Durante los últimos años, en la economía de nuestro país, las industrias han jugado un papel importante en el proceso productivo, pero también en el efecto sobre el medio ambiente, pues el Municipio de Quito publicó una ordenanza en la cual se presiona al sector industrial a tratar adecuadamente los residuos para disminuir su impacto en el medio ambiente.

Es así que, con la finalidad de evitar daños irreparables a la naturaleza, hace cuatro años la Fundación Suiza de Cooperación para el Desarrollo Técnico (SWISS CONTACT) llegó al país con un proyecto sobre el manejo y tratamiento adecuado de los residuos industriales tóxicos, obteniendo durante estos últimos años resultados positivos, incluso en la reducción de costos que este proceso implica.

Actualmente, con el ejemplo de la empresa GALVAGESTOR, una de las pioneras en el tratamiento de estos residuos, la labor de SWISS CONTACT en el Ecuador llega a su fin, ayudando inmensamente a la preservación del medio ambiente y dejando una satisfacción en todos quienes formaron parte de este proyecto, que continuará ejecutándose con la autogestión de las empresas que han participado en producción más limpia.

A criterio de Irma Suárez, miembro de la Unidad de Producción y Consumo Sostenible, dependencia del Ministerio de Medio Ambiente: “Es una iniciativa excelente: el hecho de que tengamos soluciones al tratamiento de los residuos es fundamental para todo el mundo, yo aplaudo este proyecto”.

‘La satisfacción es muy grande’

John Jairo Sánchez, Gerente de GALVAGESTOR

“La experiencia ha sido muy interesante, tanto como socio participante del proyecto y como gestores; este es un proceso largo, un tanto complejo en todo lo que implica el estudio, formación y calificación como gestor ambiental; sin embargo, ahora que vemos los resultados, la satisfacción es muy grande a pesar de lo que cuesta.

“Este proceso ha tenido una gran acogida, inicialmente fue pensado solamente para los socios participantes, no obstante, luego de divulgar el proyecto, comenzaron a aparecer empresas, como por ejemplo gráficas o empresas relacionadas con tratamiento de superficies metálicas, que no están directamente involucradas con lo que es galvánica, pero sí están metidos en el tema y nos están enviando aguas o están en proyecto de enviar aguas para poder ya ser tratadas”.

‘Es un adelanto muy grande’

Ruth Molina, coordinadora proyecto REDEMI con la Dirección metroPolitana de Medio Ambiente

“La Ordenanza que está vigente al momento, establece en el Capítulo Uno todo lo referente al manejo de los residuos, desde su clasificación y características.

Con esto pretendemos que, por lo menos, lleguemos a una clasificación de los residuos orgánicos de los inorgánicos, incluso en nuestros domicilios, y poder así separar residuos especiales, como pilas, baterías, tubos fluorescentes, que serían entregados en ‘puntos limpios’ , donde el generador de estos residuos pueda ir a depositarlos y un gestor se encargue de la disposición final de estos residuos. “En el caso de las industrias, nos estamos manejando a través de las Auditorías Ambientales y del Plan de Manejo, rindiendo informes anuales a la Dirección Metropolitana del Medio Ambiente sobre el tipo de residuo y qué cantidades están generando y con qué gestores hacen el tratamiento de esos residuos. De igual manera, los gestores autorizados deben anualmente reportar con qué empresas han trabajado, la cantidad de residuos que han recogido, lo que nos va a permitir tener un flujo de información para procesarla.

“La actitud ha cambiado, las personas van comprendiendo que es mejor cumplir a ser sancionado, pienso que ha habido un adelanto muy grande en eso, que vamos poco a poco caminando y vamos tomando conciencia de que se debe cumplir con los estándares y la normativa ambiental”.