- ¿Cómo aparece la música en tu vida?

- Lucho: Yo soy de Bahía Blanca. Mis viejos ya estaban relacionados con la música. Mi viejo dirige coros y mi vieja, si bien no toca instrumentos, toda la vida trabajó en el conservatorio de música de bibliotecaria. Todos mis hermanos pasaron por el conservatorio. Uno de mis hermanos y yo lo terminamos. Así que desde chiquito estuve en un ambiente donde hubo música.

- ¿Cuándo venís a vivir a Capital Federal?

- Vine hace cinco años. Estaba terminando la carrera de guitarra clásica y en el Manuel de Falle había una carrera de tango y folclore, así que decidí venirme. Terminé clásico y el Falla lo dejé porque empecé a trabajar y no me daban los tiempos.

- ¿Cómo continuó tu formación y perfeccionamiento?

- Sigo tomando clases particulares con profesores del Manuel de Fallas. Como no tengo tiempo de hacer la carrera con ese ritmo lo hago en forma particular organizando mis tiempos.

- ¿Siempre fue el tango, el folclore y el bolero?

- El tango fue hace mas de un año. De chico era rock nacional. Estudiaba clásico pero tenía bandas de rock. A los 18 años empecé con el folclore.

- ¿Cuándo decidiste dedicarte profesionalmente vivir de la música?

- Siempre pensé mas en la posibilidad de dar clases. Siempre tuve grupos pero nunca significó una entrada de guita muy importante. Estando acá en Buenos Aires empecé a ver que se movía mas y se empezó a abrir esa posibilidad.

- ¿Cuándo conocés a Gisele?

- A mi me llegó un mail donde decía que una cantante buscaba guitarrista y a ella le llegó uno donde un guitarrista buscaba a una cantante. No sabemos quien fue el nexo. Yo contesté a ese mail y ahí nos contactamos. Ella dice que no lo mandó, que le llegó justo en el momento en que yo la buscaba. Muy raro…

- ¿Enseguida hubo filling y entendimiento o hubo mucha discusión?

- Gisele: Fue como un amor a primera vista. La duda, tal vez, apareció a partir de la distancia, porque vive en una punta del mapa y yo en la otra, entonces mmmmm… Pero estaba bueno lo que nos pasaba. Tuvimos nuestro debut en la presentación de la revista de Motor de Ideas y esa fue una prueba de que esto iba a funcionar muy bien. Haber tocado en vivo, la respuesta del público, me dieron ganas de seguir.

- ¿Cómo fue tu formación en la música?

- No es como el caso de Lucho. En mi caso fue todo lo contrario. Si bien, había una vertiente artística ninguno era músico, ni cantaba ni nada. Era raro, porque al principio disfrutaba de ser la primera de la familia que estaba entrando en algo diferente pero también me trajo como mis peleas internas. Pero en mi naturaleza siempre estuvo muy presente el arte. De chica hice danza clásica. A los 15 años, con una amiga, empezamos a tomar clases de teatro en el Teatro San Martín. Ahí estuve 4 años. Mientras tanto cantaba en el coro del conservatorio Julián Aguirre.

A los 18 entré al conservatorio de la EMPA de Avellaneda, estuve tres años y a partir de ahí empecé a formarme con profesores particulares. El canto empezó a estar mas presente, nunca separado de lo que uno viene haciendo, considero que uno es un todo.

Actualmente estoy estudiando en el IUNA expresión corporal. Además formo parte de un proyecto coral cantando opera. Estuvimos haciendo Orfeo, Eurice en el teatro El Globo. También presentamos Carmina Murana en colegios Roma de Avellaneda. Participo de una compañía más pequeña que se armó a partir de este ensamble de operas para niños con la idea de presentarlas en colegios. Doy clases de canto y empecé a vivir de lo que me gusta.

Uno es lo que es y en todo lo que hace se tiñe de música, arte y creación.

- ¿Qué es lo que hace que un músico sea completo?

- Lucho: A mi los músicos que me gustan son tipos que conocen mucho el estilo que hacen y que saben usar las herramientas que tienen. Hay muchos virtuosos, que pueden tocar rápido, pero hay algunos que pueden tocar bien. Eso es lo que marca la diferencia.

- ¿Que es una cantante completa?

- Gisele: Es la mezcla de todo. Es la técnica, la interpretación, la voz, el corazón…es el ser humano que no está ajeno a eso. Uno ve a una persona y ve mas allá.

Muchas veces uno ve cantantes que vos decís mmm, no tiene técnica, no tiene gran virtuosidad pero sin embargo te pone la piel de gallina, te conmueve.

Desde lo actoral siento el canto como un texto melódico. Son cinco minutos que estás transmitiendo una historia que empieza y termina.

- Fuente: www.motorideas.com.ar.