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Declaración de la Presidencia del Consejo de Seguridad (Cheonan)

| Nueva York (EE.UU.)
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“El Consejo de Seguridad hace notar la carta de fecha 4 de junio de 2010 dirigida al Presidente del Consejo de Seguridad por el Representante Permanente de la República de Corea ante las Naciones Unidas (S/2010/281) y la carta de fecha 8 de junio de 2010 dirigida al Presidente del Consejo de Seguridad por el Representante Permanente de la República Popular Democrática de Corea ante las Naciones Unidas (S/2010/294).

El Consejo de Seguridad deplora el ataque que el 26 de marzo de 2010 provocó el hundimiento del buque Cheonan de la República de Corea, que se saldó con la trágica pérdida de 46 vidas.

El Consejo de Seguridad determina que este tipo de incidente pone en peligro la paz y la seguridad de la región y fuera de ella.

El Consejo de Seguridad deplora el saldo de muertos y heridos, expresa su profunda solidaridad y sus condolencias a las víctimas y a sus familias y al pueblo y al Gobierno de la República de Corea, y pide que se adopten medidas apropiadas y pacíficas contra los responsables del incidente a fin de solucionar el asunto de una forma pacífica, de conformidad con la Carta de las Naciones Unidas y todas las disposiciones pertinentes del derecho internacional.

El Consejo de Seguridad expresa su profunda preocupación por las conclusiones del Grupo Mixto Civil y Militar de Investigación dirigido por la República de Corea y en el que participaron cinco naciones, el cual determinó que la República Popular Democrática de Corea era responsable del hundimiento del Cheonan.

El Consejo de Seguridad toma nota de las respuestas de otras partes pertinentes, incluida la República Popular Democrática de Corea, que ha manifestado que no tuvo nada que ver con el incidente.

En consecuencia, el Consejo de Seguridad condena el ataque que causó el hundimiento del Cheonan.

El Consejo de Seguridad recalca la importancia de prevenir nuevos ataques u hostilidades de este tipo contra la República de Corea o en la región.

El Consejo de Seguridad acoge con beneplácito la moderación de la República de Corea y subraya la importancia de mantener la paz y la estabilidad en la península de Corea y el Asia Septentrional en general.

El Consejo de Seguridad pide que se respete plenamente el Acuerdo de Armisticio de Corea y alienta el arreglo pacífico de las cuestiones pendientes relacionadas con la península de Corea a fin de reanudar el diálogo y las negociaciones directas por los cauces apropiados lo antes posible, con miras a evitar conflictos e impedir que empeore la situación.

El Consejo de Seguridad reafirma la importancia de que todos los Estados Miembros respeten los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas.”

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Le co-président de la Commission d’enquête nord-coréenne à caractère international, Yoon Duk-yong, et le représentant permanent de la Corée du Sud, Park In-Kook (au micro).

Resultado de la investigación del hundimiento del buque Cheonan de la República de Corea

I. Sinopsis

1. El Grupo Mixto Civil y Militar de Investigación efectuó una investigación en la que participaron 25 expertos de 10 importantes organismos de la República de Corea (22 expertos militares y 3 expertos recomendados por la Asamblea Nacional) y 24 expertos extranjeros, organizados en cuatro equipos de apoyo, de los Estados Unidos, Australia, el Reino Unido y el Reino de Suecia. El Grupo se compone de cuatro equipos dedicados a las siguientes tareas: investigación científica, análisis de explosivos, análisis de la estructura del buque y análisis de inteligencia.

2. Proporcionamos los resultados obtenidos por los expertos coreanos y extranjeros mediante una investigación y un proceso de validación basados en un enfoque científico y objetivo.

3. A continuación exponemos los resultados obtenidos tras la investigación y el análisis de la deformación del casco recuperado del fondo del mar (véase el apéndice 1) y las pruebas reunidas en el lugar del incidente:

El Grupo Mixto Civil y Militar de Investigación ha determinado que una fuerte explosión submarina causada por la detonación de un torpedo autodirigido que estalló por debajo y a la izquierda de la sala de las turbinas de gas del buque Cheonan de la República de Corea hizo que este se partiera en dos y se hundiera.

