Más aún cuando ese ser humano se construyó y construyó en el hacer colectivo, en una especie de empecinamiento profundo por luchar contra las injusticias (de todo tipo) en este mundo, en este país , dentro de nuestro gremio.

Andrea Bevacqua, falleció el lunes, a los 48 años de edad. Enfrentó su enfermedad con la misma dignidad que peleó, debatió y puso en práctica sus ideas. En su militancia por la recuperación de las organizaciones de los trabajadores de prensa y en la creación de la UTPBA.

Frontal, intransigente en sus convicciones y una ironía que, siempre, hacía saber aquello que no compartía. Solidaria y activa militante de muchas de las ideas de la UTPBA.

Andrea, mujer, compañera, madre y punzante provocadora de sus posiciones de género ante “la patria machista”.

En una de sus notas publicadas por la revista del Observatorio de Medios de la UTPBA, afirmaba: “Las mujeres en los medios de comunicación recorrimos un camino de participación ascendente. Hace 20 años en las reuniones previas a la fundación de este gremio, éramos una pocas que ya advertíamos el fuerte vínculo entre la escritura, la militancia y la resistencia al poder autoritario y asesino de la dictadura militar”.

“Somos hijas de esas vueltas a la plaza (refiriéndose a La Madres de Plaza de Mayo), de aquella pregunta: ¿Dónde están?, y de afirmación justa y utópica: `Con vida los queremos´. De esa madera estamos hechas. Queremos sí o sí un mundo mejor”, gritaba Andrea.

Y buscando un vuelo a la certeza y la toma de posición agregaba: “ somos otra voz, otra escritura. Somos la otra cara de la Luna y también la Luna”.

Sí Andrea, sos también la Luna. Y más.

La UTPBA envía sus condolencia a los familiares y amigos y toma de vos, tu entereza y tus palabras. Al cumplir la organización 20 años de vida, en la publicación especial que la entidad editó, decías al referirte a la lucha por recuperar el gremio: “fuimos esa semilla y hoy somos esta vida. Gracias compañeros”. Gracias Andrea.