Anita Raquel Encalada Pastrana es estudiante del cuarto año de Pedagogía, en la especialidad de Parvularia, en la Universidad Central del Ecuador.

Anita, como la mayoría de estudiantes que se preparan para ser profesores, está consciente de que el maestro, de todos los niveles de enseñanza, es el profesional que posee los sueldos más bajos, pero su inclinación por la carrera de Parvularia es más fuerte; ella no se fijó de cuánto sería su futuro salario; su inclinación, dice, se debe a que ella se crió junto a sus hermanos menores y porque le encanta la espontaneidad, la sinceridad de los niños: “son unas esponjitas que absorben todo”...

Su reto “es ser una verdadera maestra para los pequeños, la formación adecuada de la personalidad de los pequeños, claro que no al 100 por ciento”, dice la joven, “porque muchos de los valores, las costumbres y los hábitos se los adquiere en el hogar; depende de su entorno familiar, y complementario a esto, está la responsabilidad del profesor parvulario, del maestro y de la vocación de ser guías y formadores de personas que se puedan desenvolver, desarrollarse con valores, virtudes y capacidades”.

Ella conoce que los padres de familia, por cuestiones de trabajo, ya no tienen tiempo para los hijos, y los pocos que tienen se dedican a ver la televisión. Las instituciones educativas son las que ocupan la mayor parte del tiempo de los niños y jóvenes, y de ahí que en varios casos el profesor conoce más al niño que los propios padres. Anita manifestó que “los maestros conocemos las habilidades de los estudiantes, o qué no les gusta, porque los padres, por la limitación de horario, no se dan cuenta de que los hijos necesitan calidad de tiempo y no cantidad”.

Vocación y valores

La vocación y el amor por los niños, según Anita, hace que a los niños no se los considera como estudiantes, sino como hijos propios; “se los termina amándoles como si fueran parte de uno”.

Los valores que todo maestro debe entregar y enseñar a sus alumnos es el respeto por uno mismo, la autoestima, conocer sus defectos y, lo más importante, sus virtudes, habilidades, la confianza, y la solidaridad.

Lo importante es distinguir que hay muchas clases de profesores, pero no todos son maestros; “para ser maestro debe primar la vocación, el amor y el respeto conjugado con el conocimiento”, expresa Anita

Influencia

La decisión por ser parvularia se arraigó por la incidencia que tuvo la su maestra universitaria, Ines Tayupanta; por su forma de enseñar, de entregarse a los estudiantes. Su ejemplo hizo que la pasión por la formación de los niños sea más grande en Anita.

Respeto por nosotros, por la naturaleza

Edith Sigcha, estudiante de noveno año de educación Básica del Colegio Femenino Espejo.

- La secundaria, ¿qué enseñanza te ha entregado en estos dos años?
- En el colegio tengo nueve profesores de las distintas asignaturas; la mayoría son verdaderos maestros que, a más de la teoría, enseñan valores como el respeto, la responsabilidad, el valor de la educación en la vida de las personas, como complemento a los valores que en mi casa recibo por parte de mi padres.

En el colegio, el licenciado Raúl Pérez siempre hace un esfuerzo grande para enseñar su asignatura, pero su énfasis está en formar a personas capaces de enfrentar a la vida con responsabilidad, el respeto por la naturaleza; lo importante es que, como seres humanos, debemos conservar el medio ambiente y apoyar el reciclaje.