En lo que va del año cinco periodistas fueron muertos, tres de ellos en un solo mes: febrero. Tremenda coincidencia con la advertencia que hiciera, posteriormente, un legislador del Partido Acción Nacional, Gerardo Prieto Tapia, quien sentenció que si no se actúa con "diligencia" y "rapidez" cuanto menos tres periodistas "serán ultimados por mes". ¿Y, entonces, qué?

La Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos (FAPERMEX), presidida por otro colega, miembro de la FELAP, Roberto Piñón Oliva, no ha dejado ni un día de levantar su voz en la denuncia, como de igual forma otros actores de la realidad política y social de México claman para que se termine lo que a la distancia causa espanto, y en la vivencia cotidiana, horror, impotencia y asco. En su más reciente "Comentario a Tiempo", Rentería enumera, una vez más, los asesinatos de 91 periodistas en los últimos 26 años y vuelve a recordarnos que luego de Irak, país invadido por Estados Unidos, México es el lugar más riesgoso para ejercer la profesión. Inagotables en la denuncia, persistentes en el llamamiento a detener esta cacería humana, Rentaría, la FAPERMEX, el Club Primera Plana y hombres y mujeres que bregan por la paz, nos están diciendo con su lucha que sumemos nuestras voces. Que, a como de lugar, repiquemos sus convocatorias, su repudio a tanta violencia, su necesidad de obtener algo más, mucho más, que un sentido pésame por parte de las autoridades de gobierno. "Tres periodistas asesinados por mes", puede que sea la cuota correspondiente no sólo a la sin razón, sino al tácito nuevo orden de la ley de la selva.

Presidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP).