por Guillermo Olivera Díaz; [email protected]

1-11-2010

La doble intervención de cualquier abogado en dos asuntos de narcotráfico y su correlativo Lavado de Activos, y con mayor razón de una abogada que no es ni ha sido penalista, sino de talla política presidenciable como Lourdes Flores Nano, no sólo merece la calificación de irregular y cuestionable, moralmente hablando, sino que esa actitud es rayana con un comportamiento penalmente reprochable, si es que se tienen indicios de dónde provienen los considerables montos pagados como honorarios, la forma periódica cómo se hayan pagado (en efectivo o a la mano, con sendos cheques, o transferencias bancarias) y el dilatado lapso de pagos en armadas.

Si se investiga este solo particular de pagos de 10,000 dólares mensuales y por más de 30 meses, de un presunto vendedor de vehículos de segunda mano se podría colegir que el abogado presumía fundadamente de la proveniencia ilícita de los llamados impropiamente honorarios profesionales.

En el caso de Lourdes Flores se agrava el asunto porque el año 1999 era congresista, defendiendo a otro parlamentario imputado de narcotráfico por la policía, ministerio público y juez de la causa, en un caso ampliamente publicitado.

Una investigación rigurosa se impone, pues por la gravedad no se estaría ante una acción penal que haya prescrito.

Flores debe tener claro a quién defiende http://www.diariolaprimeraperu.com/...