La guerra entre Israel y Palestina se agudizó el pasado 27 de diciembre de 2008 cuando sionistas israelíes atacaron Gaza ocupada por Hamas, grupo islamista que ganó en el 2006 las elecciones parlamentarias pero que fue ignorado por las potencias occidentales, especialmente de Estados Unidos, por su negativa, según estos países, de renunciar a la violencia y desconocer Israel dentro de su territorio.

Nidal al-Mughrabi, periodista de SWSSINFO (noticias suizas), que cubrió los primeros bombardeos sionistas afirmó que ambas partes (Palestina e Israel) se declararon preparadas para librar asaltos a mayor escala. El ataque, según esta periodista, fue tan certero que muertos y heridos yacían esparcidos por el suelo después de que los ataques aéreos israelíes destruyeran más de 30 instalaciones de seguridad, incluyendo dos donde Hamás estaba celebrando ceremonias de graduación de nuevos reclutas. Los portavoces de este grupo estimaron que 100 miembros de sus fuerzas de seguridad habían muerto, incluyendo el jefe de la policía, Tawfiq Jabber, y el responsable de la unidad de seguridad y protección de Hamás, así como al menos 15 mujeres y algunos niños. Según un artículo de la página marxista “El Militante” el ejército israelí ha realizado un baño de sangre en el campo de refugiados de Rafah. Desde que Israel comenzó hace nueve días su ataque contra Rafah la lista de muertes asciende ya a 46. Emulando a EEUU, el martes 18 de mayo el jefe del ejército israelí al mando de esta operación, Ya’alon, dijo que el ejército israelí se ha visto obligado a entrar en Rafah ‘porque esta ciudad se había convertido en una puerta de entrada para el terrorismo’. Según este portal el verdadero objetivo de la operación militar es aterrorizar a la población palestina para que acepte los planes que Sharon tiene para ella. Este es el verdadero significado de los “dividendos de la paz” imperialista.

Muchos analistas coinciden en que los ataques israelíes coinciden con la respuesta que el Consejo de Seguridad de la ONU dio a Israel tras aprobar una resolución criticando a este país por su campaña de destrucción de viviendas palestinas. En esta ocasión Washington se abstuvo de votar contra Israel. Sin embargo, Sharon, dice la página marxista, respondió a la resolución de la ONU continuando con su campaña de terror en Rafah, disparando contra una manifestación pacífica asesinando entre 8 y 15 palestinos. Muchos de los manifestantes eran mujeres y niños. Otros 50 resultaron heridos cuando un helicóptero y un tanque israelíes comenzaron a disparar contra los manifestantes.

Las protestas a nivel mundial por el ataque sionista no se hicieron esperar y denunciaron que el ejército israelí, que practica el terrorismo legalizado, no actúa solo, ni sin permiso del imperialismo yanqui, sin el apoyo y visto bueno del Pentágono, por ello es que hay que desenmascararlos, combatirlos y que se debe denunciar y profundizar el combate antiimperialista, anti imperialismo yanqui. Convocaron a los demócratas, los revolucionarios y comunistas en todo el mundo, inmediatamente, a poner en el centro la defensa de la vida al pueblo palestino.