Parecería una frase célebre o un poema del famoso escritor y poeta chileno Pablo Neruda, pero, contrario a esto es una triste realidad la situación en la que viven los moradores de nuestra ciudad en la Cooperativa “Pablo Neruda”, situada en el Guasmo Sur, sector de alta densidad poblacional.

A diferencia de las famosas casas en las que vivió el poeta -“La chascona” en la ladera del cerro San Cristóbal en Santiago, “La Sebastiana” en el Cerro Florida en Valparaíso e Isla Negra a orillas del mar entre Valparaíso, y Viña, todas en un ambiente natural, limpio y sano que invitaba a las creaciones del escritor-, la vida en la Cooperativa Pablo Neruda se torna insoportable para sus habitantes, pues resulta que por causa de INTERAGUA tuvo que construir un gran colector de aguas servidas, con una estación de bombeo en el centro de la comunidad para ayudar a enviar todos los desechos y residuos domésticos e industriales que vienen por el famoso ‘emisario submarino’ (sistema de alcantarillado) y que son descargados en el estero, pocos metros antes de las esclusas, en dirección norte – sur.

Sucede lo que tenía que pasar, la acumulación de estos desechos y descargas torna inhabitable la zona, debido a las altas emanaciones de gas metano, producto de la descomposición de materia orgánica durante las 24 horas del día, que contaminan todo el ambiente, en otras palabras, el barrio apesta todo el día.

Debido a esto, muchos residentes han optado por abandonar sus viviendas y ponerlas en venta, pues están abandonadas, los dueños no las ocupan y nadie las quiere comprar.

¡Qué ironía! Y la Cooperativa se llama Pablo Neruda, ¿qué diría el poeta que residió en casas que eran paraísos ambientales?

El colector construido en esta zona, como lo manifesté antes, se lo hizo como obra complementaria al ‘emisario submarino’ del Guasmo Sur. ¿Se consultó a los habitantes de la zona afectada lo que iba a pasar o lo que iban a tener? Pues no, simplemente lo construyeron, sin importar la afectación a las condiciones de vida de la cooperativa.

Es, entonces, obligación de la empresa que construyó la obra resolver el problema causado, y de las entidades correspondientes exigir que esto se cumpla.

Emisario submarino

Hace dos años se inauguró con bombos y platillos por parte del Municipio e INTERAGUA el gran emisario submarino del Guasmo Sur, que no es otra cosa que una gran tubería que recoge los desechos orgánicos y de todo tipo, domésticos e industriales de la zona. La descarga es de aproximadamente 250.000 m3/día, y sin tratamiento previo, en las aguas del estero cerca del río Guayas, y de las esclusas, causando contaminación a las aguas del estero, sin preveer que muy cerca de esta descarga, a no más de 1.000 mts., se ubica el balneario popular La Playita del Guasmo..

“Escondiendo la mugre bajo el tapete”

De una forma general, los emisarios submarinos son concebidos dentro de una filosofía ambiental como “Escondiendo la mugre bajo el tapete”

Se pregunta: ¿Se ha hecho un programa de tratamiento de esas aguas residuales antes de verterlas? No nos olvidemos que de no hacerlo se estaría infringiendo la Ley.

Parece que los señores que construyeron esta obra piensan que el río o el estero, así como el mar, se autodepuran a una velocidad mayor a la descarga que reciben. Pues técnicamente se ha demostrado lo contrario.

“Ah, pero esa agua no es para beber” dirían. Qué equivocado criterio, pues no establece a conciencia su real impacto sobre los ecosistemas, ni sobre las poblaciones, ni las actividades económicas y turísticas que se verían afectadas.

Se están ocasionando problemas de contaminación, por los contaminantes que se descargan: materia orgánica (heces fecales), metales pesados, residuos de hidrocarburos, compuestos orgánicos persistentes, etc., acompañados de depósitos de sedimentos; todo esto causando gran perjuicio a la salud del ser humano.

Ciudadanos: no se está considerando el riesgo a la salud, que la contaminación de esta agua de hecho provoca.

No esperemos a que la gente tome alguna actitud cuando la situación se torne grave, o peor, irreversible.

Señor Presidente, le recordamos que la Constitución dice que las empresas de servicios públicos deben ser auditadas. Empecemos con este caso, con una auditoría en beneficio del pueblo guayaquileño.