por Eduardo Bueno León; [email protected]

8-3-2011

(Desenmascarando a la ignorante infiltración de derecha)

1- A propósito de un texto donde denunciábamos el falso izquierdismo del dictador Mulder y el talante fascistoide y antiindígena, de uno de sus operadores y financiadores (Pablo Arroyo), se “coló” en el intercambio el sospechoso de terrorismo de extrema derecha, Raúl Pinedo Caldas, hermano de Ricardo Pinedo Caldas, secretario de Alan García y cultivador del nepotismo, pues impulsó como ministro de Agricultura, a Adolfo de Córdova, sin más mérito que ser su suegro.

2- Dice “Raúl Pinedo Caldas”, demostrando su ignorancia completa en filosofía política, pensamiento político e ideologías, “Todas la ideologías -sobre todo las políticas- han tenido y tendrán INTERPRETACIONES, teniendo siempre una de sus tensiones básicas, la confrontación entre ortodoxos y heterodoxos.”

Se está hablando de liberalismo y aprismo, como ideologías políticas, no como narraciones absolutas de la historia, que siempre terminan en el pensamiento dogmático.

Las ideologías políticas, son interpretaciones del orden político y más concretamente de la forma cómo el Estado se construye y se reproduce.

Por lo tanto, las ideologías políticas para ser “interpretables” deben procesarse metodológicamente, de lo contrario se conjetura impunemente, y se termina en actos voluntaristas y confrontaciones entre “ortodoxos y heterodoxos”. Si se omite el método, se hace fraseología y se oculta la claudicación, el cambio de ideología o la simple orfandad argumental, sustituyéndolas por una simple lucha de tendencias o de grupos.

Lo primero entonces es valorar, si las proposiciones de la ideología política, se confirman o se desechan. Si fuera lo primero, debe demostrarse que la realidad política y el ejercicio del poder, se han refuncionalizado con nuevos discursos que inmediatamente se desdoblan. Si fuese lo segundo, debe demostrarse qué nuevos principios han adquirido vigencia, y qué principios de la ideología han quedado desactualizados. (Al respecto pueden revisarse las diversas teorías procesualistas de la sociología política) El pseudo sociólogo “Raúl Pinedo Caldas” lanza la consigna alanista, pero no se esfuerza en demostrar nada, porque no sabe. Sólo busca meterse en cosas que no conoce, para justificar a su amo.

Pues bien, planteamos que la ideología política aprista, mantiene su vigencia porque el ejercicio del poder tradicional en el Perú, se ha refuncionalizado, con otros nombres, actores y discursos. Ya no hay oligarquía agroexportadora como se conoció en el siglo XIX y XX, pero sí hay procesos de neoligarquización que buscan incorporar y consolidar al Perú como un país subordinado al proceso de acumulación y explotación global, sin considerar la necesaria autonomía y capacidad para articular la potencialidad de la sociedad nacional a las dinámicas del mercado global y nacional, sin sacrificar el salario real, el medio ambiente y la fragmentación social.

Se cree a pie juntillas que el mercado solucionará todo (vía TLC y políticas ingenuas de liberalización y desregulación), y lo que se crea son formas de acumulación que polarizan socialmente a la nación. En el Perú, pese al discurso de Alan García, hay desigualdad social, pobreza extrema e informalidad (economía de los pobres). Y alcanza a la inmensa mayoría de los peruanos.

Estos temas, la ideología política liberal, no los aborda ni desarrolla, pues considera que son etapas necesarias del desarrollo del mercado (evolucionismo conservador), y que lo importante son construir instituciones de mercado e instituciones políticas democráticas.

Son falacias, pues el liberalismo subordina el desarrollo político al desarrollo del mercado, y en los casos más exitosos de modernización incluyente, el desarrollo del mercado está subordinado al desarrollo político democrático. Hay pocos casos de un desarrollo político y de mercado equilibrados. En el caso latinoamericano, los desequilibrios sociales deben ser solucionados, de lo contrario el mercado jamás se consolidará, y más bien tendrá la tendencia al “amafiamiento” (crimen organizado, narcotráfico, pirateo, etc).

De allí el término de “inclusión” que ha sustituido con poca fortuna al de “justicia social”. Y que trata de equilibrar la relación entre mercado y sociedad. Pero el aprismo es revolucionario justamente porque va más allá de los “equilibrios”, porque pone su énfasis en la transformación del orden político y el orden social, por ello plantea instituciones como el Congreso Económico Nacional y la democracia funcional, la redistribución racional de los recursos e ingresos, nuevas formas de poder social a partir de la alianza de clases productoras. Todo ello ha sido sepultado por el alanismo, simplemente porque Alan García decidió pasarse a la derecha, e ignorantes totales, como Pinedo Caldas, lo justifican.

