"Los resultados hablan por sí solos”, remata Cheney, en una entrevista de la cadena televisiva estadounidense ABC, mientras él mismo se reivindica como criminal de guerra, al afirmar que fue quien autorizó la tortura en “todo lugar del mundo que fuera necesaria para combatir el ‘terrorismo’”.

El gobierno de Bush desarrolló un programa secreto de detención e interrogatorio que, a diferencia de los militares, permite a los servicios secretos usar métodos infrahumanos durante el interrogatorio de “sospechosos de actos de terrorismo”.

Y los medios “independientes”:¿Qué dicen ante estas confesiones?

Y los periodistas “independientes”: ¿Que informan sobre ello,

Y las ONG “autónomas y en defensa de la libertad de expresión”: ¿Dónde están?

Silencios. Silencios tácticos y estratégicos.

Censuras. Censuras logísticas.

Mentiras. Mentiras organizadas para imponer el miedo y pánico planetario.

Hipocresías. Hipocresías, que en pocas horas será ejercida contra el “indio dictador” (Evo Morales, quien en tiempo record eliminó en 10 ciudades el analfabetismo y ganó todas las elecciones democráticamente) o contra de quien “se quiere perpetuar el poder” (Hugo Chávez, presidente del un país, Venezuela, que más elecciones, consultas y plebiscitos realizó en sólo 10 años).

Miremos, observemos como ello sucederá. En tanto en “cualquier lugar del mundo” un hombre, una mujer o un niño será torturado en nombre de “la democracia”.

Final.

Al ser preguntado por el periodista de la ABC, cuando terminaría con las torturas, Cheney contestó “llegará con el fin de la guerra contra el terror”.

Es decir: nunca.

Periodista. Responsable del Área de Comunicación de la UTPBA