Así lo aseguró el periodista y escritor Ignacio Ramonet en una entrevista aparecida este jueves en el portal de Rebelión. El comunicador explicó también lo relacionado con el término de latifundio mediático en Latinoamérica, con el que se cataloga a los grandes medios privados.

Para Ramonet en América Latina “se produce esa especificidad”, ya que los dueños de los grupos mediáticos son “las mismas familias que tradicionalmente han dominado la vida económica del país”, ligadas históricamente “a la gran propiedad”.

“Hablar de latifundios mediáticos indica la superficie enorme que estos grupos cubren y el carácter de pequeña familia que poseen”, indicó.

El periodista analizó que “si algunas familias tienen a la vez una parte importante del poder económico y mayoritaria del poder mediático, se está creando una fuerza que va a oponerse a cualquier reforma que esté destinada a repartir mejor”.

Al enfrentarse a los cambios que se producen en países como Venezuela, Ecuador o Bolivia Ramonet señaló que el poder económico y mediático “se opone de tal manera que constituye el principal grupo opositor”.

El escritor expresó que debido a los intentos de “reforma mediática”, los estados tratan de “constituir un sector público”, hecho legítimo “porque se trata de crear un contrapoder al poder empresarial mediático”.

Ramonet sostuvo que “el proyecto ideológico” de los grandes medios de comunicación “consiste en tener un discurso de apaciguamiento social” a través de “decir a aquellas personas que objetivamente tendrían motivos para protestar, que están viviendo en el mejor de los mundos”.

Al ser consultado por la propuesta del presidente de Ecuador, Rafael Correa, para crear un órgano dentro la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) que proteja a los gobiernos latinoamericanos de los ataques por parte de la prensa privada, el periodista aseveró que no es “un capricho”.

“Existe un verdadero problema y la proposición (...) se dirige a cómo encontrar, en el marco de la democracia, un órgano que de su opinión para que no haya solamente la confrontación Estado-medios privados”, destacó Ramonet.

El escritor explicó que la idea del mandatario ecuatoriano es “el llamado de dirigentes políticos que se sienten acosados por grupos que no tienen legitimidad democrática”.

“La libertad de expresión es un imperativo categórico en democracia, pero estos grupos no tienen legitimidad democrática. Por consiguiente, no pueden llevar una política sistemática de acoso y derribo de gobiernos”, manifestó Ramonet.

Nota publicada por la Agencia de Noticias ABN