Pero, regresando al punto, resulta que el pensamiento liberal clásico, sí plantea el desarrollo político contractualista como paso previo al desarrollo del mercado. Eso lo ha investigado Norberto Bobbio filosófo liberal de izquierda (autor que Alan García no ha leído, ni leerá, pues no le conviene y eso le permite seguir engañando a su círculo), que para oponerse al neoliberalismo thatcheriano (al cual denunció como darwinismo social del siglo XIX), lanzó la teoría del “socialismo liberal” para reconstituir los valores de la modernidad europea en su sentido humanista.

Y, como suele suceder en el Perú, los “sociólogos chicha” como Javier Barreda y Raúl Pinedo Caldas, se agarran del título del libro de Bobbio y comienzan a hablar (al igual que Pocho Tantaleán), de “apro-liberalismo”, pero SIN HABER LEIDO A BOBBIO.

Lo que no entienden estos ideólogos de quiosco, es que el pensamiento liberal se concentra en los derechos individuales como expresión de las libertades democráticas. Y el pensamiento socialista en los derechos sociales como expresión de la igualdad social.

Y en América Latina, fue Haya de la Torre quien vinculó teóricamente dichos principios e incluso dio por superado el liberalismo político sin desconocer su aporte a la modernización política en el siglo XIX. No olvidar tampoco la raíz anarquista de Víctor Raúl, base real de su idea de libertad radical, aquella que no está condicionada por la falsa moral de la sociedad burguesa propietaria y eclesial.

Entonces, el liberalismo político, fue superado dialécticamente por el aprismo, sin dejar de asumir categorías claves como “derechos individuales o ciudadanía ampliada”. De la misma forma que el aprismo superó dialécticamente al marxismo, sin dejar de asumir categorías claves como explotación o enajenación.

¡Pero los alanistas dicen que es el liberalismo es el que superó al aprismo! ¡Se reputan más inteligentes que Haya de la Torre! ¿Qué se han creído estos pobres diablos?

3- El c. Orlando Hermenegildo (de Trujillo) concuerda con esta posición, y dice una gran verdad, no refutada ni por la globalización ni por la modernidad: la vigencia del imperialismo. Basta leer los documentos del Departamento de Estado, e identificar lo que se denomina “defensa de nuestros intereses vitales” para entender que el imperialismo sigue siendo una realidad a nivel global (Irak y Afganistán) y en América Latina. Sin antimperialismo no hay aprismo (lo han dicho varios cc y lo suscribimos).

Y “El perro del hortelano” es el documento pro imperialista y anti nacional más claro en su visión neoliberal que ha producido la derecha peruana, es decir Alan García. Ese documento incluso, cuestiona las bases del sistema democrático, negando la ciudadanía social, negando los fundamentos de la nación, induciendo a una especie de autoritarismo de mercado transnacional y criollo.

Pero la dinámica modernizadora del capitalismo, nos lleva a su regulación, por eso “antimperialismo contructivo” al estilo presidente Lula en Brasil, al estilo Argentina de los Kirchner, Uruguay de Tabaré y Mujica, Bolivia de Evo, Ecuador de Correa. Haya lo dice en Treinta años de aprismo y en el prólogo de las obras completas. Eso significa que hay una estrategia frente al capitalismo, basada en las necesidades de modernización, el desarrollo, la inversión y la potencia de nuestras fuerzas productivas. No se trata de nacionalizar sectores por ideología (las últimas nacionalizaciones de la Venezuela chavista), o como lo hizo Alan García con la banca y los pozos petroleros de la costa norte, en su primer gobierno.

Alan García ha dicho en una entrevista en El Comercio de este domingo, que el “capitalismo” no existe. Si no existe el capitalismo, no existe el imperialismo. Todo es mercado y elecciones mediáticas. Es decir Francis Fukujama, y “El fin de la historia” o, como se dice en Europa, “pensamiento único”, base de la derecha y las posiciones más reaccionarias en defensa del capital y en contra del trabajo y el medio ambiente, en todo el mundo.

Pero nuestro ignorante jefe de Estado (que siempre tiene siervos que le aplauden), no se ha enterado que el propio Fukujama, ya se rectificó en un libro que apareció hace seis años.

4- Hay un texto interesante, aunque algo confuso, de un c. titulado “El relativismo y la dictadura en el Apra”. Critica esa suerte de pragmatismo sin contenido y el autoritarismo de una sola forma de pensar en el Partido Aprista.

Sin embargo, hay que tener cuidado cuando se analizan los cambios en China Popular y la Federación Rusa. El primero es un caso exitoso de evolución capitalista desde una sociedad socialista-estatalista homogénea y con patrones austeros de consumo. Sobre esa base, el mercado regulado pudo ir ampliándose. En China el Estado y el sector público siguen siendo fuertes. Y aún así, China está acumulando desigualdades, convirtiéndose en el primer país que exporta migrantes pobres.

La Federación Rusa salió rápidamente de la economía estatalizada, a través de una privatización salvaje. La consecuencia: se formó una oligarquía que se alió al Estado y surgió un capitalismo de tipo mafioso que es un riesgo para los mercados mundiales. Con semejantes poderes fácticos (la oligarquía y la mafia rusa), el régimen se ha vuelto muy autoritario, alentando la despolitización y anclando su bienestar en las exportaciones de petróleo, gas y armamento.

