Comisionista ruso vetado por FAP vuelve de nuevo http://www.diariolaprimeraperu.com/...

por Herbert Mujica Rojas; [email protected] 17-6-2010

Semanas atrás, la Fuerza Aérea del Perú (FAP), convocó a licitación internacional para la reparación de 6 helicopteros MI-25 y 12 motores TV3-117. A este proceso se presentó, para sorpresa de muchos, un controvertido personaje: Víktor Polyakov, representante en Perú de Rosoboronexport, el ente estatal ruso (que siempre establece un colchón de 40% más por cada operación) y que se encarga de las ventas de material de defensa. Pero ¿quién es este personaje? Hagamos un poco de historia.

A inicios de 1998 la Fuerza Aérea se encontraba en un aprieto mayúsculo. Bielorrusia, dado que no era el fabricante, no cumplía con asegurar un flujo continuo de repuestos para los MIG-29 y Sujoi 25 que nos había vendido, (en medio de una escandalosa operación), dos años antes. Eran momentos tensos pues las relaciones con Ecuador no iban por buen camino. Como era de esperar, la Fuerza Aérea acudió a Rusia por una solución.

Evidentemente, sacando partido de su situación de dominio, Rusia se negó rotundamente a suministrar asistencia técnica a no ser que Rosoboronexport fuera la que suministrara, de forma exclusiva, los repuestos y servicios requeridos. Así, en agosto de 1998, Perú firmó un contrato por la compra de 3 MIG-29SE por US$ 117 millones. ¿Quién firmó este contrato por parte de Rusia?: Víktor Polyakov, que ya fungía de representante de la desaparecida Rosvoruzhenie (la actual Rosoboronexport).

Posteriormente, a la caída del régimen de Fujimori, se demostró que esa compra fue innecesaria y sólo respondió a los intereses de Vladimiro Montesinos. No olvidemos que fue Jimmy Stone el que actuó como intermediario en la cuestionada operación recibiendo, según fuentes creíbles, no menos de US$ 25 millones por comisión, US$ 10 millones de los cuales habrían ido hacia las arcas de Montesinos.

Estos antecedentes fueron los que en 2004 hicieron que el entonces Comandate General de la FAP, Orlando Denegri, solicitara formalmente el retiro inmediato de Polyakov por considerar que era un personaje malévolo y controvertido.

Sin embargo, desde Rusia, Polyakov mantenía sus contactos con el Perú. Gracias a esos vínculos, convence al MINDEF en el 2005, de la necesidad de reparar la flota de helicópteros MI-17 de la Fuerza Aérea y del Ejército.

Entre esos contactos, (como fue denunciado por los medios de comunicación), figuraban funcionarios de alto nivel del gobierno de Alejandro Toledo que se habían reunido con Yuri Borisov (dueño de la Planta Sparc y vinculado a la mafia rusa) en más de una ocasión para “discutir” los términos del contrato. (Léase: Perú negocia con mafioso ruso, 4-4-2006 http://www.voltairenet.org/article1...) ¿O fue acaso de las comisiones? En la operación también tomó parte otro personaje de actualísima presencia: Vladimir Bancovich Poppe (dueño de la empresa ODIN SA) y que fuera unos de los principales proveedores de armas del régimen de Fujimori. Para mayor información, léase: Desde 2006 Secamic (Francia) nos debe pieza de Mirage 2000 http://www.voltairenet.org/article1...

Ambas partes, suscribieron el 21 de junio de 2005, un contrato para la reparación mayor de 13 helicópteros MI-17: 7 de la Fuerza Aérea y 6 de la Aviación del Ejército, trabajo que Rosoboronexport otorgó -¡oh qué coincidencia!- a la empresa Sparc, con sede en San Petersburgo. El monto del acuerdo comercial ascendía a US$ 18.2 millones. ¿Quiénes fueron los gestores de esta negociación?: ¡pues nada menos que Polyakov y su buen amigo Bancovich!

Los problemas se presentaron casi de inmediato, pues surgieron complicaciones en la apertura de la carta de crédito ya que los bancos rusos (por razones no explicadas) no querían trabajar con el Banco de la Nación. Esto generó retraso en el embarque de los helicópteros a Rusia.

En mayo de 2006, los técnicos de la Planta Sparc “inspeccionaron” las aeronaves, tras de lo cual enviaron una comunicación al Ministerio de Defensa señalando que los costos de las reparaciones tendrían un significativo aumento pues habían detectado “numerosas piezas faltantes y otras que debían ser reemplazadas por su avanzado estado de deterioro”. ¿A cuánto ascendía este aumento?: ¡pues a US$ 6.5 millones de dólares! ¡Incluido el infaltable 40% que Rosoboronexport cobra de comisión por cada contrato!

Es decir, el contrato original subía de ¡US$ 18.2 millones a US$ 24.7 millones!

MINDEF se opuso a pagar tal monto, pero los rusos se mantuvieron firmes aduciendo que el contrato contemplaba en una de sus cláusulas, (que nadie del MINDEF o la Fuerza Aérea, leyó), que en caso surgieran trabajos complementarios, la “parte peruana tenía que cubrir el costo”. En pocas palabras “nos hicieron cholitos”. Esta situación dio origen a una serie de negociaciones que culminaron meses después cuando el monto final fue reducido a US$ 21 millones.

A todas luces un contrato lesivo a los intereses del Perú, que sólo beneficio a Polyakov y a sus amigos de la Planta Sparc, ya que el país pagó en exceso y recién tuvo los primeros helicópteros reparados en los primeros meses de 2008.

¿Es esta la clase de personajes con los que el gobierno de Alan García y la Fuerza Aérea quieren tratar? No dejemos que las mafias, como en muchos otros casos, se reciclen y vuelvan a hacer de las suyas.