II. Elementos en que se basa la evaluación

4. Nuestra evaluación de que el hundimiento fue causado por un ataque de torpedo se basa en los siguientes elementos:

a) Una medición y un análisis precisos de la parte dañada del casco (véase el apéndice 2) indican que:

i) Se produjo una onda explosiva y una inyección de burbujas que hicieron que la quilla vertical central se doblara repentinamente hacia arriba; la chapa del forro estaba muy doblada y algunas partes del buque se habían fragmentado;

ii) En la cubierta principal había una fractura alrededor de las aberturas grandes utilizadas para el mantenimiento del equipo en la sala de las turbinas de gas y se observó una fuerte deformación hacia arriba a babor; además, el mamparo de la sala de turbinas tenía importantes daños y deformidades;

iii) Las secciones de proa y popa estaban dobladas hacia arriba en el punto de fallo, lo cual también indica que se produjo una explosión submarina;

b) Mediante una investigación exhaustiva del interior y el exterior del buque hallamos señales de presión extrema sobre el estabilizador de las aletas, un mecanismo para reducir los bandeos; efectos de la presión del agua y las burbujas en la parte inferior del casco y cables cortados sin rastro de calor (véase el apéndice 3). Todo esto apunta a que se produjo una fuerte onda explosiva y una inyección de burbujas que hicieron que el buque se partiera en dos y se hundiera;

c) Hemos analizado las declaraciones de los supervivientes y de un militar que se encontraba de guardia en la isla de Baekryong:

i) Los supervivientes declararon que oyeron una o dos explosiones casi simultáneas y que un tripulante que hacía guardia a babor se cayó por el impacto del agua que le golpeó en la cara; además

ii) Un militar que se encontraba de guardia en la costa de la isla de Baekryong dijo haber visto estallar una “columna blanca” de aproximadamente 100 metros de altura durante 2 o 3 segundos, lo cual se corresponde con los daños producidos por la onda explosiva y las burbujas;

d) En cuanto a las autopsias de los tripulantes fallecidos, no se hallaron indicios de fragmentación ni quemaduras, pero sí se observaron fracturas y laceraciones, todo lo cual se corresponde con los daños producidos por la onda explosiva y las burbujas;

e) Los resultados del análisis de las ondas sísmicas e infrasónicas realizado por el Instituto de Geología y Recursos Minerales de Corea (KIGAM) son los siguientes:

i) 4 estaciones detectaron una intensidad de las ondas sísmicas de 1,5 grados;

ii) 11 estaciones detectaron 2 ondas infrasónicas en un intervalo de 1,1 segundos;

iii) Las ondas sísmicas e infrasónicas se originaron en el mismo lugar;

iv) Esto se corresponde con la onda explosiva y el efecto de burbujas que genera una explosión submarina;

f) En numerosos simulacros de explosión submarina se demostró que se produjo una detonación de una carga explosiva de 200 a 300 kilos a una profundidad de entre 6 y 9 metros, aproximadamente 3 metros a la izquierda del centro de la sala de las turbinas de gas;

g) Tras analizar las corrientes de las mareas frente a la costa de la isla de Baekryong, el Grupo Mixto Civil y Militar de Investigación determinó que las corrientes no habrían impedido un ataque con torpedo.

III. Pruebas concluyentes

5. En cuanto a las pruebas concluyentes que permiten corroborar que se empleó un torpedo, en el lugar del hundimiento recuperamos piezas de propulsión, entre ellas un motor de propulsión con hélices y una parte del dispositivo de dirección. Las pruebas coinciden en tamaño y forma con las especificaciones indicadas en el dibujo que se incluye en el material de información básica que Corea del Norte presenta a países extranjeros para fines de exportación (véase el apéndice 4). Los caracteres en hangul (alfabeto coreano) “1 ” (núm. 1) que se encontraron en el aparato de propulsión coinciden con los que aparecen en un torpedo de Corea del Norte obtenido anteriormente (véase el apéndice 5). Todo ello permitió al Grupo Mixto Civil y Militar de Investigación confirmar que las piezas recuperadas se habían fabricado en Corea del Norte.

6. Además, esos resultados permitieron confirmar que las otras posibles causas de hundimiento que se habían considerado, entre ellas la encalladura, el fallo por fatiga, las minas, la colisión o la explosión interna, no tuvieron nada que ver con el incidente.

IV. Conclusiones

7. A continuación se resumen las opiniones de los expertos coreanos y extranjeros sobre las pruebas concluyentes obtenidas en el lugar de los hechos: deformación del casco; declaraciones del personal pertinente; autopsias de los tripulantes fallecidos; análisis de las ondas sísmicas e infrasónicas; simulacros de explosión submarina; y análisis de las corrientes frente a la isla de Baekryong y de las piezas de torpedo recuperadas.

8. El buque Cheonan de la República de Corea se partió en dos y se hundió debido a la onda explosiva y las burbujas provocadas por la explosión de un torpedo.

9. La explosión ocurrió aproximadamente 3 metros a la izquierda de la sala de turbinas de gas a una profundidad de entre 6 y 9 metros.

10. Se confirma que el sistema de armas utilizado fue un torpedo altamente explosivo con una carga explosiva neta de unos 250 kilos fabricado por Corea del Norte.

11. Además, las conclusiones del Grupo de trabajo multinacional de inteligencia conjunta que inició su labor el 4 de mayo y en el que participaron cinco Estados, incluidos los Estados Unidos, Australia, el Canadá y el Reino Unido, son las siguientes:

• Las fuerzas armadas de Corea del Norte poseen una flota de unos 70 submarinos: unos 20 submarinos de clase Romeo (1.800 toneladas), 40 submarinos de clase Sango (300 toneladas) y 10 microsubmarinos, incluidos algunos de la clase Yeono (entre 70 y 80 toneladas).

• También posee torpedos de distintas capacidades, incluidos torpedos de carrera recta, torpedos de autodirección acústica y torpedos seguidores de estela con una carga explosiva neta de aproximadamente entre 200 y 300 kilos, que pueden causar los mismos daños que sufrió el buque Cheonan de la República de Corea.

12. Teniendo en cuenta estas conclusiones y el entorno operacional de la zona en que ocurrió el incidente, determinamos que un submarino pequeño es un sistema de armas subacuático que funciona en estos entornos operacionales. Confirmamos que unos pocos submarinos pequeños y un buque nodriza de apoyo partieron de una base naval de Corea del Norte en el Mar Occidental 2 ó 3 días antes del ataque y regresaron al puerto 2 ó 3 días después.

13. Además, confirmamos que todos los submarinos de los países vecinos se encontraban en sus respectivas bases principales, o cerca de ellas, en el momento del incidente.

14. Las piezas de torpedo recuperadas el 15 de mayo por un buque de dragado en el lugar de la explosión, entre ellas hélices de palas 5x5 contrarrotantes, un motor de propulsión y una parte del dispositivo de dirección, se corresponden perfectamente con las especificaciones del torpedo CHT-02D que se incluyen en los folletos de información básica que Corea del Norte proporciona a países extranjeros para fines de exportación. Los caracteres en hangul “1 (núm. 1)” encontrados en el aparato de propulsión, coinciden con los que aparecen en un torpedo de Corea del Norte obtenido anteriormente. Los torpedos rusos y chinos están marcados en sus respectivos idiomas. El torpedo CHT-02D fabricado por Corea del Norte utiliza como métodos de seguimiento la autodirección acústica, el seguidor de estela y el sonar acústico pasivo. Es un torpedo pesado con un diámetro de 21 pulgadas, un peso de 1,7 toneladas y una carga explosiva neta de hasta 250 kilos.

15. Con todos estos datos pertinentes, y tras un análisis exhaustivo, hemos llegado a la firme conclusión de que el buque Cheonan de la República de Corea se hundió a causa de una explosión submarina externa provocada por un torpedo fabricado en Corea del Norte. Las pruebas apuntan claramente a la conclusión de que el torpedo fue lanzado por un submarino de Corea del Norte. No hay otra explicación plausible.

Carta de fecha 8 de junio de 2010 dirigida al Presidente del Consejo de Seguridad por el Representante Permanente de la República Popular Democrática de Corea ante las Naciones Unidas

La presente carta se relaciona con la evolución reciente de una situación grave relacionada con la península de Corea.

El 20 de mayo de 2010, las autoridades de los Estados Unidos de América y la República de Corea publicaron los “resultados de una investigación” que vinculaban forzosamente el hundimiento del buque de guerra Cheonan de la República de Corea con la República Popular Democrática de Corea.

De inmediato, la República Popular Democrática de Corea rechazó por completo los “resultados de la investigación” y aclaró su posición, señalando que no había tenido nada que ver con ese incidente y proponiendo enviar al lugar de los hechos a su propio grupo de inspectores de la Comisión de Defensa Nacional para que realizara una evaluación objetiva de los “resultados de la investigación”.

Sería muy conveniente recordar las crecientes dudas y críticas formuladas a nivel internacional, más allá de las fronteras internas de la República de Corea, respecto de los “resultados de la investigación”, desde el momento mismo en que éstos se publicaron.

Con el paso de los días, el examen objetivo y científico de este incidente desde el punto de vista militar y los hechos en torno a él, demuestran que se trata de una farsa que sólo busca servir a los fines políticos y militares de los Estados Unidos.

La clave para resolver este caso yace en que la República Popular Democrática de Corea, que es la víctima, está dispuesta a verificar y evaluar los “resultados de la investigación” sobre una base científica.

Es imprescindible que el Consejo de Seguridad no vuelva a caer en la situación en que cayó una vez cuando fue utilizado indebidamente como instrumento de la prepotencia y hegemonía de los Estados Unidos al legitimar su invasión armada al Iraq sobre la base de las falsedades expuestas por el Sr. Collin Powell, Secretario de Estado de los Estados Unidos, en febrero de 2003.

El Consejo de Seguridad tiene el deber de adherirse a los principios de imparcialidad y respeto de la soberanía de los Estados Miembros de las Naciones Unidas, como se establece en la Carta de la Organización.

