La paralización por la dignidad del magisterio y en defensa de la estabilidad de los maestros, que llevó a cabo la Unión Nacional de Educadores, UNE, llegó a su finalización en su cuarta semana, tras el diálogo con el Gobierno Nacional, para acordar aquello que los maestros habían planteado meses atrás, antes de la paralización: abrir un gran diálogo social para la discusión y definición de los cambios en la educación. OPCIÓN visitó a Mery Zamora, presidenta del gremio de educadores para buscar sus impresiones después de estas agitadas semanas. Con su leva de color rojo y su infaltable sonrisa, nos invita a pasar…
- ¿Levantaron el paro para poder dialogar con el Gobierno o fue el Gobierno quién declinó y resolvió recibirlos con la medida de hecho aún vigente?

- Los miles de maestros congregados en el parque El Arbolito, el día 7 de octubre, cuando yo les pregunté si debíamos declinar el paro para ir al diálogo, me respondieron contundentemente que NO, pues el paro era la garantía de que íbamos a ser atendidos por el Ejecutivo; y si tras la marcha no obteníamos respuesta, estaba previsto ir a la huelga de hambre, ya teníamos 324 maestros inscritos para esta medida en todo el país.

Así que mantuvimos el paro, por lo que recién en el punto quinto del acuerdo, la UNE convoca a su Consejo Nacional para levantar la medida de hecho, en el mismo Palacio de Carondelet. Este es el orden cronológico en el que ocurrieron las cosas: se acordaron cuatro puntos, y en el quinto decidimos levantar la medida de hecho.

Ahora, si la evaluación se va a mantener, ¿cuál es la victoria para los maestros?
- La UNE nunca estuvo en descuerdo con la evaluación, ¡Jamás! Nosotros hemos sido los abanderados de este proceso; nuestros compañeros asambleístas, encabezados por Jorge Escala, redactaron los artículos 346 y 349 de la Constitución de la República a la que nosotros llamamos a apoyar. Otra cosa es que un proceso tan vital que aporte a la calidad de la educación haya pretendido ser utilizado por el Ministerio de Educación como un instrumento de sanción, de despido, destitución y persecución a los maestros y maestras.

Después del paro, con el acuerdo, es que las condiciones de la evaluación se vuelven diferentes: primero se va a publicar el contenido de la evaluación y se supervisará que todas las instituciones cuenten con los documentos donde estén los contenidos de las pruebas, a fin de que los maestros se preparen.

Segundo, los maestros que rindan las pruebas y saquen insuficiente, van a ser capacitados por el Ministerio de Educación, una capacitación que la vamos a reglamentar durante un año; si el maestro, a pesar de la capacitación, saca insuficiente, tiene dos opciones: si tiene la edad para jubilarse, se iniciará el trámite; si no tiene la edad, se le indemnizará por los años de trabajo. Además que puede volver a participar en un concurso de mérito y oposición para reingresar al magisterio. Este proceso es muy distinto, porque al inicio se decía, ‘si fallas en las pruebas, te vas como llegaste, con las manos vacías, así tengas 30, 40 años’.

El Ministerio ha insistido en concluir el plan piloto y entregará los resultados al Instituto Público con autonomía para que evalúe el proceso, eso es parte del acuerdo. Los maestros que no se presentaron a la evaluación en la Costa podrán presentar una justificación formal, presentarse después del periodo de evaluación en la Sierra, y su sumario se archivará. Ahora, el tema de las evaluaciones nunca fue la razón del paro, en eso se equivoca el Presidente.

- Durante el paro se intentó deslegitimar su representatividad como dirigentes ¿Cómo queda ese tema?
- Esta es una de las más relevantes victorias, pues en el punto 1 y 2 del acuerdo se plantea establecer las mesas de diálogo del más alto nivel entre el Gobierno y la UNE ¿Qué significa eso? La UNE, como el gremio único, legítimo, legalmente constituido, representante de los maestros y maestras, ha sido reconocido. Estas mesas de diálogo tratarán aspectos de fondo: Ley de educación, Ley de carrera docente y escalafón, Ley de jubilación y la evaluación al sistema educativo.

La mayor victoria está en que estos temas que pretendieron dictarse unilateralmente ahora se harán a través del diálogo y el consenso entre las autoridades educativas y los actores de la educación, es decir los maestros.
- Entonces, ¿se legitima la vigencia de la UNE como organización, pero también de la movilización como instrumento de participación, de propuesta y de lucha de los sectores populares?

- Hemos recibido el respaldo de muchos sectores populares: indígenas, trabajadores, habitantes de los barrios, comerciantes minoristas, de la juventud estudiosa universitaria y secundaria, de nuestros padres y madres de familia, de las mujeres, de los artistas populares, incluso a nivel internacional; recibimos el respaldo de la Internacional de la educación, que agrupa a 35 millones de educadores en más de 100 organizaciones a nivel mundial y en América Latina.

Lo lamentable es que los acuerdos hayan llegado después de una paralización. Dicen todos los analistas políticos, los editorialistas, periodistas: ‘¡pero si eso era lo que ustedes proponían hace rato! Entonces queda ratificado que si no es por la acción, por la lucha, aquí no se les atiende’.

- Durante este periodo usted fue duramente criticada por el régimen, ¿Cómo le afecta eso en el plano personal?
- Cuando una está convencida y ha acogido y enarbolado esta bandera del cambio y la transformación, no solo de la educación, sino de esta sociedad, una sabe que no va a recibir solo flores, besos y abrazos, sino que quienes han contribuido a mantener este sistema de pobreza, miseria y dependencia no se van a quedar quietos. A esto se suma el machismo, pero somos millones de dirigentes, de maestras y mujeres las que nos enfrentamos a esta situación y lo hacemos de frente, participando en la lucha popular.

Lo satisfactorio es el reconocimiento que se expresa en el bus, en el taxi, cuando vas a alguna oficina, cuando en la calle te dicen: ‘creo en ustedes, continúen adelante, ustedes han sido los que han parado toda la prepotencia, no declinen, les estamos apoyando’; es muy estimulante y te afirma en tus posiciones saber que millones de mujeres se reivindican en tu lucha. (FLC)