Pocas dudas hay, si existe alguna, sobre la comisión del crimen de Stephany Flores a manos del holandés Joran van der Sloot. Pero, lo que es demostrativo –aberrante por donde se lo mire- de ignorancia, atrevimiento, aventurerismo e irresponsabilidad, ha sido el trato de opinión de una prensa poco conocedora del hecho penal y el raudo análisis hecho por el jefe de la investigación en torno al foráneo. Se infiere así, inequívocamente, del texto del notable penalista peruano Guillermo Olivera Díaz: El homicida holandés y la abogacía carente de especialización en el derecho penal. Y, por si fuera poco, el erróneo tratamiento del hábeas corpus demuestra que los abogados también pueden ser emisarios ignaros de insólitas pillerías.

Leamos lo que dice Olivera Díaz:

“2. Se ha hecho una imputación doble, de 02 figuras delictivas y hasta se afirma con demasiada impropiedad de un Concurso Real de Delitos. A los mismos hechos realizados por el holandés en desgracia se los ha calificado como Robo agravado, previsto en el Art. 189º del Código Penal, cuya pena es cadena perpetua cuando como consecuencia del ilícito se produce la muerte de la víctima. Simultáneamente, con ignorancia supina, se le imputa al mismo autor del robo agravado la comisión de Homicidio Calificado (Asesinato), previsto en el Art. 108º del mismo Código Penal, figura que subsume, engloba o comprende al homicidio (matar dolosamente a otro) para facilitar el robo por cometer u ocultar el robo ya cometido, cuya pena va de 15 como mínimo a 35 años como máximo. Inclusive el Jefe de Homicidios tuvo el empacho de decirlo ante la prensa nacional y extranjera.”

5. Ante tamaño dislate, que proviene comprensiblemente de una policía no versada en Derecho Penal, en lugar de atacar tan errónea calificación jurídica, he escuchado y leído perplejo que su abogado ANTEZ, desconocido en las canteras jurídico penales, plantea un Hábeas Corpus, claramente infundado, buscando anular la investigación preliminar, desconociendo la confesión de su cliente porque mediaron presiones mil, porque no se respetó la presunción constitucional de inocencia, se le mostró humillantemente ante la prensa como inequívoco autor de asesinato y robo agravado y, además, no contó con un abogado de su elección, ni un traductor del holandés al castellano que le explique el real concepto y alcance de términos jurídicos. Por supuesto, que tal leguleyada es la antesala para que el holandés niegue el delito cometido, pensando así salvarse de la persecución penal.

Se desconoce que nunca un juez penal peruano, ni los de 1ª. Instancia ni los de la Suprema, ha declarado nula una investigación policial, que contó con la presencia del fiscal y de un defensor de oficio, por presiones que no dejaron huella alguna en el cuerpo del investigado. Se desbarra pensando en contrario.

7. Ir por el camino del Hábeas Corpus notoriamente descabellado, de hacer negar el delito al patrocinado pretextando presiones indebidas e infracción de las reglas del debido proceso, negativa que se estrella contra la infinita retahíla de indicios filmados, es empeorar la situación jurídica de quien no conoce la idiosincrasia de la justicia penal peruana, maltratada por policías, fiscales y jueces manipulados por la presión escandalosa de la prensa y del que dirán. Además prejuiciados y, como está dicho, preñados con ignorancia supina.

8. Ojalá que estas reflexiones sean leídas a tiempo por el Fiscal Provincial Penal antes que formalice denuncia y por el juez penal de la causa antes que dicte el auto de procesamiento. Después ya es tarde; se entra en un nudo gordiano procesal, en perjuicio de quien osa defenderse ante un escándalo mayúsculo y del país ante los ojos del mundo. ¿No es acaso escandaloso con estridencia que el Jefe de Homicidios asevere que estaba, en su investigación, ante un Psicópata que interrogaba? ¡Qué tal policía zahorí que capta al ojo, al vuelo de pájaro a los multifacetados psicópatas! Me imagino que no ha leído la obra magistral de KURT SCHNEIDER, “Personalidades psicopáticas”. La recomiendo a todos en versión española de BARTOLOMÉ LLOPIS.”

En castellano simple: no hay posibilidad de un delito adicional sobre el anterior y aquellos sobre una misma víctima. El hábeas corpus colisiona con múltiples hechos que dan por resultado único e inequívoco con un fautor del delito y tampoco es serio que un policía dictamine en tan poco tiempo lo que en otros países lleva horas, semanas, meses, años de estudios complicados y que arriban por conclusión a determinados patrones de comportamiento.

El holandés incurrió en falta gravísima, no obstante, pareciera estar ambiente la necesidad de saciar el morbo ciudadano que aterido por falta de conocimientos, no encuentra ni en la prensa ni en la policía, la adecuada información sobre el debido proceso y en torno a las leyes que sirven para su tratamiento penal. Hoy es el holandes, mañana cualquiera de nosotros. Y la romana política de pan y circo no puede seguir siendo la forma perversa de distraer a la gente.

Deviene necesario exigir más seriedad informativa, mejor pericial investigatoria y sindéresis a los que ejercen abogacía. Sin cualquiera de esos factores el caso deriva hacia la tragicomedia y al envilecimiento de la sociedad.

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

¡Sólo el talento salvará al Perú!

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