La violencia se instaló en la Universidad Central del Ecuador, esa es una realidad. No proviene del movimiento estudiantil, y mucho menos de la izquierda revolucionaria, sino, lamentablemente, de la autoridad máxima de ese centro de estudios superiores, del recién posesionado rector, Edgar Samaniego, y de algunos de los conocidos medios de comunicación empresariales del país que actúan en alianza estratégica con la actual autoridad universitaria.

Esta afirmación es fácilmente comprobable si se analizan los hechos ocurridos el martes 7 de julio, y el escándalo mediático que trajeron consigo, todo como consecuencia de los resultados obtenidos en el proceso electoral de la Federación de Estudiantes Universitarios del Ecuador (FEUE), el pasado 25 del mismo mes, y que no satisficieron al rector de este centro de estudios.

Las elecciones de la FEUE Quito fueron legítimas y transparentes

Mediante sesión ampliada, en consenso con los representantes de 23 Asociaciones Escuelas de la Universidad, el 27 de mayo de 2009 el Comité Ejecutivo de la FEUE, filial Quito, aprobó el Reglamento de Elecciones y realizó la convocatoria para el proceso en el que se designarían representantes de FEUE, AFU y LDU-A, sustentado en el Art. 150 del Estatuto de la Universidad Central del Ecuador (UCE), el cual señala que: “Los procesos eleccionarios de los gremios de docentes, estudiantes, empleados y trabajadores se rigen por sus propios reglamentos”.

Es así que el 25 de junio se desarrollaron la elecciones, jornada en la cual los estudiantes, mediante voto universal, nombraron a sus representantes con total normalidad, lo cual consta claramente en los informes de los observadores designados por la Junta Provincial Electoral, donde también se encuentran registrados los resultados finales obtenidos por cada una de las listas, proclamándose el triunfo de la lista conformada por la alianza entre: Frente Revolucionario de Izquierda Universitario (FRIU); Unidad Estudiantil; Resurgir; Somos Medicina y Movimiento Activo de Trabajo Social (MATS), con Deysi Terán encabezando la lista.

El resultado de este proceso fue un golpe a las fuerzas de la derecha, que tratan de deslegitimar los derechos obtenidos por el movimiento estudiantil universitario.

Las dirigentes estudiantiles que triunfaron habían denunciado, durante la campaña, la violación de la gratuidad de la educación superior, mediante la elevación de aranceles (mirar nota de las págs. 6-7), dinero que sería destinado al alza de sueldos de las nuevas autoridades. La respuesta de la derecha y sus aliados, incluyendo medios de comunicación que están abiertamente parcializados, fue empezar a generar un ambiente de caos, irrespeto y violencia en el Alma Máter, desestimando la capacidad de decidir de los estudiantes, quienes en el proceso electoral terminaron expresando el rechazo al régimen de Samaniego.

Es que fue evidente que el rector se puso al frente de los ataques al movimiento estudiantil, fungiendo de ideólogo y jefe de campaña de una de las listas. Cuando conoció los resultados entró en furia y no solo que desconoció los resultados, sino que armó todo un espectáculo en torno a la supuesta existencia de irregularidades en el proceso electoral, para lo cual utilizó a los estudiantes de la lista perdedora con el fin impugnar los resultados. No tenía pruebas, pero sí el control de la mayoría del Consejo Universitario y el respaldo expreso de la periodista de diario El Comercio que cubre los temas educativos y de la Universidad Central en especial.

Tres dirigentes agredidas por la guardia universitaria

Es así que el 7 de julio, Deysi Terán, presidenta electa de la FEUE; Lorena Araujo, presidenta de AFU y representante estudiantil de H. Consejo Universitario, junto a Marcelo Rivera, presidente Nacional de la FEUE, fueron agredidos física y verbalmente por miembros de la guardia universitaria, bajo las órdenes del rector, cuando ingresaban a la sesión del Honorable Consejo Universitario a entregar el informe de los resultados. Se les impidió el ingreso, a pesar de haber sido convocados.

“No se respetó ni siquiera el hecho de que seamos mujeres, esta agresión se dio porque se iba a discutir el tema de los nuevos aranceles que se quieren implementar en la Central, para derogar la gratuidad de la educación en nuestra universidad, y porque no compartimos el proyecto neoliberal que Samaniego quiere implementar”, señala Lorena Araujo.

Por otra parte, Deysi Terán afirma: “vamos a seguir defendiendo el derecho legitimo de los estudiantes a participar en las decisiones de la Universidad Central, y también el legítimo derecho que tenemos nosotros al ganar las elecciones, rechazando esa actitud de agresión porque no respondemos a los intereses del nuevo rectorado”.

