Se lee en la Agencia Andina en su despacho sobre la Comisión de Constitución y con el título:

“Comisión de Constitución aprueba proyecto de ley que garantiza libertad religiosa

La Comisión de Constitución y Reglamento aprobó por unanimidad el proyecto de ley que garantiza el derecho fundamental de toda persona a la libertad de religión reconocido y amparado por la Carta Magna y los tratados internacionales ratificados por el Estado. El dictamen señala que el ejercicio público y privado de ese derecho es libre y tiene como único límite tanto la protección del derecho de los demás al ejercicio de sus libertades públicas y derechos fundamentales, como la protección del orden, la salud y moral públicos.

Además, prohíbe toda acción u omisión que discrimine a una persona en razón de sus creencias religiosas

Precisa también que las instituciones educativas estatales respetarán el derecho de los alumnos a exonerarse de los cursos de religión por motivos de conciencia o en razón de sus convicciones religiosas, sin verse afectado su promedio académico.

En el dictamen también se precisa que el Estado reconocerá la diversidad de las entidades religiosas y que, en igualdad de condiciones, gozarán de los mismos derechos, obligaciones y beneficios.” http://www.andina.com.pe/Espanol/No...

Como es de conocimiento universal el Estado peruano suscribió, entre gallos y medianoche, con el Estado vaticano, en 1980, un tratado internacional llamado Concordato. Desde entonces, jamás ¡ni por casualidad! cualquiera de los Congresos ha tocado el tema en algún debate. Mucho menos, y por igual razón de intangibilidad, lo ha ratificado. Por tanto es espurio, no goza del requisito que establece la Constitución para los tratados entre Estados y sólo consagra exenciones tributarias y privilegios que al no pagar la Iglesia Católica, con carácter de exclusividad, sí lo sufraga el resto del pueblo peruano. Esta elusión ha sido pusilánimemente “pasada por alto” por decenas y cientos de legiferantes en el Senado y en Diputados desde esa fecha.

Se afirma ahora que “la diversidad de las entidades religiosas y que, en igualdad de condiciones, gozarán de los mismos derechos, obligaciones y beneficios”, por tanto ¿o el resto de congregaciones religiosas no católicas se auparon a nuevos concordatos para no pagar impuestos y vivir de la tonta y concedente bondad del resto del pueblo peruano o de qué derechos y obligaciones se habla cuando hasta hoy sólo han existido privilegios para una iglesia en singular?

¿Podría uno solo de los candidatos presidencial tener la amabilidad de aclarar su postura frente a este legicidio monstruoso que permite la evasión de impuestos de un grupo que se ampara en un Concordato, Tratado Internacional, que ningún Congreso ha discutido ni ratificado?

Esta premisa tiene importancia fundamental porque también dice la Constitución que el Perú es un Estado laico, ergo, no puede seguir manteniendo a paniaguados que no producen absolutamente nada al país y sí en cambio son gastos y egresos. Peor aún si la “democratización” de las sinecuras incorpora a nuevas congregaciones en esta clase aberrante de ventajismos.

Años atrás, al alimón con Pedro Flecha y en conversación amena, a ratos tirante, con un importante líder político aún vivo y polémico, le exigimos una definición sobre el Concordato y su pestilente ilegalidad en detrimento del resto de confesiones y del pueblo peruano que debía pagar lo que ellos alegremente no honraban. Nunca dio respuesta, tampoco se hizo el entendido o mantuvo –y mantiene- ataduras atávicas y familiares con lo que ha sido una oprobiosa influencia en la vida nacional.

¿Encontrará el país un candidato decente que fije su postura y sea capaz de alentar, si llega al gobierno, la pulverización del Concordato y sus privilegios y la separación radical del Estado de cualquier grey religiosa? Perú no puede seguir dándose el lujo de ser una entelequia indefinida, sin horizonte o norte, al compás de los vientos reaccionarios que llegan desde los centros de poder, con y sin sotanas, con muchos dólares y euros compra-conciencias.

Y el contrabando palurdo de confundir fe con la vieja casa taimada de mil y un engaños, no camina más. Hablamos de una iglesia como organización que debe pagar impuestos y honrar todo lo que no ha contribuido durante tantos años. Y si no tiene dinero, pues hay propiedades, bienes inmuebles, acciones, joyas y tesoros, que bien pueden servir para levantar escuelas, pagar mejor a los maestros y FFAA y sentar el precedente que en Perú el que trabaja gana dinero y los vagos que busquen a las organizaciones de nuevos gángsteres, presenten sus proyectitos a ver si tontean a gringos bobos que se emocionan con los cánticos por la justicia social que en sus países no practican.

Wait and see.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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