por Guillermo Olivera Díaz; [email protected]

17-4-2011

1. Conviene a la decencia nacional del país que el fallido candidato a la presidencia Pedro Pablo Kuczynski Godard muestre el documento demostrativo de haber renunciado a la nacionalidad norteamericana y que la misma fue aceptada.

Los plazos que ofreció cuando estaba en pos de incrédulos votos están vencidos. Que no postergue este exigido cumplimiento hasta las calendas griegas, esas que nunca llegan cuando ya se conoce el fiasco electoral.

2. Visitando con premura inusitada y buscando convocar con viveza criolla aprendida a los demás sumisos candidatos, ambiciona que crezcan sus recortadas alas como genuino perdedor de las elecciones últimas.

¡Tuvo menos votos que Lourdes el año 2006; sin embargo, resulta convocando a los ganadores y otros que perdieron! Diversos partidos políticos formales vienen siendo jaloneados por quien ni siquiera es militante de ninguno de ellos, para lo cual la malquista prensa sirve de útil caja de resonancia a los últimos y débiles estertores del afilado gambito.

3. Pactos buscados por el que pierde.- ¿Quién le otorgó facultades negociadoras para hacer firmar "Pactos por el Perú"? Sus electores no votaron para eso, porque ello no fue objeto de la convocatoria electoral y el poderdante no es identificable por anónimo.

A mi parecer, pretende ganar cubileteando como solitario, con su esencia de lobbista internacional en procura de negocios turbios y rentables, desplegando artificios visibles y otros larvados, lo que sí perdió en la elección al ser reconocida su histórica e hipertrofiada protervia. ¡El modesto pueblo peruano se dio cuenta!

¡Los que votaron por la plancha presidencial que él integró, de carambola circunstanciada, no deben ser considerados como mercancía hipotecable en la elección del 5 de junio! La dignidad del elector no debe ser ultrajada por tan brumoso impostor.

Que muestre más bien el documento con el que dijo renunció a ser estadounidense y el que acredite que ese paso fue aceptado. A más tiempo de tardanza mayor la impostura, en agravio del pueblo peruano y en particular de sus ciegos seguidores. ¡Si entendieran la real índole de este valetudinario ser humano, se caerían de espanto!