Hacer comunicación propia fue el desafío que afrontó la ANC desde la primera nota de su primer servicio fechado el 20 de mayo de 1999, y que renueva cada día con profesionalismo, ética y responsabilidad.

Hacer comunicación propia implica no ser neutral. Es elaborar los contenidos con compromiso y respeto hacia cada uno de quienes lo reciben con el objetivo de aportarles información, análisis e ideas que sirvan al crecimiento individual y colectivo, y que permitan el debate enriquecedor.

Hacer comunicación propia significa bucear en la realidad para mostrar todo aquello que los medios del poder ocultan. Es ofrecer un espacio a los que luchan y tienen algo para decir. Es estar decididamente junto a quienes todos los días hacen sus aportes para construir un mundo mejor. Es alentar y difundir las expresiones culturales y artísticas surgidas de nuestros pueblos.

Hacer comunicación propia es mantener vigentes los lazos de amistad, cooperación y solidaridad con cada uno de los miles de emprendimientos mediáticos que -a través de los distintos soportes- dicen lo suyo, multiplican las voces y contribuyen a la ampliación de la red de redes de la comunicación.

Hacer comunicación propia es no tener complejo de inferioridad frente a los medios del poder. Es creer en el proyecto y en la fuerza de quienes lo acompañan. Es mantener con firmeza las ideas y desarrollarlas con claridad.

Hacer comunicación propia implica dejar volar la imaginación y la creatividad para que cada día el medio pueda ser un poco más masivo. Para que cada día el mensaje encuentre más personas que quieran recibirlo y compartirlo.

Hacer comunicación propia requiere de un compromiso permanente con la capacitación y la actualización profesional, con el fin de adquirir las herramientas necesarias que posibiliten mejorar la calidad de los contenidos y la estética de su presentación.

Hacer comunicación propia es todo lo expuesto y también lo que pudo “quedar en tintero”. Es, en definitiva, lo que desde hace diez años hace la Agencia Nacional de Comunicación con aciertos y errores. Pero por sobre todo, con una profunda convicción y honestidad intelectual.

Periodista, ex editor de la ANC