Hace aproximadamente nueve meses se inició el proceso de debate sobre el proyecto de Ley de Cultura, y se comenzó con su socialización a las diferentes organizaciones sociales, actores y gestores culturales, para recoger las opiniones que pudieran enriquecerlo. Es así que el 8 de diciembre de 2009 se presenta el texto para primer debate, el cual para sorpresa de los artistas no recogía las propuestas realizadas por su sector en el proceso de sociabilización.

Esto causó la molestia de los artistas, quienes emprendieron un proceso de lucha, presentando insistentemente sus propuestas para que sean acogidas, mientras que al interior de la Comisión también se libraba una batalla para llegar a un consenso que beneficie al sector de la cultura popular y no a las grandes élites. Posteriormente, a partir de enero del 2010, la Comisión Ocasional Especializada en Cultura retomó el diálogo con los diferentes sectores, quienes volvieron a plantear los puntos críticos que atentaban contra su integridad y que necesariamente debían ser modificados.

Para el Arq. Francisco Ulloa, asambleísta por el Movimiento Popular Democrático (MPD) y miembro de dicha Comisión, estas diferencias se han venido superando progresivamente, pues considera que éste ha sido un largo proceso de concienciación sobre la importancia de la participación de los protagonistas de la dinámica cultural dentro de la toma de decisiones, y sobre la estructuración de un Sistema Nacional de Cultura que brinde las garantías necesarias para que los artistas continúen aportando al desarrollo del país.

Puntos como la conformación de los miembros del Sistema Nacional de Cultura fueron tratados en esta Comisión, donde decidieron luchar en contra de una intención de acaparar todos los sectores en función del proyecto político del régimen, en lugar de un proyecto del país entero. “Parece que el presidente Rafael Correa quiere crear en todas las leyes el Olimpo, y en ésta pretende crear el dios de la cultura a través del Ministerio, con todo un aparataje burocrático que realmente entorpecía la participación activa en la toma de decisiones de los actores culturales, lo cual establecía una enorme diferencia entre aquellos que creemos en la participación directa de los actores culturales frente a quienes creen que todo debe ser manejado desde un espacio de gobierno”, expresa Ulloa, quien además saluda la participación de los sectores sociales: “saludo el enorme aporte que ha dado la Unión de Artistas Populares del Ecuador, UNAPE, así como también la participación del sector indígena, de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, quienes han aportado con una serie de criterios, lo cual ha posibilitado que un espectro bastante amplio de asambleístas vayan viendo una posibilidad de que se puede hacer una ley que aporte al desarrollo cultural del país”.

Producto de todo ese proceso de debate y propuestas, los miembros de la Comisión Ocasional Especializada de Cultura, encabezada por el asambleísta Marco Murillo, llegaron a un acuerdo y aprobaron su informe de mayoría para segundo debate sobre la Ley Orgánica de Culturas, el mismo que recoge en su articulado el cumplimiento de las garantías y derechos culturales contemplados en la Constitución, afirmando el respeto y la visibilidad de las diversas identidades, como también la participación de los sectores sociales en la toma de decisiones; así como en la conformación del Sistema Nacional de Cultura integrado en igualdad de condiciones por las diferentes organizaciones de la actividad cultural. Además, se dará prioridad al fomento de la actividad creativa, a la protección y conservación del patrimonio cultural; y protección a los creadores, productores, promotores culturales, trabajadores y profesionales de la cultura.

Para Francisco Ulloa esta decisión de la Comisión demuestra que “la visión centralista, burocrática y tecnocrática de Alianza PAÍS está siendo derrotada frente a una visión que viene desde los actores culturales que realmente hacen cultura, imponiéndose un proceso real de democratización de la cultura, donde los actores del quehacer cultural son los que tomarán las decisiones en lugar de esos burócratas de escritorio”.