1. Respetables lectores. No se dirige a ustedes el análisis político del versado analista sino el sentido común del terrícola mortal que constata como otros hechos elocuentes cuotidianos, por simple observación de la vida e historia que transcurre inexorable.

Desde la independencia en 1821 la izquierda peruana nunca llegó al poder presidencial; ni llegará, después de 2 siglos el todavía lejano 2021, si prosigue insensatamente desunida, excluyendo en vez de unir, lanzando codazos al propio coligado (como la libélula que perfora su vientre) y al unísono, por motivante corrupción, lamiendo mendrugos que le arroja su opositor.

No alcanzó el poder que sí buscaba, será sin duda porque no fue ni es dueña de empresas transnacionales con grandes capitales, ni de canales de televisión, estaciones de radio y periódicos que manipulen y formen opinión pública que vota; no regenta colegios ni universidades particulares que moldean la mente humana y promueven intereses, ni tiene dinero suficiente para propagandizar su ideología que apunta y favorece al necesitado que forma la mayoría; más bien, subliminal y manifiestamente, fue hecha añicos, atomizada y desacreditada por la prensa malsana que defiende poderosos convencionalismos ajenos al bienestar popular y cae, pues, en la fomentada lucha fratricida que sepulta a sus mejores exponentes; y, sobre todo, opera en política atávicamente, con resabios ciegos de raigambre también inconsciente que trasudan apetitos personales de simple figuración. Tampoco es pura su conciencia.

En todo tiempo y lugar estos hechos fueron y son innegables; se impuso con pertinacia la filosofía del éxito raquítico de uno sobre el otro.

Dentro de la misma izquierda el culto del nombre y apellido y el grupúsculo propio de poder se enseñoreó, pese a su condena antelada de fracaso. Cada quien casi quiso su partido político para sí, con delebles linderos que el pueblo jamás pudo distinguir, no obstante militó tras el liderzuelo sin medida racional ni filtro intelectivo. Comenzó esta vileza en el claustro universitario con la juventud financiada a escondidas por el gran capital a través de los servicios de inteligencia y felones mercaderes; prosigue hasta ahora con los llamados adultos que fundan partidos a mansalva. Los logotipos de los grupos políticos proliferan como hongos, tal como los que se consideran mesías y presidenciables.

2. Han llegado nuevos tiempos.- Sin embargo, con el ocasional y merecido triunfo de la hábil y carismática Susana Villarán, también movido por el remezón estridente que significó mi solitaria tacha contra Alex Kouri y su necesaria expectoración del escenario electoral capitalino, pese a jueces electorales sin brío, brillo y moralmente opacos, creo que es el momento para que la izquierda deba desatarse de sus viejas ataduras que la atomizaron. Que el nudo gordiano histórico ceda y deje de ser. Que la propia alcaldesa vencedora no se arrope de infundado mesianismo y sea al contrario la artífice humilde de la proeza que urge de su protagonismo omnicomprensivo y sin parangón. Si desune allí termina; el electorado retribuye.

El pueblo peruano necesitado, con desempleo creciente, corroído por la pobreza, hambriento y casi famélico, ávido de educación y cultura que venza su ignorancia y mediocridad, no debe ser defraudado una vez más. La política carece de sentido si él no es el preciso destinatario.

A los dirigentes y conspicuas lideresas del país, apelo, entonces, sean inmensamente capaces, al deponer cualquier amago de antagonismo visceral, celo político, envidia recusable, torpe canibalismo y otros rasgos caracteriales y roles negativos escondidos en la turbiedad humana o reservorio de apetitos terribles, de construir una candidatura presidencial única; de formar para ello un monolítico frente amplio, aunque fuere de ancha base meramente programática que deje intocada la inútil identidad de los grupos conformantes; o, mejor aún, de forjar, para más adelante, una amplia unidad de izquierda, con ideología, programa y mecanismos de acción política únicos, sólidos y de claro interés popular. De aquí proviene el voto vencedor y allí debe ir todo proceso político bien intencionado.

3. Renuncias esperadas.- Los y las actuales mandamases de izquierda: Susana Villarán a la cabeza, Marco Arana, Ollanta Humala, Yehude Simon, Nilber López, Javier Diez Canseco, Rolando Breña, Mario Huamán, entre otros, deben dar el ejemplo histórico. Nunca otros lo hicieron en los tiempos aurorales de Alfonso Barrantes Lingán; más bien fue conocida su labor de zapa de muchos que ya fueron. Que renuncien públicamente a sus ya publicitadas candidaturas, pese a que ninguno de los citados es producto de elecciones, presidenciales y de las otras, y que se sometan al veredicto inapelable de la democracia interna del frente de ancha base que se forme con estatuto, programa y nueva denominación. Será candidato a la presidencia del país quien resulte victorioso en esas históricas elecciones internas. Que lo mismo se dé en el campo parlamentario, con requisitos previamente conocidos, que abomine por igual del tránsfuga, del topo y del torpe que desprestigie por carecer de formación.