El Consejo de Seguridad es un órgano cuya misión fundamental consiste en salvaguardar la paz y la seguridad mundiales. Si el Consejo de Seguridad, en su calidad de órgano encargado de esa misión, desea verdaderamente lograr la paz y la seguridad en la península de Corea, donde se está creando una situación peligrosa debido al incidente del Cheonan, debería adoptar medidas que condujeran a que los Estados Unidos y la República de Corea recibieran al grupo de inspectores de la Comisión de Defensa Nacional, como lo ha propuesto la República Popular Democrática de Corea, la víctima, para ayudar a verificar los “resultados de la investigación”.

Si así lo hiciera, el Consejo de Seguridad estaría asignando la máxima prioridad al esclarecimiento del incidente, sobre bases imparciales y objetivas.

En caso de que los “resultados de la investigación”, urdida unilateralmente, se incluyeran en el orden del día del Consejo de Seguridad y se abrieran a debate sin que los hechos fueran verificados directamente por la parte victimada, quedaría más que claro que se estaría violando la soberanía y la seguridad de la República Popular Democrática de Corea, y, entonces, nadie podría imaginar cuán graves serían las consecuencias para la paz y la seguridad en la península de Corea.

Adjunto a esta carta una copia de la respuesta del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea, de fecha 4 de junio de 2010. Le agradecería que tuviera a bien hacer distribuir el texto de la presente carta y la respuesta adjunta del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores como documento del Consejo de Seguridad.

Respuesta del portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática de Corea a la pregunta formulada por la Agencia Central de Noticias de Corea el 4 de junio respecto del intento de los Estados Unidos y sus seguidores de remitir el caso del hundimiento del buque de guerra Cheonan al Consejo de Seguridad vinculando a la República Popular Democrática de Corea a este hecho

Como ya aclaró la República Popular Democrática de Corea, los “resultados de la investigación” del caso publicados por las autoridades de los Estados Unidos de América y la República de Corea son falsos. Si fueran ciertos, no habría razón para la negativa a recibir un grupo de inspectores de la Comisión de Defensa Nacional de la República Popular Democrática de Corea, con arreglo a la propuesta de esta parte, para que los “resultados” fueran confirmados objetivamente.

La clave para solucionar este caso yace en que la República Popular Democrática de Corea, como víctima, inspeccione y verifique los “resultados de la investigación” llevada a cabo por las autoridades de los Estados Unidos y la República de Corea.

En primer lugar, el “grupo de investigación”, orquestado por las autoridades de la República de Corea con la manipulación de los Estados Unidos, es una entidad vaga, que no se ajusta en absoluto a las normas internacionales. Las autoridades militares tienen la última palabra, y se dice que algunos extranjeros han participado en el grupo, pero no se ha dicho qué procedimientos ni qué procesos se siguieron para su selección como miembros del grupo y si todos los miembros estuvieron de acuerdo o no con los “resultados de la investigación”. Es por ello que las autoridades de la República de Corea se vieron obligadas a inventar el nombre extraño de “grupo de investigación mixto civil-militar”, algo sin precedentes en el mundo, en lugar de denominarlo oficialmente, equipo internacional de investigación. Ahora están tratando de calmar las dudas internacionales sobre la veracidad de los “resultados de la investigación”, invitando a expertos de determinados países que no son la víctima en este caso.

El Consejo de Seguridad no debería seguir el precedente en el que ese foro fue mancillado por los Estados Unidos con sus mentiras acerca del Iraq. Es importante que los Estados miembros del Consejo de Seguridad presten atención sobre todo a la búsqueda objetiva de la verdad en este caso y emitan su propio criterio justo, para que el Consejo no vuelva a ser utilizado indebidamente como instrumento de las prácticas prepotentes y arbitrarias de los Estados Unidos. En caso de que esta cuestión se remita al Consejo, ese órgano debería adoptar medidas, ante todo, para asegurarse de que los Estados Unidos y la República de Corea reciban al grupo de inspectores de la Comisión de Defensa Nacional, como ya ha propuesto la República Popular Democrática de Corea, y que dicho grupo confirme los “resultados de la investigación”.

Si los Estados Unidos y sus seguidores remiten el caso al Consejo de Seguridad únicamente con los “resultados de la investigación” unilateral y evitan que la verdad se confirme objetivamente, quedará demostrado de manera irrefutable que los Estados Unidos y sus seguidores persiguen un propósito ulterior.

En ese caso, los Estados Unidos y el Consejo de Seguridad no podrán decir nada incluso si la República Popular Democrática de Corea responde con las medidas más rigurosas como en el pasado, y no podrán eludir su responsabilidad de haber impedido la desnuclearización y haber desatado un conflicto en la península de Corea.

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