Red Voltaire
Señal de Alerta

San Dionisio, Tío George y cómo hablan los grandes poderes

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¿Cree alguien que las “excusas” pedidas por el presidente García por las luchas canibalescas en que incurren las tribus, a cual más angurrienta, en el Apra, le hablan a la sociedad peruana? ¡Pamplinas! Pedir excusas sin que se las soliciten, equivale a una confesión pero no en términos locales, se habla y exclama para que los grandes poderes, esos que manejan desde ultramar la realpolitik de los puertos, las concesiones, los grandes negociados, los que digitan a las marionetas nativas, escuchen que por el bienestar de sus enormes componendas, se va a poner disciplina en el patio interno. Así de simple.

¿Puede atribuirse a “terquedad” la persistencia del parlamentario Jorge del Castillo en figurar con el número 1 en la lista al Congreso del Partido? Sospecho que una miscelánea escueta de recuerdos nos daría perspectiva diferente. Y revelador anticipo suculento de más cosas.

A posteriori de haber ocupado la alcaldía de Barranco, la prefectura y el titularato de la alcaldía de Lima, Jorge del Castillo ambicionó la cartera de Justicia en la primera administración “voluntarista” de Alan García. Habríase suscitado entrambos el siguiente diálogo:

García: “Jorge ¿por qué no esperas 1 ó 2 años y vas haciendo méritos? (como presidente él ya tenía a su elegido).

Del Castillo: ¡Ah no, yo me subo al caballo ahora, de todas maneras!” La pionera demostración de angurria no sería, la única y, a partir de entonces, mostró muchas ganas de “cabalgar” sobre los lomos del dinero del Estado (de los contribuyentes).

Del Castillo, entonces era huérfano del respaldo que luego construyó con paciencia y tesón de hormiga y el asunto no prosperó. Luis Gonzales Posada tenía mayor predicamento ante el Mozallón.

Pero, hombre de recursos, don Jorge fue el estratega de un hecho que llevó al país a una fractura cosmética en su sistema financiero, logró mayor control para su dueño, sobre la supuesta entidad intervenida y le catapultó a un directorio que aún hoy le da un sitial de preferencia como operador político de magnitud fundamental. Y con pingues retribuciones.

Una de las iniciativas más interesantes alentadas durante el lustro 1985-1990 fue el Tren Eléctrico. De algún modo uno de los doce apóstoles, San Dionisio Romero Seminario, colocó a una pieza de su entorno como sus ojos y oídos en el asunto: Sergio Siragusa, de quien debemos informar, por razones indispensables en nuestra investigación, detalles complementarios.

Siragusa no era un cualquiera, a la sazón ocupaba un alto puesto de funcionario en el Banco de Crédito. Hijo político del embajador Carlos Vásquez Ayllón, mantenía una activísima conexión con el estudio Elías Mendoza Habersperger para el manejo estratégico-legal del Tren Eléctrico, su posterior creación como Autoridad Autónoma, el cambio de proveedor de la Torno de Torino a la Torno de Roma que fue creada ¡para este exclusivo y excluyente propósito! por el primer ministro de Italia, Bettino Craxi y las no tan secretas conexiones ¡con San Dionisio Romero Seminario! Es de todos conocidos cómo cayó en desgracia Craxi vinculado a escándalos de corrupción, sobornos, inmoralidades múltiples.

Por eso, nada de lo que ocurrió en el Tren Eléctrico escapó al conocimiento del banquero de los banqueros y, ciertamente, su transmisión a los genuinos centros de poder, no era más que un chasquido por la línea telefónica o el fax. En esos días el correo electrónico o internet no existían, al menos con la masividad millonaria de hoy. En las inmediaciones y en el corazón mismo del intríngulis, también, Tío George.

Como las luchas intestinas actuales en el Apra entre Jorge del Castillo “aferrado” al número 1 de la lista y la ilegítima candidata, Mercedes Aráoz, impostando la autoridad de que carece, impugnándolo, sobrepasaron todos los límites, los miedos de comunicación inventaron una lucha moralizante en la cual del Castillo llevaba la peor parte y la Aráoz el látigo disciplinador. La verdad, genuina y raigal, está a años luz de cualquiera de esos extremos tan cándidos. De pronto apareció capturado, luego de largos y cómodos nueve meses, el prófugo Crousillat y rindió dividendos de oxígeno al extenuado gobierno de García. Dijo aquél que eso no era una “cortina de humo” aunque todos vieron las volutas y los quiebres sensacionales de cómo se quiso ocultar lo escandaloso y airear la fetidez ambiente.

Recordemos con Noam Chomsky en su texto sobre distracción mediática:

“1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a granja como los otros animales (cita del texto ‘Armas silenciosas para guerras tranquilas)”.

La iniciativa de la estatización de la banca, dos décadas atrás, correspondió a Tío George y el premio a posteriori, por lustros de lustros hasta la actualidad, también. Y la planteó a San Dionisio que la asimiló muy bien, replanteó la composición accionaria del Banco de Crédito, ratificó su poder absoluto, montó un espectáculo mediático generando la aniquilación política del gobierno de García y gratificó con creces a su socio ideológico y operador de varias maneras.

Por ejemplo, luego que del Castillo tuviera entre sus manos por largos meses y decidiera hacer de conocimiento público las cuentas de Vladimiro Montesinos en el Banco Wiesse, su cuñada Hass perdió el trabajo en esa entidad. ¿A dónde fue a recalar dicha ciudadana?: al Atlantic Security Bank de Miami, sucursal del ………. Banco de Crédito. El criollísimo “favor con favor, se paga” encontraba fiel cumplimiento entre los socios San Dionisio y Tío George.

Valgan verdades el dinero o dineros que exportó el BCP durante lustros nunca llegó del todo a Miami, al Atlantic Security Bank, sino que recaló en Islas Caimán, paraíso financiero donde las cuentas cifradas son indescifrables y en la que muchos “empresarios” y políticos peruanos tienen apiladas genuinas fortunas producto de sus sacrificados robos y estafas. ¿Quién dice que no?

Volvamos a los días presentes, ¿empezó el lector ya a columbrar que no es “terquedad” la que anima a persistir en el número 1, a troche y moche, al Tío George? El es coherente y tiene obligaciones con su socio San Dionisio a quien guarda verdadera gratitud porque en los días de la estatización de la banca, su idea e iniciativa, le obsequió con ¡nada menos! que un puesto como director del Banco de Crédito, situación que le ha mantenido con acceso directo al mandamás y conocimiento íntimo de sus planeamientos estratégicos de cómo apoderarse del país, tema en que la ayuda operativa de Tío George es de real e impresionante magnitud.

Por ejemplo los puertos: Matarani, al que “compraron” por una bicoca los de Santa Sofía, que por casualidad fortuita, ahora quieren apoderarse de Ancón ya no por concesión sino por “alquiler” que es, a la postre, lo mismo. ¿No ha sido Tío George anuente espectador de una dinámica arremetida de los especialistas en cabotaje, Santa Sofía, que gustan de presentarse como navieros de empaque a todo aquél que quiera escucharles? ¿Se van dando cuenta la tremenda importancia que tiene que Tío George siga siendo legislador con dedicatoria para proteger los intereses de su socio San Dionisio?

Fuerzas emergentes están cansadas de Tío George y aunque también “reportan” a San Dionisio tienen en la bella Mercedes Aráoz a la operadora con falda dispuesta a “inmolarse” contra el parlamentario. Sólo que carecen del aparato partidario o de los flecos mercenarios que quedan de él. El ex alcalde puede mover, con dineros copiosos, a no pocos y aunque su intelecto es ultra limitado para cualquier discusión sociológica o doctrinaria, sí posee el oficio marrullero de la componenda y, como su otro socio, hoy en discordia pasajera, Alan García Pérez, carece también de cualquier clase de escrúpulos.

¿Quién manda a quién? ¿Alan a Tío George? ¿San Dionisio a Mercedes Aráoz y a Tío George? ¿San Dionisio a Alan? ¡Pamplinas! Todos son muñecos, unos con más dinero que los otros, de un gran juego al que sirven en la cocción de millonarias transacciones que vienen impuestas desde afuera. Truculencias de una política en la que 30 millones de habitantes no saben nada de sus destinos que deciden otros en nombre de gente muy poderosa que ya se ha repartido el mundo.

Don Manuel González Prada advirtió en Los honorables, Bajo el oprobio, 1914:

“Porque en todas las instituciones nacionales y en todos los ramos de la administración pública sucede lo mismo que en el Parlamento: los reverendísimos, los excelentísimos, los ilustrísimos y los useseñorías valen tanto como los honorables. Aquí ninguno vive su vida verdadera, que todos hacen su papel en la gran farsa. El sabio no es tal sabio; el rico, tal rico; el héroe, tal héroe; el católico, tal católico; ni el librepensador, tal librepensador. Quizá los hombres no son tales hombres ni las mujeres son tales mujeres. Sin embargo, no faltan personas graves que toman a lo serio las cosas. ¡Tomar a lo serio cosas del Perú!

Esto no es república sino mojiganga.”

¡Atentos a la historia, las tribunas aplauden lo que suena bien!

¡Ataquemos al poder, el gobierno lo tiene cualquiera!

¡Rompamos el pacto infame y tácito de hablar a media voz!

Lea www.voltairenet.org/es hcmujica.blogspot.com Skype: hmujica

Herbert Mujica Rojas

Herbert Mujica Rojas Autor de la columna Señal de Alerta y responsable de Páginas Libres, periodista peruano, analista político y ensayista en temas geopolíticos, ambientales, seguridad documentaria y otros vibrantes acápites de su país y Latinoamérica. Escribió en el 2007 el libro ¡Estafa al Perú! ¡Cómo robarse aeropuertos y vivir sin problemas!
Es posible conectar con él al teléfono (+51) 9-9918-0913.

 

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