Así quedaría desterrada la compra-venta de candidaturas para el Congreso de la República, el compadrazgo y la componenda de las cúpulas partidarias. La corrupción que prohijen éstas y la prensa debe ser denunciada sin contemplaciones. El Internet será el mejor aliado.

4. Por supuesto, estar muy atentos y precavidos del insidioso contrabando ideológico. Los Alejandro Toledo, Luis Castañeda, Mercedes Araoz, Keiko Fujimori y otros de igual alma gringa y crematofílica como Kuczynsky, no deben ser vistos ni autoreputarse de centro izquierda siquiera. Ellos son el mercantilismo corrupto y lisonjero por apoyo popular.

Por lo tanto, están radiados del frente; expelidos a priori, por lo que ónticamente son, ontológicamente dicen ser y lo que realizaron al ejercer el poder: con el gas de Camisea al exportarlo a precio regalado para incrementar la coima (Toledo), con el fisco al saquearlo vendiendo previamente sus activos (Fujimori) y con la moral al pisotearla para favorecer el desfalco (García y Fujimori).

5. Por mi parte, desde ya inscribo mi nombre para competir en esas amplias elecciones internas en pos de una curul del Congreso. Este fue mi desiderátum cuando integré “Tierra y Libertad” que mal entendieron y motejaron de “oportunismo electoral”. Mi renuncia irrevocable al día siguiente del veto no se hizo esperar. Ese soy yo de auténtico; ah, el lugarteniente Alvarado que motivó mi retiro quedó casi penúltimo en las elecciones regionales de Cajamarca. El voto castiga.

Voy a citar un escrito mío que muestra y diseña mi inicial postulación al Decanato del Colegio de Abogados de Lima el año 2007, candidatura que como cualquier otra cobra realidad o no después de un comicio electoral democrático. Esto escribí y lo reitero: “No voy a escudarme en el recurso manido y larvadamente protervo de hacerte creer que un grupo numeroso de abogados me ha propuesto llegar al Decanato del CAL por unos supuestos méritos sesquipedales, pues la idea primigenia partió de mi ser fieramente humano, tal como sucedió cuando fui juez penal titular de Lima y casi casi representante del CAL ante el Jurado Nacional de Elecciones cuando el Dr. GASTON SOTO VALLENAS me ganó escasamente: él obtuvo 3,028 y yo 2,922 votos, en el acto eleccionario del 14 de junio del año 2000. Más bien, son mis 37 años –ahora 40- de ejercicio profesional de abogado litigante, que conoce por el haz y envés los trasiegos de nuestra raquítica justicia; mis 25 años de profesor universitario; mis múltiples estancias de post grado en las universidades de Roma, ITALIA y Cambridge, INGLATERRA (aquí fui Visiting Scholar); mi modesta pero significativa para mí experiencia como juez instructor y mi conocida autoría de libros del campo penal; amén de otros cometidos de profesión, los que me aconsejan que te proponga, sin tiquis miquis, me elijas reflexiva, libre y democráticamente tu Decano, cargo para el que es menester vocación de entrega al gremio, alto sentido de responsabilidad y acrisolada moral. La torcedura de éstas conducen al fiasco, tal como en la presente y pasada gestión del CAL. Además, no es necesario ser un sabio para ser Decano, tal como no lo han sido mis antecesoras”.

Tampoco se requiere ser sabio para optar ser congresista. Ni me quita el sueño serlo. Como abogado, profesor universitario y escritor se tiene lo suficiente en conocimientos y capacidad para redactar por sí mismo un proyecto de ley que propicie el cambio. El neófito auxiliar está para otros menesteres parlamentarios.

6. De concretarse este frente amplio de auténtica izquierda el paso a la segunda vuelta está asegurado y una mayoría congresal está al alcance de la mano, si acaso el poder es esquivo en la primera votación. La prensa ajena y de espaldas a este proyecto sería desbordada por semejante aluvión electoral; ni la propia campaña la podrían contener. Su fuerza descomunal será arrolladora.

Entonces así doña Susana Villarán verá enriquecido el presupuesto de la comuna limeña a partir del 2012 en muchas veces más como lo viene pidiendo y llegará al 6 por ciento del ingreso nacional, más adelante, lo que se destine a la educación. El niño, el anciano y el pobre serán los favorecidos como debe ser y no lo son, porque el dinero público es esquilmado.

7. Hacia un inmediato devenir genuinamente histórico.- Como nunca gobernó el país la izquierda por desunida, torpe y ciega en su división; porque la sabotearon las libélulas de su propio seno y las poderosas fuerzas exógenas que la contraponen y deforman; porque el capital oligárquico, el sujeto infiltrado y los felones que nunca faltan la corrompieron, a partir de estos tiempos y el año 2011 es el momento crucial de superar tamaño ostracismo.

A ellos y ellas que dirigen este proceso se les exige su cuota de obligado desprendimiento. Que no defiendan esta sociedad injusta y evanescente, siempre en trance de periclitar.