llegó a situarse en cerca de 150 dólares el barril; son ellos los que están manejando los precios a futuro. Los árabes vendían felices su petróleo a precios altos y compraban bonos del Tesoro de los Estados Unidos, porque ese aparecía como el refugio más seguro, y significaba entonces un negocio redondo para los norteamericanos. En Ecuador se calculó el Presupuesto General del Estado a 85 dólares el barril, ahora se vende a 50 dólares, menos el castigo de 10 ó 15 dólares, diríamos que estamos vendiendo el barril de crudo entre 35 y 40 dólares. Por cada dólar que se reduce en el barril de petróleo Ecuador pierde 125 millones de dólares. Y ésta puede ser una crisis de larga duración. A esto se suma la disminución de las inversiones, esto provocaría que el gobierno pueda realizar ajustes a los subsidios del gas, la gasolina, diesel y electricidad. La desaceleración del ritmo de crecimiento de la economía norteamericana y europea significará una reducción de las exportaciones en volumen y en valor, de hecho se producirá la quiebra de empresas nacionales que tenían relación con el mercado mundial, y crecerá el desempleo.

Otro factor de crisis es la reducción de las remesas de los migrantes, con esto, el retorno de los migrantes que fueron despedidos. Con el dinero enviado se compraba electrodomésticos, viviendas, vehículos. Cuando estalle la burbuja inmobiliaria en el Ecuador…

-¿Burbuja inmobiliaria en el Ecuador…?

Sí, esto nadie lo ha dicho. Observe las facilidades que ofrecen los bancos para prestar dinero a la gente para que se compren un vehículo, una propiedad, incluso, le llaman para que se suscriban a tarjetas de crédito. Cuidado, estamos cayendo en la trampa del endeudamiento. El precio de la vivienda se ha incrementado entre 500, 600 y hasta 1.400 dólares el metro cuadrado en zonas residenciales. Esa burbuja nos va a cobrar factura porque, por ejemplo, en el caso de los migrantes que enviaban ese dinero no podrán pagar. Lo que se nos viene podría ser igual de explosivo. Si en los Estados Unidos se ejecuta la cesación de pagos y sustituyen la moneda, como se ha rumorado, Ecuador termina en soletas porque saldremos de la dolarización y sin ni un centavo.

-¿Hay que recuperar la soberanía monetaria de inmediato?

Hay que recuperar la soberanía sobre el manejo monetario. Existe un riesgo de los depósitos de los ecuatorianos en el exterior, son 6.500 millones de dólares de la reserva monetaria internacional, si en los Estados Unidos deprecian el dólar en un 10%, aquí nos quedamos con 650 millones de euros, y lo demás son billusos sin valor. Lo mismo podríamos decir de los 2.500 millones de dólares de depósitos de los bancos privados ecuatorianos en el exterior, y de los 6.000 millones de dólares depositados por empresas y personas naturales. De la reserva que actualmente tenemos, cerca de 2400 millones son del Seguro Social. ¿En qué y dónde están invertidos, si los dos bancos más importantes de inversión colapsaron? ¿Dónde estaba esta plata? El dinero tiene que estar aquí en el Ecuador y no en dólares, tiene que estar diversificado. Esperemos que no haya sorpresas…

-¿Qué debería hacer el Gobierno?

El tema de la dolarización está en discusión. Lo que presupongo son vías muy duras: la estatización de la banca y del comercio exterior, pero solo si salimos de la dolarización. Si los Estados Unidos estatizaron la banca, ¿por qué nosotros no podemos hacerlo para salirnos de la dolarización, y para poder controlar el sistema financiero privado y el comercio exterior? Significaría que las divisas las controlará el Estado y no las empresas transnacionales. Si salimos de la dolarización y se imprime una nueva moneda nacional, debemos preservar el ahorro de los ecuatorianos y que no se vuelvan a robar los banqueros.

-¿Y el proyecto de Ley de Seguridad Financiera…?

Esa ley implica recoger 1200 millones de dólares en los próximos cuatro años, pero la crisis económica está aquí… ahora, porque los efectos se están sintiendo este momento.


- ¿Según esta ley propone mecanismos de protección a la banca con el objetivo que estas instituciones entreguen créditos baratos?

Primero, la depreciación del dólar. Segundo, la sustitución del dólar por una nueva moneda; Tercero, un ataque especulativo al dólar estadounidense si efectivamente los chinos tenían depositados 400 mil millones de dólares en los bancos quebrados de inversión; Cuarto, el incremento del desempleo en el Ecuador; Quinto, el retorno de los migrantes y el incremento de los precios de primera necesidad.