por Guillermo Olivera Díaz; [email protected]

8-4-2011

1. Antes del acto de sufragio del 10 de abril próximo lleguen hacia el respetable lector mis siguientes palabras finales, en pos de serena reflexión.

Quien como yo no es candidato a nada puede ser motejado de mero espectador, instalado en el necesario panóptico que observa y hurga en distintas direcciones desde un solo punto. Ello me permite sostener que lo vivido en esta campaña electoral es un reverendo carnaval de naturaleza desigual, donde uno echa lodo mefítico al otro o hasta veneno teñido y la prensa lo esparce a veces con sutileza. Hace de ventilador.

Lo que con propiedad se llama SISTEMA POLITICO-SOCIAL, es la constitución finamente integrada hasta ser unidad casi monolítica de todos sus visibles elementos.

Los factores económicos integrativos, los llamados políticos –que en realidad son su negación o trasiego-, los empresariales, financieros y bancarios, que están en manos de los ricos, han constituido un sólido e imbricado sistema, que todo lo domina, pese a que está inmensamente podrido, corrupto y es torpemente injusto. ¡Pobre de aquel que se atreva a cuestionarlo!: es apostrofado ipso facto de terrorista, comunista, enteramente loco, conflictivo, sujeto peligroso o quizá peligrosísimo, etc., o simplemente silenciado. El fonema antisistema también ha cobrado notoriedad efectiva, como antes era el remoquete de “rábano” o “rojo”.

La prensa escrita, las estaciones de radio y canales de televisión que son parte del sistema y medra de él hacen su papel defensivo, no obstante estar en poquísimas manos. El pueblo modesto, desinformado, que lucha por el sustento diario, desde muy temprano con la carretilla, vendiendo baratijas o periódicos, no logra entender su ubicación dentro del monstruo. Hasta llega a votar a favor de él, por sus defensores, pues fue mediocrizado y alienado para ese incomprendido rol, para seguir sumiso tras el amo. Jamás nota que lo vilipendia, hasta con la limosna.

2. Miseria, ignominia y carnaval.- Ojalá el pobre tome consciencia que el sistema actual lo tiene aherrojado, pisado, desempleado e inculto desde 1821, cuando nos zafamos de otra opresión. ¡Ya es tiempo que abra los ojos y no sea víctima más del engaño instituido como cosa normal!

Habiendo nacido en el campo de un modesto distrito cajamarquino, cada vez que regreso a él, constato que su pobreza se ha incrementado; que su incultura ha crecido y que su vida sigue siendo corta. Muere antes de tiempo, como muchos de mis condiscípulos.

Esa misma constatación se puede hacer en toda la sierra rural de Junín, Huancavelica, Ayacucho, Apurímac, Cusco, Puno, Arequipa, etc., etc., que también he visitado sin ser candidato; ergo, no les he pedido votos como KUCZYNSKI en su primera, única y última visita; como KEIKO, acompañando a su condenado padre ya sabemos por qué; como TOLEDO, cuando convivía con ellos en su infancia para siendo Presidente olvidarlos; o como CASTAÑEDA, que resuelve la cuestión social con escaleras.

¿OLLANTA HUMALA los habrá visitado para exterminarlos sin ser visto? Algo de este veneno escuché a PPK, sin haber escuchado que siquiera fue testigo ante fiscales y jueces de procesamiento.

¡Esta es la real naturaleza de la carnestolenda electoral que juegan los que inmerecidamente aspiran a gobernar, que se aferran a su candidatura y al poder como el venenoso cienpies a su rama, prestos a reptar y a la maniobra artera que la encuesta por lo bajo les induce!.

En lugar de ejemplos de virtud, moldean el mismo mal con adicional maleficio si pudieran, como ángeles fieramente humanos prontos a husmear en las buhardillas de cualquier Raskolnikof.