A partir de este lamentable incidente, varios medios de comunicación han montado una ofensiva a favor de las autoridades universitarias y en contra de la izquierda, pretendiendo mostrar a los militantes del FRIU como salvajes y violentos, cuando en realidad el irrespeto hacia los estudiantes por parte del rectorado y sus adláteres ha rebasado todos los límites. Ahora, a través de resolución del H. Concejo Universitario, Samaniego pretende nulitar las elecciones y convocar a un nuevo proceso, lo cual es rechazado por los dirigentes que resultaron triunfadores, y por toda la comunidad universitaria, que mira en esto nada más que un juego abusivo de poder por parte de Samaniego. Los últimos acontecimientos han sido rechazados por varios sectores, que muestran su apoyo a la directiva legítima de la FEUE, mientras las dirigentes agredidas ya realizaron las gestiones legales correspondientes para que este hecho no quede en la impunidad.(JTC)

La izquierda, un blanco principal

En un escenario de cambio como el que vive el país desde hace más de dos años, y en el que las fuerzas de la derecha han sido duramente golpeadas, la reacción oligárquica busca recuperar espacios perdidos ubicando blancos específicos y poniendo en tensión lo mejor de su maquinaria generadora de sentidos.

Si bien su objetivo principal es golpear y debilitar al Gobierno, saben que la única fuerza en crecimiento es la izquierda revolucionaria, que no ha sucumbido a los ataques persistentes que la derecha ha emprendido contra la tendencia. Y eso es más peligroso desde su perspectiva, puesto que si bien el Gobierno y su movimiento político no son agradables para ellos en función de mantener el poder, la izquierda radical lo es mucho menos, puesto que no solo busca reformar las cosas sino terminar con el capitalismo.

Desde su perspectiva, El MPD y la corriente revolucionaria de manera general, no pueden seguir creciendo, es necesario detenerlos con cualquier mecanismo a su alcance. Uno de ellos es el de la mentira y la desinformación. En este propósito, el viejo libreto que tienen y que les ha servido durante años para cubrir e interpretar lo que ocurre al interior de la Universidad Central les funcionó perfectamente, puesto que se recurrieron a la idea de que “los chinos” se opondrían a todo tipo de cambio, que pretenden controlar, por la fuerza, ese centro de estudios superiores, que son mediocres y garroteros, y que la única manera de que la Universidad avance es extirparlos de los niveles administrativos y gremiales.

Viejos argumentos con los que no pocos valiosos dirigentes han sido estigmatizados, condenados a ser vistos como lo más negativo de la universidad. Lo cual cae por su propio peso: Marcelo Rivera es un estudiante de 9,5 sobre 10, Deysi Terán y Lorena Aruajo son estudiantes legítimamente matriculadas y que cumplen sus responsabilidades estudiantiles pese a también cumplir labores dirigenciales. Araujo, por ejemplo, fue elegida representante estudiantil a Consejo Universitario, precisamente por ser una de las mejores estudiantes de su facultad.

Esta alianza Samaniego-Medios no es una alianza por la inteligencia, como se empeñan en hacer creer, sino una alianza por la violencia, el autoritarismo y el irrespeto al movimiento estudiantil.

Samaniego quiere una dirigencia apolítica y sometida

Deysi Terán, PRESIDENTA ELECTA DE LA FEUE

Lo que está en el fondo de toda esta campaña por desconocer la legitimidad del movimiento estudiantil, y de estigmatizar a sus dirigentes, es la intención del señor rector de dirigir todos los estamentos universitarios y ser una autoridad omnipotente. Nosotros hemos planteado muchas denuncias a la comunidad universitaria sobre lo que se ha hecho desde el rectorado, y ahora lo que busca Samaniego es desconocer al movimiento estudiantil universitario, para mantenerlo callado. Quiere dirigentes sometidos a sus designios, a sus necesidades políticas.

Las principales denuncias tienen que ver con la creación de 17 partidas en distintas direcciones. Es decir, ahora existe el jefe sobre el jefe dentro de algunos departamentos, que representan 550.000 dólares anuales, que bien podrían servir para pagar los sueldos a los profesores a contrato que no han recibido sus haberes por más de cinco meses en la universidad. O para crear y modificar los centros de informática. Hemos denunciado que se han eliminado una serie de derechos estudiantiles a pretexto de la semestralización. Se nos ha eliminado, por ejemplo, uno de los derechos más importantes como es el derecho al arrastre. Nosotros hemos planteado que antes de pasar a la semestralización necesitamos primero evaluar el sistema anterior, y significa una evaluación directa a los doces, al sector administrativo, y eso es lo que el señor Rector no quiere que hagamos. Él sabe que nosotros vamos a denunciar firmemente estos hechos.

Esta universidad se ha caracterizado por ser pionera en tener a la mano la academia, pero también por tener un pensamiento libre y democrático. Lo que Samaniego quiere hacer es una universidad apolítica, en la que los estudiantes no tengan participación en las decisiones al interior de la universidad y de las decisiones políticas en general. Nosotros hemos planteado que los universitarios tenemos derecho a hacer política, y ahora nos quieren tener callados, la academia debe ir de la mano de un pensamiento crítico, de transformación de la sociedad.(FF)