La única forma de ser leal a los demás es ser leal a uno mismo”, sentenció el poeta español Vicente Aleixandre . Esta convicción de vida, tan íntima, tan honesta, tan humana, parece ser la guía del pensamiento y el accionar de Fabián Poveda Zúñiga.

Su lealtad abraza, cariñosa y enardecidamente, a valores como la solidaridad, la justicia y el patriotismo; esta nobleza social e intelectual le ha permitido conversar con su sombra y encontrar en ella el reflejo claro y transparente de sus ojos verdes…

Fabián es psicólogo y abogado; también es maestro secundario por más de 25 años. En todas estas actividades prevalecen sus principios ideológicos, democráticos y progresistas, que apuntalan al ser humano, a sus aspiraciones y luchas, como el eje central de la historia.

Esta misma filosofía, como no podía ser de otra manera, también se encuentra telúricamente viva en su obra plástica: cuando se observa un cuadro de Fabián Poveda Zúñiga, un sacudón de sensaciones alborota el corazón; movimiento que amaina, poco a poco, hasta convertirse en reflexiones, diálogos de aseveraciones y críticas, que conmueven, esta vez, a la materia gris… Este mismo temblor de emociones sintió nuestro personaje cuando el arte se le presentó, ingenuo pero determinante, durante su niñez: su madre bordaba manteles infinitos de ternura, en los cuales Fabián se perdía en el hechizo de un arco iris de percepciones; fue el color quien empezó a dar luz a su sombra.

De ese primer encuentro con el arte han pasado ya más de 40 años. Diversas escuelas y técnicas han sido utilizadas por Poveda Zúñiga, desde el realismo, el hiperrealismo, hasta el realismo mágico, la expresión que más convive con la esperanza, tendencia con la que trabaja, apasionadamente, en la actualidad.

Sus cuadros han viajado por las principales ciudades del país y también por urbes del extranjero: Los Ángeles, Las Vegas, entre otras, han acogido con beneplácito la calidad estética de su obra, que ha sido merecedora de importantes reconocimientos y premios. El color y la forma, la conjunción de su arte, retrata aquellos valores y principios, aquellas lealtades de su posición frente al mundo: en sus cuadros, invención de realidades dolidas y magia de certeras esperanzas, está la historia de nuestro pueblo, la conquista salvaje, la rebeldía castigada, el levantamiento independentista y la República, la corrupción y la lucha por la libertad; en la obra de Fabián de Poveda Zúñiga se encuentra un anhelo vehemente de rescatar nuestra identidad cultural.

En este proceso de pensar y repensar (de conocerse a sí mismo y de analizar el tiempo en que a uno le tocó vivir), y de crear y recrear (de saber quién es uno y de proceder en correspondencia con sus ideales), Fabián también ha sido leal con el arte: ha fundido la calidad y la exigencia estética, con su pensamiento social.

Esta composición entre arte e ideología es lo más parecido a la magia; la magia tan cercana y humana de Fabián Poveda.