No es el triunfo de la economía de mercado liberal, sino de formas mixtas de acumulación y reproducción del capital en regímenes autoritarios con formas mixtas de propiedad. Nuevamente, esto no tiene que ver con el pensamiento liberal, que prioriza el desarrollo político, sino con formas evolutivas, resultado de los acontecimientos que se dieron durante la caída del comunismo.

El mercado es anterior al capitalismo y el liberalismo, y en Europa fue formado por el Estado, como lo demostró Karl Polanyi. Y que quede bien claro, NUNCA HAYA DE LA TORRE TUVO UNA VISION FUNDAMENTALISTA DEL MERCADO. VICTOR RAUL CREYÓ EN LA ECONOMÍA MIXTA. Y ése es el tipo de capitalismo que hay en Europa (capitalismo social-estado de bienestar), que se da en varios estados de la Unión Americana, en Suecia, Canadá.

5- Nuevamente, el sociólogo chicha que funge de especialista en cooperación internacional, cuando en la práctica sólo disfruta la mamadera y ha conseguido ser exonerado de la rendición de cuentas ¿qué dirán los alemanes que aportan al Perú?, es decir, el derechista ignorante “Raúl Pinedo Caldas”, trata de orientar el debate, con una cantidad de tonterías, que realmente es deplorable, el nivel de la gente que rodea al ministro de Educación.

Este tipo no lee, y cuando lee lo hace para confundir al resto. Veamos, dice: “ Haya de la Torre y el aprismo, jamás negó el rol vivificante de la persona humana y su libertad, como sí lo hizo el colectivimismo comunista. Como ahora lo hace el etnoindigenismo al afirmar la madre tierra es el valor universal, ante el cual se relativizan las personas.”

Esto no es cierto. El multiculturalismo es una cosa y el etnocacerismo es otra. Este Pinedo los mezcla en clara intención deshonesta y fraudulenta. El movimiento indígena no niega la persona humana, considera que la tierra (el agro y medio ambiente), son indispensables para construir una sociedad humanista. Rechazan subordinar al mercado y mucho menos al neoliberalismo, el destino de las sociedades y la persona humana.

Luego sigue mezclando revuelta árabe, celulares, China, comunicaciones, y dirección del viento. Pura confusión de una mente mediocre que repite lugares comunes.

6- El c. Abraham Fudrini se anota con el apro-liberalismo, pero con mala fortuna. Opina de forma rimbombante como si descubriera el sol. Lástima que no conozca mucho de ideología aprista, porque le hace decir a Andrés Townsend y Víctor Raúl cosas que nunca dijeron (que muestre las citas). Para este c., todo el problema del Partido se reduce al “ego colosal de Alan García”.

Dice que Andrés Townsend tenía una línea más ligada a la economía de mercado y podría ser la base de un apro-liberalismo. Y se lo dice a Pinedo Caldas que se la pasa despotricando contra Townsend.

Bueno, Townsend como buen hayista y más bien creía que el sector privado, tendría un papel importante y básico cuando regresara la democracia en 1980, pues el sistema económico tras el gobierno militar estaba estatalizado-burocratizado, y había que ajustarlo. Pero la ideología de Townsend está reflejada en la Constitución de 1979, sobre todo la parte social, integracionista, de la planeación.

En todo caso Townsend se acercaba a una concepción socialdemócrata-estado de bienestar. Lo que afirma el c. Fudrini para apoyar a Pinedo Caldas, está más en el pensamiento de Enrique Chirinos Soto, que militó en el APRA invitado por Armando Villanueva. Chirinos era beltranista, el real impulsor de la economía de mercado con visión oligárquica.

Alan García no ha gestionado “bien” la economía, ha gestionado “bien” las ganancias empresariales. Ya llevamos diecinueve años de aumulación privada sostenida y seguimos siendo un país socialmente atrasado e injusto. La economía no sólo es alto crecimiento en base al precio de los metales.

Ahora el c. Fudrini es temerario y me da la impresión que ya no es aprista. Es “pragmático”, relativista, simplificador y audaz para camuflar sus ideas en la boca de otros.

Nunca Haya de la Torre dijo que el APRA debía gestionar “a veces” políticas proteccionistas y “otras veces” políticas de liberalización (es decir desregulación). Eso no es pragmatismo, es oportunismo, es ir con la dirección del viento que impulsan los poderosos. Haya creía en el poder del pueblo.

La vía más adecuada es la heterodoxa, se combinan políticas con hegemonía de los intereses nacionales, no la de los intereses privados oligopólicos. Y eso ha hecho la mayoría de gobiernos de izquierda de la región.

Para otra vez será c. Fudrini. Y para defender sus posiciones, cite correctamente.

Andrés Townsend, como es obvio, no es Chirinos Soto.